Domingo
07 de Marzo de 2021
Universidad

Las Brigadas Universitarias «José Antonio Echeverría» (Parte I)

Autor: Jennifer Lazo Hernández, Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana
Fotos: Cortesía de la autora
Fecha: 21 de Enero de 2021
¿Conocías sobre el nacimiento de las Brigadas Universitarias? Alma Mater nos acerca hoy a la historia de este acontecimiento dentro del estudiantado cubano.  Cortesía de la autora

Desde la toma de La Habana por los ingleses en el siglo XVIII, los estudiantes universitarios se caracterizaron por asumir papeles importantes en la defensa de la patria cubana.[1] Durante las guerras de independencia alcanzaron altos grados en el ejército mambí e incluso, muchos cayeron en la manigua. Entre ellos, se encontraron Rafael Morales, José María Aguirre y Oscar de Céspedes. Pero el siglo XX fue testigo de la etapa de mayor actividad política de la juventud universitaria, debido al surgimiento de una nueva generación que peleó contra las barbaries del período republicano en Cuba. Fueron una de las principales armas que utilizó la fuerza revolucionaria para alcanzar la victoria en enero de 1959, y muchos de ellos se alzaron tanto en la Sierra Maestra como en el Escambray, junto al Movimiento «26 de Julio» y al Directorio Revolucionario «13 de Marzo», luego de cuatro décadas de enfrentamientos insurreccionales.

Tras el triunfo revolucionario, Cuba fue asediada por un complejo combate ideológico y armado — auspiciado por el gobierno estadounidense — con el objetivo de acechar la soberanía de la Isla; y el recinto universitario capitalino no estuvo exento nuevamente de estas agresiones.

Nacimiento y forja de una estirpe

Logotipo de las Brigadas Universitarias

El 26 de octubre de 1959, luego de que Fidel Castro hiciera un llamado al pueblo para organizarse y prepararse contra las amenazas del imperialismo estadounidense y sus aliados, durante una manifestación masiva frente al antiguo Palacio Presidencial; la juventud universitaria decidió crear, ese mismo día, las Brigadas Universitarias «José Antonio Echeverría» (BUJAE), primera organización militar armada, uniformada, organizada y entrenada de estudiantes universitarios en Cuba. El DR-13-M había sido el brazo armado de la FEU durante la lucha contra la tiranía batistiana y, ahora, las Brigadas Universitarias asumían el rol de aquella gloriosa organización, durante los primeros años de la Revolución Cubana, como brazo armado de la misma.

Al día siguiente de su creación, cada facultad habilitó un lugar para la inscripción voluntaria de los alumnos, y para el día 29, ya eran más de cuatrocientos miembros. A pesar de que la mayoría eran estudiantes universitarios, las Brigadas también acogieron en sus filas a colegiales de la Segunda Enseñanza, de la Escuela de Comercio, de la Escuela de Artes y Oficios, profesores y trabajadores de la propia Universidad de La Habana y personal del Hospital «Calixto García», única Escuela de Medicina en ese entonces.

Raúl Castro, Ministro de las FAR en aquel momento, firma una planilla de inscripción de la BUJAE

El 30 de octubre, se celebró una asamblea general en la Plaza Cadenas y allí se acordó el diseño del uniforme de la joven milicia. Se decidió llevar un pantalón o falda gris acero, una camisa o blusa rojo vino, color tradicional de la FEU, una boina y zapatos de color negro y por último, un cinturón gris. En cuanto al uniforme de campaña, determinaron usar el pantalón verde olivo y la camisa azul mezclilla, tanto para hombres como para mujeres. Los uniformes se comenzaron a vender en la antigua tienda «El Zorro», ubicada en aquel momento, entre las calles Cristina y San Joaquín, en el Centro Comercial de Agua Dulce. Los brigadistas tuvieron que costearse su uniforme y aunque algunos lograron darse el lujo de la compra, muchos no pudieron asumir tales gastos y optaron por confeccionarlos personalmente o recurrieron a las habilidades de costura de familiares y amigos. En dicha asamblea, se determinó también crear el emblema de la organización, el cual se inspiró en el búho inteligente que, durante siglos, custodió y continua custodiando, la cornisa del edificio del Rectorado. En su ala izquierda le fue colocado un fusil y descansó sus patas sobre dos libros[2]. El emblema fue acuñado a la manga izquierda del uniforme y posteriormente, se añadió a la parte delantera de la boina, en sustitución de las siglas FEU.

Como en la organización no existieron los grados militares, se usaron como medio de identificación de los cargos, diferentes cordones ubicados en las hombreras de los uniformes[3]. En casos excepcionales, el reglamento de la organización planteaba que los grados militares serían otorgados solamente por el Estado Mayor del Ejército Rebelde, mediante acciones de guerra, pero esta regla nunca tuvo necesidad de llevarse a cabo.

Así, quedaron instituidas las formalidades de la primera milicia universitaria y como cualquier organización militar, planteó bases reglamentarias que ahora comentaremos.

El Reglamento


Reglamento de las Brigadas Universitarias

Pequeño pero riguroso, fue divulgado a principios de 1960 y estuvo constituido por un solo capítulo, de ochenta y cinco artículos. En él, se expusieron las tres directrices fundamentales que adoptó la organización: el estudio como medio de superación y el trabajo, mediante el cual se volcó la fuerza juvenil hacia las labores productivas. Por último, la defensa de las conquistas alcanzadas frente a las actividades subversivas de la contrarrevolución interna y agresiones del imperialismo yanqui. Por ello, el lema de las Brigadas fue la conocida y aclamada consigna: «Estudio, trabajo, fusil».

