Lunes
26 de Octubre de 2020
Deporte

Más allá del juego: Los leopardos de la discordia

Autor: Yasel Porto (facebook.com/YaselPorto)
Fotos: Ilustración de Rey Tamayo
Fecha: 18 de Septiembre de 2020

Cuando todos los equipos de la Serie Nacional han adoptado con entusiasmo unos seudónimos que ya aparecen en los uniformes por primera vez, cierta provincia sigue enfrascada en una añeja batalla por el sobrenombre correcto. Una controversia separatista sin paralelos en nuestra historia beisbolera.

Claro que me refiero a la disputa de los villaclareños, que después de años de ser llamados «Azucareros» o «Naranjas» vieron aparecer el nuevo mote de «Leopardos», que si bien llegaban de últimos a la fiesta, en realidad contaban con una historia que los convertía en los primeros.

Mientras una parte se alegraba por el atractivo y ferocidad del animal o por el hecho de hacerse justicia por su pasado glorioso, otros se oponían y hubo quienes se convirtieron en férreos enemigos capaces de llegar a extremos increíbles en pos de desaparecerlo de nuestra «selva beisbolera».

¿Por qué Leopardos?

Desde finales de la primera década del actual siglo estudiosos del beisbol como Félix Julio Alfonso, Lorenzo Lunar, José Ramírez Cal, Lázaro Marín, Ismael Sené y un servidor, entre otros, comenzamos a abogar para que el leopardo se sumara a las tradiciones de Villa Clara por una serie de razones. Una de las más importantes tenía que ver con su historia. Y es que en los años veinte y treinta del pasado siglo la entonces provincia de Santa Clara contaba con un club en la principal liga cubana de aquel tiempo, un certamen profesional donde muy pocos equipos no habaneros tomaron parte. Los «Leopardos» jugaron desde 1922 hasta el cierre de la década siguiente, siendo capaces de alcanzar cuatro títulos y aglutinar casi siempre un conjunto lleno de estrellas cubanas y afro-americanas.

Además de haber sido el equipo de la Isla con más miembros en el Salón de la Fama de Estados Unidos (10), el elenco que ganó de forma aplastante en 1923–24 bajo la dirección del gran Agustín «Tinti» Molina, fue considerado el más poderoso que hubo en la extinta liga rentada.

Aunque no jugaron todo el tiempo en Santa Clara, muchas de sus campañas las desarrollaron en la Boulanger Park, que es hoy la principal cancha de fútbol de la ciudad muy cerca del actual estadio «Augusto César Sandino».

Después que las cuestiones económicas dinamitaron la permanencia del Santa Clara tras la temporada 1939–40, los «Leopardos», solo formarían parte de un memorable pasado. Cada vez era menos recordado por el cambio generacional y el mal tratamiento mediático de la historia de nuestro béisbol.

No sería hasta la temporada 2012–13 que el felino manchado alcanzaría popularidad otra vez por el empuje de un sector de la prensa liderados por Lázaro Marín más un grupo de peñas deportivas, coincidiendo con los 90 años de su surgimiento dentro de la pelota cubana y combinándose con el excelente papel de Villa Clara que los llevó a la corona tras década y media sin ganar.

La discusión

Parecía que como había sucedido con otras tradiciones antiguas los «Leopardos» serían asimilados al igual que «Leones», «Tigres» o «Elefantes», herencias de un béisbol profesional que con aciertos y desaciertos cumplió un rol fundamental en nuestra pelota. Pero el camino estuvo y se mantiene plagado de obstáculos de todo tipo con ataques, prejuicios e incomprensiones que han provocado situaciones lamentables más allá de polémicas apasionadas.

Uno de sus detractores es el comentarista de la emisora CMHW, Normando Hernández, quien ha defendido sus criterios en contra de los manchados en varios espacios radiales. Como consecuencia directivos del territorio no se han decido a aceptar el calificativo de Leopardos y han adoptado medidas cuestionables como la de retirar súbitamente encuestas populares llevadas a cabo por medios provinciales porque el resultado parcial iba favoreciendo el mote animal.

Lo más increíble es que dos de los últimos managers del equipo, Ramón Moret (actual Comisionado Provincial) y el legendario Eduardo Paret, unido a muchos de los jugadores del plantel, han preferido ser llamados Leopardos. Sus argumentos se sustentan en el carácter más atractivo y guerrero de este calificativo.

Los enemigos del mismo se apoyan en que los «Leopardos» no eran un equipo de la provincia de Villa Clara y que aquel conjunto era parte de un béisbol diferente y no tenía casi ningún pelotero de la zona.

