Lunes
23 de Julio de 2018
Universidad

¿Listos para «el mundial»?

Para las y los universitarios cubanos un mundial puede significar más que las jornadas finales de una competencia deportiva. Quienes lo han vivido tienen una percepción bien diferente del asunto.

Autor: Oday Enríquez
Fotos: Ilustración de Fabiándecuba
Fecha: 12 de Julio de 2018
Ilustración de Fabiándecuba

Ojalá la palabra mundial contara solo con las acepciones clásicas: 1, relativo al mundo y 2,  evento deportivo en el que participan diversos países de todo el mundo. Ojalá fuera solo eso…

Para las y los universitarios cubanos un «mundial» puede ser algo más.

Las evaluaciones finales en esta etapa, sobre todo en los primeros años y dependiendo de la carrera, suelen realizarse mediante un examen escrito. El alumno tiene tres oportunidades de vencer el contenido y así pasar de grado. Comúnmente existen la prueba final, la revalorización y el extraordinario. Pero esta última ganó hace algún tiempo un sobrenombre peculiar.

Se conocen como «mundiales» a los exámenes finales que se realizan en el mes de agosto, justo antes de comenzar el siguiente curso.

Quizás la relación con el significado original esté dada por el hecho de que este «evento» suele agrupar la mayor cantidad de información en un solo espacio, como cuando quedan reunidos en una cita mundial representantes de todas las latitudes. Quizás guarde relación con ser el encuentro final para demostrar un conocimiento determinado.

Nadie ha podido explicar con exactitud de dónde surgió el término.

Al indagar con algunos colegas sobre el posible origen de la palabra asociada a la oportunidad final de aprobar una asignatura, las opiniones son variadas:

«Porque es como en el deporte, es el último evento que hay».

«Porque es la última oportunidad que uno tiene de poder llegar a la meta».

«Porque van los finalistas».

A ciencia cierta nadie ha dado al traste con la respuesta buscada. Ni siquiera en Internet, donde aparece todo, se soluciona esta interrogante.

Una de las pocas hipótesis que parece acertada, la dio un amigo: «El término surgió seguramente cuando coincidió la copa de fútbol en el mes de agosto, justo con los exámenes extraordinarios en la universidad. Un profesor, de esos inolvidables, en tono tragicómico, despidió a los muchachos suspensos diciéndoles: Bueno, ¡nos vemos en el Mundial!».

Yo estuve en un mundial

Mi experiencia en este sentido fue cercana. Recién estrenada en la universidad, viví eso que la mayoría asume con normalidad. Conocí lo que era sacar 3 puntos en una asignatura (el equivalente a 60 puntos en el pre). Yo, una niña de 100, no comprendía esa frase con la que una tía me animaba: «Los 3 son de los alumnos, no de los profesores».

No entendía, y sin entender llegué a la prueba final, a la revalorización, y, por último, al mundial. Yo, ¡la niña de 100! Por suerte para mi orgullo, no fui la única. La mitad de mi grupo se preparaba para la cita.

Y no éramos «brutos», ni despreocupados, como piensan algunos cada vez que un estudiante no consigue aprobar en el primer intento. Ni siquiera la profesora (de Gramática) era de esas intransigentes, al contrario. Pienso, sin justificarme, que no teníamos los métodos de estudio apropiados, y que el cambio de enseñanza resultó más duro para algunos.

No puedo decir que viví una experiencia agradable. Dedicar parte de las anheladas vacaciones a continuar estudiando no fue fácil. Pero el esfuerzo tuvo su premio, y al final gané más que una nota de 4 puntos (aunque en ese entonces quedaba solo en 3).

Además de aprender a estudiar, adoptar métodos diferentes a los que estaba acostumbrada, el trabajo en los equipos que formamos, me permitió ganar las mejores amigas del mundo.

Mejor no estar en esa final

Muchas son las vivencias que la universidad permite guardar, y probablemente un «mundial» queda como una de las inolvidables. Aunque en mi experiencia, no fue tan traumático, hubiera preferido no llegar a él.

Mejor es vencer todas las materias en el primer intento y poder disfrutar de unas merecidas vacaciones que premien el esfuerzo de dos intensos semestres. Mejor es, sin dudas, que guardemos otros recuerdos de esta etapa estudiantil.

Si como yo, has debido «jugártela» en algún «mundial», o si estás por «competir» próximamente, haz tu mayor esfuerzo por no volver a estos encuentros. Resulta mucho más placentero que la experiencia sea solo en el deporte y que formes parte del equipo ganador desde el principio de la liga.

 

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