Las Brigadas Universitarias estuvieron constituidas por todas las secciones necesarias para crear un ejército moderno. Incluso, estaban autorizados a cooperar con el Ejército Rebelde en casos de emergencia.

En cuanto a sus miembros, todos se organizaron en columnas y la instrucción militar fue obligatoria. Esta abarcó las formaciones, las marchas y los movimientos sin armas, dirigidas todas por los Instructores, los cuales se designaron por la Dirección Nacional de Milicias.

El hecho de pertenecer a las Brigadas Universitarias no autorizó a ningún estudiante a llevar armas, sólo las portaron en los actos acordados al efecto, como fue el caso del desfile del 27 de noviembre de 1959 y en los estados de emergencia, como el fatal día de la explosión de «La Coubre», el 4 de marzo de 1960.

Prácticas militares

La dirección de las Brigadas decidió realizar las prácticas militares en horas de la noche para interrumpir lo menos posible la vida en la Colina, que era más concurrida en horas de la mañana. En los primeros días de noviembre llegaron los Instructores procedentes del Ejército Rebelde y se escogió la Plaza Cadenas como lugar de entrenamiento. En ocasiones se utilizó también el Estadio Universitario. Las prácticas de infantería y las marchas comenzaban alrededor de las siete de la noche y se extendían hasta horas de la madrugada. Pero aquella rigurosa primera etapa fue imprescindible para formar en ellos las bases de una disciplina militar de la que carecían casi en absoluto.

Las armas llegaron también en los primeros días de noviembre, enviadas por el Comandante Raúl Castro. La FEU se comprometió en organizar y realizar un desfile público para demostrar a los medios de comunicación y al pueblo en general cómo el estudiantado se preparaba militarmente para la defensa de la Patria ante cualquier agresión. El ejercicio se efectuó a finales de noviembre. Durante todo el mes entrenaron y marcharon en ropa de civil, ya que los uniformes no estuvieron listos tan rápidamente. La meta fue estrenarlos y lucirlos al pueblo, por primera vez, durante el desfile que se llevaría a cabo el 27 de noviembre de 1959 ¡Y así fue!

Visita de Fidel el 24 de noviembre a los entrenamientos de la BUJAE, a solo tres días del desfile.

Por aquel entonces, eran frecuentes las visitas de Fidel y Raúl a la hora de los entrenamientos. Charlaban varias horas con los estudiantes, supervisaban las maniobras y pasaban revista. En una de las visitas de Raúl, el 13 de noviembre, se percató de lo difícil que resultaba para los jóvenes milicianos inexpertos, el manejo de las pesadas armas y los exhortó: «No se entristezcan estudiantes y guerreros por esos rifles deficientes que hoy tienen (….) lo importante no son las armas, sino las estrellas que tengan en la frente».[4] En otra ocasión, a tan solo tres días del esperado desfile, Fidel los visitó. Durante horas intercambió opiniones e inquietudes sobre el devenir de la Revolución y dio aliento a los jóvenes, planteándoles: «Hoy son ustedes los que llevan los fusiles, como prueba de que nunca más en nuestra patria, los estudiantes serán perseguidos»[5].

Placa conmemorativa por el XX aniversario de la BUJAE, situada en el monumento colocado en la Plaza Cadenas, actualmente Ignacio Agramonte.

Fidel y los universitarios estaban convencidos de que nunca más correría sangre inocente por la escalinata universitaria. El gobierno revolucionario sería un aliado del estudiantado, y no su enemigo.

[1]Rolando Rodríguez García: Cuba: la forja de una nación (tomo Ӏ). Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998, página 14.

[2] Actualmente el logotipo se encuentra ubicado en la Plaza Ignacio Agramonte de la Universidad de La Habana, en forma de monumento, en memoria de las Brigadas Universitarias «José Antonio Echeverría». Fue colocado en 1984, en un acto conmemorativo por el aniversario xxv de dicha organización.

[3] Correspondieron a los siguientes colores: para el Consejo de Dirección, se utilizó el blanco; para los Instructores, el negro; para los Jefes de Columna, el oro; para los Segundos de Columna, el verde oscuro; para los Jefes de Pelotón, el verde claro; para los Jefes de Escuadra, el azul oscuro y para los Segundos de Escuadra, el azul claro.

[4]Tomado de la Conferencia «Un búho con el fusil en su ala» del historiador Pedro Pablo Roque Amorós, impartida el 27 de enero de 2010, durante las actividades conmemorativas del 51 Aniversario de la BUJAE, celebrado en el Museo Nacional de la LCB, en Trinidad, página 10. Pedro Pablo Roque fue testigo de las palabras de Raúl Castro en aquel momento. Entrevista realizada por la autora, el 6 de noviembre de 2018, en la Sala de Reuniones de la Casa Fernando Ortiz.

[5]Tomado de: Alberto Yoan Arego Pulido: «La universidad se hizo miliciana». En: Revista Digital Juventud Rebelde. Publicado el 23 de octubre de 2009, 10:56:27 pm. ISSN 1563–8340.

 

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