Como ya expliqué antes, Santa Clara se llamaba a lo que es hoy el territorio villaclareño, por lo que en esencia no hay cambios geográficos. Tampoco tendría sentido tomar en cuenta las divergencias sistémicas de aquella liga con respecto a la Serie Nacional por el hecho de que si se asimiló sin problemas para Industriales, Cienfuegos y Ciego de Ávila los sobrenombres de ese pasado profesional, no veo por qué Villa Clara deba ser la excepción.

Y sobre lo tercero hay que decir que en el béisbol rentado era y es imposible contar con una presencia mayoritaria de residentes de la zona donde pertenece el club. Si bien contaron con peloteros de todo el país y varios de los grandes íconos mestizos y negros norteamericanos de la época, en la nómina de los «Leopardos» había varios integrantes de la región entre los que resaltaba el legendario jardinero santaclareño Alejandro «El Caballero» Oms, más otros como Pablo Mesa, Esteban Montalvo o Claro Duany.

La tradición indicada

Se habla de una mayor autenticidad de «Azucareros» y «Naranjas». El primero fue parte de una etapa donde la desaparecida provincia de Las Villas incluía a Cienfuegos y Sancti Spíritus además de Villa Clara. O sea, no es una herencia netamente villaclareña.

Foto tomada de radiobayamo.icrt.cu/

 

Con respecto a lo de «Naranjas» resulta aún más insólito pues el mote no se refiere al cítrico sino al color del equipo, que además de decirse de forma incorrecta (no es naranja sino anaranjado), no tiene el atractivo real para asumir el protagonismo mayor como sobrenombre, sino como una manera más de decirle al plantel. Por cierto, el color anaranjado era uno de los identitarios de los míticos Leopardos de Santa Clara.

Más allá de la controversia de cuál es el indicado, varios hemos abogado porque las tres tradiciones existan como ha logrado el propio Industriales sin que sus fanáticos se pongan en posiciones estériles por lo superior entre azules, leones, giraldillos o el nombre oficial del equipo.

En las ligas más serias del mundo la mayoría de los clubes tienen su nombre oficial y una mascota que no coincide necesariamente con la denominación de la franquicia.

Pero ni eso se pudo lograr en paz y tranquilidad por todas las problemáticas con la mascota con forma de leopardo que se usó desde el cierre de la 58 Serie Nacional, como mismo pasó cuando el animal iba a identificar el uniforme de local para la 60 campaña.

Fuerte fue el empuje de los detractores quienes lanzaron amenazas públicas y todo tipo de ataques a la decisión. La misma ofensiva desmesurada contra la peña creada hace 3 años en las instalaciones recreativas de Artex en Santa Clara, la cual bajo el nombre del felino reúne a peloteros, periodistas y aficionados para debatir sobre béisbol. Resultado: la camisa de Home Club del Equipo de Villa Clara lucirá en la Serie 60 el nombre de Azucareros.

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Una novedad para este año será la presencia del nombre del equipo en la camisa utilizada para la actuación como locales. ¿Cuál ha sido la decisión tomada para el caso de Villa Clara?

Esta temporada la camisa de Home Club, de color blanco, va a tener el nombre de Azucareros. Digo esta temporada, porque no sabemos qué pasará en la siguiente, a raíz de la polémica que se ha desatado. Esta semana, en un encuentro con dirigentes de la provincia, también se trató el tema de Leopardos y Azucareros. Yo siempre he dicho que le puedo llamar como sea, lo que debemos hacer es unirnos. Esto ha surgido solo en Villa Clara y ha traído mucho debate. He recibido decenas de llamadas de aficionados, y con cada uno he intercambiado. Para mí, estas iniciativas pueden convivir. Esto no afectará al deporte; al final, es el béisbol de Villa Clara.

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Si buscamos en la larga historia de la pelota cubana no es posible encontrar alguna controversia que se haya acercado siquiera a lo que ha acontecido con este equipo considerado como uno de los grandes de la Serie Nacional. De todos modos y recalcando lo dicho al principio, no creo que esta exclusividad sea motivo de orgullo para nadie.

Ciertamente el futuro es totalmente incierto para los leopardos. Si bien sus enemigos no son eternos, la oficialización desde esta temporada de los sobrenombres de los 16 equipos con su presencia inédita en los trajes de home club podría indicar la extinción de los leopardos como miembros del plantel.

Ojalá y al menos la mascota regrese al estadio «Augusto César Sandino» junto a los fanáticos.

Foto/ Carolina Vilches Monzón

Nuestro béisbol necesita sumar lo que en realidad aporte y estos felinos poseen de todo para contribuir más al espectáculo. El criterio de unos pocos no puede vencer a lo que es más justo y conveniente, además de más popular.

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