Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Más allá de un juego: El único inmortal del béisbol devorado por los perros

Autor: Yasel Porto
Fotos: Ilustración de R.Lumpuy
Fecha: 5 de Junio de 2020

A lo largo del tiempo han sido muchos los ejemplos de peloteros y deportistas en general que han tenido una muerte trágica, ya sea por accidente o por asesinato. Sin embargo, dentro de nuestro béisbol solo se conoce un caso cuyo deceso se vio involucrado directamente con animales. Y no fue cualquiera, sino uno de los apenas 78 que forman parte del Salón de la Fama de la pelota cubana y uno de los que se vinculó, además, con la lucha por la independencia de Cuba.

Un «pirata» al bate

Era Ricardo Martínez, un matancero que tenía lazos familiares con los propietarios de los antiguos ingenios Rosario y Esperanza, y fue uno de los tantos jóvenes que por aquella época viajaron a Estados Unidos para cursar estudios universitarios.

Después de regresar a la Isla comenzó la práctica oficial del juego desde el mismo campeonato inicial en 1878-79. Vistió el uniforme del club sotanero Matanzas BBC. Sin embargo el versátil jugador, capaz de sobresalir en todo el infieldy los jardines, no duró mucho tiempo con su provincia natal.

 

Y es que Ricardo —además de ser considerado uno de los bateadores cubanos más temibles del siglo XIX— también fue célebre por ser uno de los más cuestionados por cambiar de club varias veces, en una época donde los que hacían eso eran llamados «piratas» y recibían la crítica de la mayoría de los fanáticos. Estuvo también con Habana, Fe y Almendares hasta que en 1891 jugó su última campaña.

A diferencia de un porciento apreciable de los jugadores pudo desarrollar una trayectoria extensa en el máximo nivel. Vale recordar que a pesar de ser una etapa primaria había que tener calidad para perdurar en la principal liga cubana por factores como la poca cantidad de equipos que la conformaban (3, 4 o 5) y los rosters reducidos en comparación con lo que acontecería décadas después.

Su año más relevante fue 1887 cuando además de liderar el average (439) fue el mejor en slugging, hits, bases robadas y total de bases. En la temporada precedente también había logrado un bateo extraordinario tras comandar los indiscutibles y el promedio de slugging, y no dudamos que de haber existido estadísticas oficiales en los torneos previos su nombre hubiese estado casi seguro en algún que otro renglón de bateo.

Pero al margen de su desempeño dentro del terreno de pelota, que incluyó una labor certera como árbitro, hay hechos más allá del juego que hacen que la vida de Ricardo sea sumamente interesante.

Pelotero y mambí

Ya con el estallido de la Guerra del 95 el exjugador «pirata» se incorporó a las tropas mambisas, en especial a la comandada por el Lugarteniente General Antonio Maceo. Su unión se produjo a propósito de pasar por Matanzas la llamada Invasión a Occidente y tras la muerte de su líder siguió en combate bajo las órdenes de otros oficiales como el propio Máximo Gómez. Aunque no trascendió que hubiese sido reconocido con cargos militares sí se sabe que estuvo en la manigua hasta el término de la gesta libertadora en 1898.

Mas su vínculo con la vida política y militar de Cuba no terminó con la firma del tratado de paz en París, ya que lo más significativo llegaría años después al extremo de costarle su vida.

Seguro muchos han escuchado sobre la llamada Guerrita de Agosto, la cual revolvió desde el punto de vista político toda la Isla en 1906 y fue lo que dio paso a la segunda intervención norteamericana, a propuesta del entonces presidente de la República Don Tomás Estrada Palma.

Las notables diferencias entre el Partido Liberal y el Moderado por el deseo de reelección del primer mandatario republicano originaron el levantamiento armado de los liberales bajo el liderazgo de veteranos reconocidos de la Guerra del 95 como Enrique Loynaz del Castillo, Bartolomé Masó, Mario García Menocal, Agustín Cebreco, José Miguel Gómez y el controvertido Quintín Banderas. Éste último sería ejecutado vilmente en una finca cercana a Arroyo Arenas, La Lisa, siendo el mártir más conocido de aquel conflicto que duró alrededor de un mes.

Estrada Palma no quiso negociar con los Liberales y pidió al presidente norteamericano Theodore Roosevelt la intervención militar poco antes de su dimisión definitiva. Todo se concretó poco después y hasta que José Miguel Gómez asumió el liderazgo del país en 1909 nuestra isla estuvo bajo el mando de Estados Unidos con William Taft como gobernador.

Muerte a perros

Pero una historia vinculada de forma indirecta con el béisbol de esta Guerrita de Agosto tiene a Ricardo Martínez como protagonista, aunque la misma ha estado en el anonimato para muchos y hoy casi nadie la conozca.

Además de ser parte de un grupo notable de peloteros que participaron en la lucha independentista ideada por José Martí, Ricardo formó parte del naciente Partido Liberal y con sus principales miembros participó en el levantamiento de agosto de 1906. Por desgracia para él fue capturado por el ejército, torturado y lanzado a una jauría de perros hambrientos. No sabemos con exactitud la razón de esa forma de exterminio, porque en realidad era más sencillo el método tradicional con el propio armamento militar. La causa puede haber radicado en el interés de dar un escarmiento futuro con estos mecanismos macabros y dolorosos.

Sus restos mortales todavía no han sido encontrados en las diferentes búsquedas de peloteros fallecidos que ha realizado durante años el investigador Oscar Fernández, aunque es muy probable que los caninos no hayan dejado ni siquiera sus huesos cuando lo atacaron.

Los principales homenajes post mortem hacia Ricardo fueron su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1950 y su aparición protagónica en el libro El Baseball en Cuba y Américade 1908. De hecho, es gracias a esta publicación que se pudo conocer sobre su destino y sirvió para perpetuar su trascendencia dentro y fuera del terreno de juego. Antes de este escrito la última vez que se había hecho referencia a su figura fue en 2014, cuando se editó la primera parte de la Enciclopedia del Béisbol Cubano en la que se le dedica una biografía.

Más allá de sus sobresalientes resultados deportivos, su exclusividad mayor fue ser el principal expelotero que se relacionó con la Guerrita de Agosto junto a ese otro sello tan desagradable como constituir la única figura de nuestra pelota cuyo asesinato se relacionó directamente con animales.

Al margen de estas distinciones tan opuestas es uno de los miembros de nuestro Salón de la Fama que hoy pasan inadvertidos. Cuando se ha mencionado o escrito su nombre en determinados momentos ha sido por inercia, sin saber que detrás de ese Ricardo Martínez hubo un pelotero trascendente en su época, además de un patriota que peleó por nuestra libertad y perdió su vida por pensar en una Cuba mejor.

 

Le sugerimos...

El cubano que conquistó el béisbol, Nueva York y la mafia

El pelotero cubano que fue felicitado por Martí

 

Deje su comentario

*(Campos requeridos)