Sábado
19 de Septiembre de 2020
Universidad

Los valores se descubren

Autor: Jesús Dueñas Becerra
Fotos: Internet
Fecha: 16 de Octubre de 2013
Universidad de Ciencias Médicas de La Habana

Comienza el curso académico 2013-2014. Por consiguiente, nada mejor que reflexionar acerca de un tema polémico, que desde hace algún tiempo, se halla en el contexto docente-educativo. El descubrimiento de valores o virtudes (como los denominara el padre Félix Varela y Morales), y no formación, como erróneamente se piensa y se difunde.

Este artículo obedece a una sugerencia formulada por un profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, en una conversación que sostuvimos, hace algún tiempo.

Según me relató mi amigo, un alumno extranjero que cursa estudios en ese centro de educación médica, le comentó que el pueblo cubano era un pueblo instruido, pero sin cultura y sin educación. Planteamiento que le dejó sin palabras y sin respuestas.

Ante todo, habría que definir —entre otras cosas— qué se entiende por cultura, instrucción y educación. La cultura es el legado material, humano y espiritual, transmitido de generación en generación. La instrucción es el cúmulo de conocimientos teórico-conceptuales y prácticos que el discípulo necesita conocer y dominar para apropiarse de la herencia dejada por las generaciones precedentes.

De acuerdo con José Martí 1 la instrucción se refiere, fundamentalmente, a la esfera intelectual.

Por otra parte, la educación no es más que el conjunto de valores o virtudes que el estudiante descubre en el maestro durante el proceso docente-educativo, donde uno y otro interactúan, se complementan y se benefician mutuamente.2

Según el Apóstol, la educación apela a la esfera afectiva, a los sentimientos 3 mientras que la instrucción —reitero— se limita a recibir los conocimientos dados por el profesor, con mayor o menor profundidad desde la vertiente científico-pedagógica.

No obstante haber delimitado el radio de acción de cada uno de dichos conceptos, habría que establecer un vínculo indisoluble entre cultura, instrucción y educación (entendida como transmisión de valores a través del ejemplo). Por lo tanto, no deben percibirse de forma aislada, sino en íntima y estrecha relación.

Los valores o virtudes no se forman ni se crean mediante leyes, decretos, discursos ni constitución de cátedras. Se descubren en el accionar cotidiano del maestro en el aula, donde docente y discípulo, como partes integrantes del vigente programa académico, intercambian opiniones y puntos de vista. Pero no solo sobre ciencia, técnica, arte, historia o literatura, sino sobre la vida en general u otros temas de actualidad.4

En ese interactuar, el alumno se ve reflejado en el maestro, porque para él es un espejo en el cual se muestra cada actitud, cada palabra, cada acción, cada gesto de ternura o cariño del que es objeto durante todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pero: ¿qué valores o virtudes tuvieron que formar en sus discípulos o qué cátedras tuvieron que fundar los padres José Agustín Caballero y Félix Varela, don José de la Luz y Caballero, don Rafael María de Mendive, José Martí y don Enrique José Varona? Ellos, entre otros insignes educadores, han escrito las más bellas páginas de la historia de la Pedagogía en Cuba… sin tener que redactar ningún tratado sobre el tema que nos ocupa.

Para educar a sus discípulos en valores o virtudes, solo les bastó ser ejemplo…

Habría que admitir el hecho de que si no somos capaces de entender la educación como lo que en realidad es, careceríamos de sólidos elementos de juicio para desmentir la afirmación de ese estudiante extranjero que lesiona nuestra integridad como nación y como pueblo.



Notas

1 Dueñas Becerra, Jesús. José Martí: cuatro facetas de su personalidad, Ivette Fuentes de la Paz y cols. José Martí: en el sol de su mundo moral. La Habana: Ediciones Vivarium. 2004.

2 Freire, Paulo. Pedagogía de la autonomía y otros textos. La Habana: Editorial Caminos, 2010.

3 Dueñas Becerra. Ob. Cit.

4 Freire. Ob. Cit.



 

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