Martes
16 de Enero de 2018
Historia

Mella. Alma fundacional: Universidad abierta

Autor: Texto y foto de Jorge Sariol
Fecha: 6 de Noviembre de 2017
Dentro de un periodo enormemente fecundo de su vida, Julio Antonio Mella escalonaría tres trascendentales acciones fundacionales. En apenas un año creó la revista Alma Mater —22 de noviembre de 1922—, un mes más tarde la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y casi un año después emprendía, con un mismo hilo conductor y la misma traza de las cosas perdurable, otra de sus ideas iniciáticas: la creación de la Universidad Popular «José Martí» (UPJM).   Foto de Jorge Sariol

Dentro de un periodo enormemente fecundo de su vida, Julio Antonio Mella escalonaría tres trascendentales acciones fundacionales.

En apenas un año creó la revista Alma Mater —22 de noviembre de 1922—, un mes más tarde la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y casi un año después emprendía, con un mismo hilo conductor y la misma traza de las cosas perdurable, otra de sus ideas iniciáticas: la creación de la Universidad Popular «José Martí» (UPJM). 

El  también cofundador del primer Partido Comunista de Cuba había concebido la idea durante la celebración, entre el 14 y el  23 de octubre de 1923 del Primer Congreso Nacional de Estudiantes.

La idea primigenia proponía la formación de una mentalidad nueva y por ende revolucionaria dentro del movimiento obrero. Tal academia sería ruta para lograr que la luz del saber llegara a una de las fuerzas fundamentales en la lucha de clases.

Como principios, la Universidad Popular se sustentaría en antidogmatismos, tanto científico y pedagógico, como político. Daría cuerpo ideológico a la justicia social y no estaría apegada a doctrina, sistema o credo determinado.

Cuba andaba —desde mayo de 1921— bajo la presidencia del licenciado Alfredo Zayas y Alfonso, en medio de una «deuda flotante» con la que la Isla poco a poco iba yéndose a pique desde el gobierno de Mario García Menocal.

En Latinoamérica las universidades marchaban divididas entre el escolasticismo, la enseñanza moderna pero elitista y las nuevas corrientes promovidas por la Reforma de Córdoba  —Argentina, 1918— en la asunción de responsabilidades políticas frente a la nación y la defensa de la democracia.

Ante ese panorama, la Universidad Popular José Martí congregó a sus estudiantes obreros en grupos de Analfabetos y Escuelas Nacionales, Segunda Enseñanza, Estudios Generales y Conferencias.

José Zacarías Tallet tuvo la responsabilidad de inscribirla en el Registro de Asociaciones y fue, además, el encargado de presidir la Institución. Por su parte, Rubén Martínez Villena, entonces un joven abogado, asumió la estructura ejecutiva de una academia sobradamente complicada en contenido y forma.

La sede inicial fue la colina universitaria. Y las clases se programaron, obviamente, en la noche. Pero la casa de altos estudios habanera no estaba pensada para funcionar en la nocturnidad y no tenía electricidad en todos sus locales. Los jóvenes iniciáticos, audaces incluso en medio de las adversidades, se dieron a la tarea de «electrificar» las aulas disponibles.

Y llegado el día se estrenó la UPJM.

Fiat lux

Era el 3 de noviembre de 1923 y los «estudiantes» de la clase obrera recibirían saberes relacionados con temas de Biología, Electricidad, Fisiología e Higiene y Geometría y Dibujo Lineal. Por el lado de las humanidades estaban asignaturas de idioma Inglés, Geografía y Literatura. Encargado de impartir Historia Política, estuvo, desde luego, Julio Antonio Mella.

Se iniciaba así una modalidad que cuatro décadas y media después, en un sistema social más justo y dentro de un plan educacional estatal, colegiado e inclusivo, se establecería como Curso Para Trabajadores.

Dos meses y medio después de arrancar, la UPJM tenía ya una matrícula de 500 educandos, atendidos por quince profesores, surgidos de las filas de los estudiantes de años avanzados.

La idea era adelantada y desató suspicacias y animadversión.

En mayo de 1925 entraba en la escena de la democracia nacional —con libreto de comedia y destino trágico— el nunca suficientemente bien impugnado Gerardo Machado.

Cinco meses después las cosas comenzaron a complicarse para la UPJM.

Machado la calificó de «peligroso foco de propaganda comunista» y la policía allanaba de vez en vez los locales universitarios, requisando libros y procesando a los profesores/estudiantes.

Para subsistir la Universidad Popular tuvo un largo peregrinar. De la «Colina» se mudó para un local en la calle Zulueta #37, y para infraestructuras del Centro de Dependientes de Café, en la calle Industria, esquina a San José.

