Domingo
22 de Septiembre de 2019
Deporte

Mucho frío pero se juega

Autor: Jorge Gorgoy Crespo
Fotos: Ilustración Carralero
Fecha: 21 de Febrero de 2018

Noruega, pequeño país del norte de Europa, con una población de 5,2 millones de habitantes es la nación que mayor cantidad de medallas de oro acumula en la historia de las olimpiadas de invierno con 118, al ser ganadora de esta cita en ocho ocasiones.

Precisamente desde este 9 de febrero y hasta el 25, en la ciudad surcoreana de PyeongChang se dan cita más de 3 mil deportistas para celebrar la XXIII Olimpiada de Invierno.

Estos juegos cuentan con 102 eventos en 15 disciplinas deportivas, correspondientes a 7 deportes; incluyendo cuatro pruebas que no estuvieron presentes en Sochi 2014: gran salto en snowboard, dobles mixtos en curling, patinaje de velocidad con salida simultánea y esquí alpino con equipos mixtos. 

De Coubertin a la actualidad

Cuando el barón Pierre de Coubertin propuso el rescate de los juegos olímpicos de la antigüedad en 1896 el general sueco Viktor Gustaf Balck, amigo personal de Pierre, pensó en la celebración de eventos deportivos de invierno a los que llamó Juegos Nórdicos.

En 1901 tuvieron su debut, con continuación bianual hasta 1905. A partir de esa fecha se realizaron cada cuatro años hasta 1926 para ceder su lugar a los I Juegos Olímpicos de Invierno que tuvieron a la ciudad francesa de Chamonix como sede en 1924.

Balck, miembro fundador del Comité Olímpico Internacional (COI), abogó por incluir deportes de invierno en las olimpiadas de verano, pero la idea no tuvo mucha acogida por ser estos en la etapa estival y el calor no permitía encontrar escenarios ideales para su realización.

La II Guerra Mundial fue un escollo que ambas olimpiadas no pudieron sortear y desde Berlín 1936 no se realizó más ninguna competencia de este tipo hasta 1948, cuando estos se restauraron en la ciudad suiza de Sankt Moritz.

Los de 1956 en la ciudad italiana de Cortina dAmpezzo permitieron el debut del equipo de la Unión Soviética, quien sería la líder del medallero ese año. Durante toda su existencia la URSS acumuló un total de 194 medallas. De ellas 78 fueron de oro. El equipo soviético de hockey sobre hielo resultaría campeón durante cuatro ocasiones consecutivas de esa lid.

La entrada de la URSS a las citas invernales trajo consigo también la agudización de la Guerra Fría y la manipulación política de los resultados por parte de los países capitalistas, con Estados Unidos al frente, y los del bloque socialista. A diferencia de los juegos estivales los de invierno nunca fueron boicoteados, a pesar de que hubo intentos y amenazas entre las diferentes naciones que contendían en los mismos.

Este año los deportistas rusos también sufren el acoso político, aunque compitan bajo otra bandera y otros principios. El pasado 5 de diciembre el COI decidió suspender al Comité Olímpico Ruso de participar en los juegos de PyeongChang como medida tras la acusación de dopaje de Estado, planteada en el informe Schmid. Los atletas de esa nación compiten bajo el nombre de «Atletas Olímpicos de Rusia y bajo la bandera olímpica».

Muchos esperaban un boicot por parte del Comité Olímpico Ruso, apoyado por el Kremlin, pero las máximas autoridades políticas y deportivas del gigante asiático, aunque protestaron la medida y la consideran un ataque directo a la nación, dieron el visto bueno a todo aquel deportista que deseara participar en el certamen.

En 1986 el COI decidió que los juegos de verano e invierno se celebrarán en diferentes fechas. Los de 1992 en Albertville, Francia, fueron los últimos en coincidir y a partir de 1994 la ciudad noruega de Lillehammer los acogió por primera vez en solitario.

Juegos de invierno vs mercantilismo

Al igual que los juegos estivales los de invierno, aunque en menor cuantía, atraen a millones de espectadores y dejan jugosos dividendos a organizadores, patrocinadores y a la televisión.

De 1952 a 1972 Avery Brundage fungió como presidente del COI y se opuso enérgicamente a que el movimiento deportivo fuera devorado por los intereses comerciales y el profesionalismo.

Tal es el caso, que Brundage amenazó prohibir la participación de los esquiadores, tres días antes de iniciarse la cita invernal de Sapporo 1972, en Japón, por haber competido en ­Mammoth Mountain, Estados Unidos, donde recibieron beneficios económicos.

Los de 1956 fueron los primeros juegos invernales televisados y aunque  los derechos televisivos no se venden hasta Roma 1960, la competencia sirvió para comprobar la fiabilidad de la retransmisión de eventos deportivos a gran escala.

El presidente Avery Brundage admitió de mala gana la inclusión de patrocinadores en los juegos así como la venta de derechos televisivos. Al concluir su mandato, el COI solo contaba con un activo de dos millones. Ocho años después estos ascendían a 45 millones.

El poder de la televisión es tal que se han llegado a cambiar horarios y fechas de competencias para insertarlos en los momentos de mayor teleaudiencia, además, los derechos televisivos son tan elevados que solo compiten por ellos los grandes consorcios televisivos.

Tras Noruega, que es el máximo ganador de las citas invernales con 8 trofeos le sigue la extinta Unión Soviética con 7 galardones. Alemania unificada tiene tres victorias. Los restantes ganadores son Estados Unidos, Alemania Oriental, Canadá y Rusia, todos con un éxito.

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