Viernes
14 de Diciembre de 2018
Sociedad

María Karla Herrera: «En Cuba eres modelo porque te gusta»

Autor: Dainerys Mesa Padrón
Fotos: Cortesía de la entrevistada
Fecha: 2 de Agosto de 2018

¿Cómo estudiar modelaje en Cuba? ¿Existe una agencia proveedora de empleos para quienes ejercen esta profesión en la Isla? ¿Por qué se considera superficial el trabajo de las y los modelos cubanos? Una universitaria que ejerce esta actividad conversa al respecto con Alma Mater.

En tanto muchas personas jóvenes intentan seguir las tendencias de vestuario y diseño de modas que llegan a la Isla, otras no solo repelen dichos conceptos, sino que demeritan a quienes se interesan por ello.

María Karla Herrera ha vivido la consecuencia de ambas partes: las alabanzas y los reproches de quienes aún banalizan una profesión como el modelaje.

Ella, ajena a esas corrientes, vive por lo que le gusta y la hace feliz. Por eso, a la par de cursar el quinto año de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, trabaja como modelo.

¿Cómo alguien puede llegar a ser modelo en Cuba?

«Existen diferentes vías. Para serlo de forma “profesional” la Agencia Artística de Artes Escénicas ACTUAR ofrece anualmente un taller al que puedes acceder a partir de los 18 años de edad, y por supuesto, si cumples con las condiciones físicas exigidas, dígase estatura y peso pretendidos.

«Al mismo tiempo, existen proyectos comunitarios que enseñan a niños y adolescentes las técnicas de modelaje y presentan su labor en diferentes lugares como casas de cultura, teatros y otros centros recreativos.

«Fuera de esto, no hay ninguna otra escuela o centro de formación ni tampoco existen otras agencias que representen su trabajo».

Desde tu papel como modelo y estudiante universitaria, ¿cuál es la imagen que recibes de la profesión?

«En la actualidad, esta figura no percibe igual reconocimiento social por su trabajo que profesionales de otras ramas del arte. Esto se debe, en cierta medida, a que no son muchos los espacios y eventos dedicados a visibilizar nuestra actividad.

«En este sentido, la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) ha dado un importante paso con la creación de la Semana de la Moda de La Habana. El evento, que en octubre próximo realizará su cuarta edición, promociona la labor de los principales diseñadores y artesanos del país; actividad que ha venido ganando cada vez más en público y reconocimiento.

«Al no existir un destaque cabal de nuestra condición de «artistas» y trabajadores de la cultura, muchas veces tenemos que enfrentar y asumir disposiciones que provienen de entes ajenos a este medio, más bien vinculados con el comercio y la gastronomía y otros sectores. Atentan contra las condiciones laborales y la calidad del trabajo.

«Por otro lado, nuestro público reconoce el esfuerzo que realizamos cada día muchos de nosotros, al desempeñarnos en nuestras tareas estudiantiles y laborales cotidianas y además, dedicarnos a esta profesión».

¿Dónde radican los principales retos para ejercer una carrera como esta en Cuba?

«Lograr conjugar las responsabilidades diarias con el modelaje. Pues, si hay algo que caracteriza a la generación actual de modelos cubanos es que tenemos otras responsabilidades, ya sea con el estudio o el trabajo.

«En ocasiones es difícil encontrar un equilibrio entre todas sin sacrificar o afectar alguna de ellas».

¿Hasta dónde una o un modelo tiene garantizado una carrera exitosa en el contexto cubano?

«En este medio el “éxito” funciona en un entorno muy estrecho, cuando más local. Quienes desde aquí han logrado, al menos cierto reconocimiento a nivel internacional, lo han conseguido inesperadamente, con situaciones que surgen de forma especial. Por eso pienso que en Cuba no eres modelo porque quieres ser exitoso, sino porque te gusta».

     

La moda ha sido banalizada en la Isla por una parte o durante una época, y reconocida en los últimos tiempos por algunos sectores ¿a qué responde este vaivén?

«En algunas etapas del proceso revolucionario cubano todo lo relacionado con la moda y sus prácticas fue valorado como superficial, burgués, irrelevante, por lo tanto: negado y rechazado.

«Con la creación de La Maison, casa de moda cubana, y posteriormente con el desarrollo de proyectos como Telarte, Arte y Moda y FIART, se intentó recolocar la profesión en el contexto nacional; no como industria de consumo, sino como portadora y defensora de nuestras más auténticas tradiciones.

«La Semana de la Moda de La Habana llegó en el año 2015 para unirse a estos esfuerzos y colocar el trabajo de los diseñadores y artesanos cubanos en la mira de todos, y provocar reflexiones en torno al fenómeno en Cuba».

Tu tesis de licenciatura tiene mucho que ver con este cambio de paradigma, ¿qué propone la investigación?

«En los primeros años después de 1959 desaparecen las publicaciones dedicadas a la difusión del arte de vestir y, consecuentemente, la vertiente fotográfica encaminada a su presentación. Con el paso del tiempo la ausencia de publicaciones de este corte, salvo algunas secciones de la revista Mujeres, hizo que la fotografía de moda también permaneciera eclipsada.

«Mi investigación está encaminada a hacer visible el panorama de la fotografía de moda durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX en Cuba, como antecedente y raíz de la creciente actividad contemporánea.

«Este tipo de fotografía contribuye a la conformación de la visualidad y la estética de una época, sobre todo como la que constituye mi objeto de estudio, en la cual se produce una gran exportación de imágenes (e imaginarios) sobre nuestro país hacia el exterior, principalmente hacia los Estados Unidos».

En sintonía con esa época tenemos la actual, donde Cuba no solo transmite una imagen de interés para el resto del mundo, sino que recibe elementos foráneos de múltiples índoles. En este contexto, ¿hacia dónde va la moda en el país?

«Por lo pronto podemos observar cómo en los últimos tiempos se han multiplicado los esfuerzos por poner en alto el nombre de nuestra moda, incluso fue representada recientemente en el Festival de las Artes de Cuba en Washington D.C, donde acudieron varios diseñadores cubanos. Ha habido también un creciente interés de fotógrafos y diseñadores extranjeros por colaborar con los profesionales cubanos del sector.

«Pero al final, quién sabe…».

 

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