Durante un buen tiempo se mantuvo en el conocido Palacio de Los Torcedores, en la calle San Miguel, entre Lucena y Marqués González, en la actual barriada de Cayo Hueso, Centro Habana.

La Policía Judicial desarrolló una investigación en cuyo informe se advertía que el Partido Comunista «trabajaba» entre los obreros. Y no andaba descaminado el cuerpo indagatorio de la «justicia republicana». Por aquel claustro de jóvenes de orientación marxista y ética revolucionaria, también se desempeñaba como catedrático el joven estudiante Raúl Roa García, acusado poco después, en la Causa judicial 967, que luego se conoció como el «Proceso Comunista».

Quien en los años gloriosos de Girón destacaría como el Canciller de la Dignidad, logró evadir la persecución, pero Mella no escapó del acoso machadista, inculpado, junto a otros, como «sediciosos».

En 1926 Mella era expulsado de la universidad —donde estudiaba Derecho y Filosofía y Letras— y detenido por las autoridades. En la cárcel de La Habana en señal de protesta, el joven líder se declaró en huelga de hambre y solo gracias a la batalla que dio el Comité

Pro-libertad de Mella, la presión nacional e internacional se hace sentir y es liberado el 23 de diciembre del propio año. Poco después partía para México.

Aunque para beneficio de los trabajadores la «universidad de Mella» permaneció activa, el 9 de junio de 1927 fue clausurada.

El joven era asesinado en Ciudad México el 10 de enero de 1929.

Vigencias y tránsitos

Una idea similar, de valía sociocultural y de orientación popular, aunque menos enfocada en la lucha de clases, fue la conocida Universidad del Aire, fundada el 13 de diciembre de 1932, por Jorge Mañach y Luis de Soto la cual se radiaba desde de la emisora habanera CMBZ.

El Dr. Mañach era una personalidad nacida de las combativas huestes universitarias, pero, distanciado de los radicales enfoques políticos de Mella, Villena y Roa, su idea tuvo el propósito de difundir cultura para despertar el interés sobre diversos temas: políticos, literarios, sociales e históricos. Universidad del Aire consiguió inscribirse en la historia en la radiodifusión cubana con un éxito rotundo en cada emisión, los domingos, regularmente de 5 a 6 de la tarde. Se grababa al aire y luego se transcribía al papel para editarse en los denominados «Cuadernos de la Universidad del Aire». La directiva de la emisora puso punto final a una primera etapa, para retomarla el 9 de enero de 1949, con altos niveles de rating.

Entre los conferenciantes habituales estaban Fernando Ortiz, Salvador Massip, Manuel Bisbé Alberni, Emeterio Santovenia, Ernesto Dihigo y Mestre, Emilio Ballagas, Luis Amado Blanco, José María Chacón y Calvo, Camila Henríquez Ureña, Carlos Rafael Rodríguez, Julio Le Riverend, Emilio Roig de Leuchsenring y Ángel Augier. La lista de notorias personalidades que contribuyeron es extensa.

Universidad del Aire navegaba con buen viento hasta que un día de mayo de 1952 se produjo un quiebre.

El domingo 4 del quinto mes del año se ofrecía un curso titulado Saldo del Cincuentenario y al parecer iba siendo demasiado incómodo para el Batistato que había dado un golpe de estado 56 días antes.

En medio de la trasmisión, agentes del Servicio de Inteligencia Militar y pandilleros del Partido de Acción Unitaria, fundado por Batista —llamado luego de Acción Progresiva—, entraron abruptamente en el estudio de CMQ y arremetieron contra personalidades como Elías Entralgo y Armando Hart.

Y empezó la muerte de la Universidad del Aire.

La razón del antecedente

La vigencia del ideario de Mella volvió a tener albor y vanguardia el 2 de octubre del año 2000.

Como parte de la Batalla de Ideas y por iniciativa del líder cubano Fidel Castro, fue inaugurada en el Canal Educativo de la televisión, lo que desde entonces se conoce como Universidad para Todos.

El soporte televisivo había servido de marco ideal para la consolidación de una conciencia política, calentada ya en la batalla por la devolución del niño Elián González.

Los Desafíos de la ficción sería el primer curso de Universidad para todos y fue conducido por Eduardo Heras León. Le han seguido los de idioma inglés, francés y portugués; sobre historia de Cuba y geografía; de apreciación de la ciencia, de las artes y otros ámbitos.

Cada curso ha contado con un tabloide impreso, distribuido a precios módicos en los estanquillos, con promedio de 350 mil tiradas cada uno.

Hasta nuestros días, Universidad para Todos, de modo cíclico y ampliamente difundida, regresa a la TV para continuar una obra que bien empezó, como idea con un mismo hilo conductor y una misma traza de las cosas perdurables, hace 94 años.

 

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