Martes
01 de Diciembre de 2020
Deporte

Más allá del juego: Un «inmortal del béisbol» asesinado por repartir periódicos

Autor: Yasel Porto
Fotos: Archivo del autor
Fecha: 6 de Noviembre de 2020
Foto archivo del autor

La vinculación del béisbol con el movimiento independentista cubano de finales de siglo no solo fue indiscutible, sino también variado y trascendental. Uno de los aspectos más notables fue la participación activa de muchos peloteros dentro del proceso emancipador, situación que convirtió en mártires a varios de ellos, tanto en la manigua como en la ciudad.

Entre estos valerosos jugadores que dieron su vida por una «Cuba libre», resalta uno debido a múltiples factores de peso. Además de su estelaridad como lanzador que lo llevó a convertirse en el mejor de todos y posteriormente «inmortalizado» en nuestro Salón de la Fama, pasó a la historia como el primer mártir del béisbol cubano, con una muerte sumamente cruel por distribuir un afamado periódico.

Pastoriza, el gran pitcher de Cuba

Después del dominio ejercido por el lanzador guanabacoense Adolfo Luján en la segunda mitad de los años ochenta del siglo XIX, llegó la era de otro residente de La Villa de Pepe Antonio de apellido Pastoriza y que indistintamente ha aparecido con los nombres de Juan Manuel y José María.

Lanzó en la principal liga cubana entre 1889 y 1895 y fue uno de los primeros en cumplir a cabalidad con la condición de pelotero profesional por el hecho de cambiar indistintamente de equipo en función de las regalías y dinero recibido. Su primer club fue el Fé de Jesús del Monte y luego también lanzaría con el Almendares y el fugaz Águila de Oro.

Durante esos siete años acumuló balance de 59–40 que -si se analiza en contexto- resultó brillante, primero porque aquellos campeonatos tenían calendarios bastante reducidos en comparación con lo que sucedería décadas después, y en segundo lugar por la alta competitividad con que contaba el circuito donde un pitcher corría más riesgos que hoy por las ventajas que se le daba al bateador y la pésima defensa existente.

Pastoriza fue campeón de pitcheo en 1893–94 con marca de 16–9, mientras que en 1889–90, 1890–91, 1891–92, 1892 y 1893–94 acaparó múltiples liderazgos donde se incluyeron juegos ganados, lanzados y completados.

Ciertamente no tuvo rivales en la élite de los monticulistas hasta su salida del béisbol en 1895 tras estallar la Guerra de Independencia organizada por José Martí. Y sería precisamente por otro elemento muy ligado al Apóstol que poco tiempo después de abandonar el terreno de juego también hizo lo mismo con el mundo de los vivos.

Una muerte patriótica pero cruel e injusta

En las madrugadas del 27 y 28 de diciembre de 1896 se organizó una redada en parte de Guanabacoa por orden del Gobernador Fonsdeviela con el objetivo de capturar a un grupo de simpatizantes de la causa independentista. En Cuba se vivía un estado de guerra, y aunque el actual municipio habanero estaba bien lejos del campo de batalla, se había recrudecido la represión contra todo lo que se relacionara de una u otra forma con el Ejército Libertador.

Víctima de una delación, Pastoriza fue capturado en su casa del barrio de La Jata por el cuerpo de voluntarios el 27 de diciembre. Bajo la acusación de simpatizar con los mambises y especialmente por la distribución de «propaganda enemiga», fue torturado duramente hasta que perdió su vida. Apenas rozaba los 30 años de edad.

La propaganda a la que se referían los victimarios del estelar exlanzador era nada menos que el periódico Patria fundado por Martí, el cual seguía circulando pese a la muerte del líder cubano para así seguir incentivando el sentimiento independentista e informar sobre lo que acontecía dentro y fuera de Cuba alrededor de la causa libertaria.

Junto con Pastoriza fueron golpeadas y macheteadas otras 13 personas, incluidas dos mujeres y un menor de edad. Y como si no bastara tanta crueldad, los cadáveres permanecieron insepultos durante varios días en las calles de Guanabacoa para que aquello sirviera de escarmiento.

Fue una de las páginas más oscuras acontecidas en La Habana en el período de la Guerra del 95, que no supera al fusilamiento de los estudiantes de Medicina de 1871 porque éste último hecho involucró a ocho jóvenes. De lo sucedido en Guanabacoa lo mejor que se ha publicado fue en 1927 a través del libro: Guanabacoa. Apuntes Históricos, 1511–1927, autoría de Elpidio de la Guardia.

Otros detalles de interés

Según los testimonios de la época, era Pastoriza un hombre jovial y alegre que siempre se prestaba para la jarana y el choteo. Su fama como pelotero contribuyó a que muchas mujeres se relacionaran con él, lo que le trajo varias situaciones dramáticas con su dosis de humor, ya fuera con algunos esposos celosos o las propias mujeres que no estaban dispuestas a compartirlo. Por fortuna para él nunca llegó al río la sangre y todo quedó siempre en más susto que otra cosa.

Paralelamente a sus vivencias frívolas él frecuentaba las tertulias improvisadas en la mítica Acera del Louvre en los bajos del Hotel Inglaterra donde se regodeó con buena parte de la juventud habanera de la época. Aunque no procedía de un estatus social prominente sus habilidades deportivas le ganaron un espacio y respeto importantes.

Al poco tiempo de establecido el Salón de la Fama del béisbol cubano en 1939, los méritos deportivos y patrióticos de Pastoriza le ganaron su exaltación al sagrado recinto (1945).

 

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