Sábado
08 de Agosto de 2020
Cultura

Músico, poeta y loco. Nunca antes mejor dicho

Autor: Leidys Hernández Lima
Fotos: Cortesía del entrevistado
Fecha: 21 de Julio de 2020
«La Universidad me dio muchas armas nuevas y pulió otras con las cuales difundo hoy la tradición oral»

La primera vez que lo vi fue justo en mi facultad de periodismo, en FCOM. Las peñas allá siempre han tenido buena fama, pero en realidad yo no había ido a muchas, prácticamente a ninguna, sin embargo un día propuse hacer una con el proyecto Resistencia, un grupo de arte alternativo que incluía varias manifestaciones, y también tenía improvisación poética, repentismo.

Yo sabía más o menos lo que iba a pasar, tenía casi dominado el guion pero, Resistencia siempre sorprendía. Justo cuando estábamos llegando al final del espectáculo entró por la puerta de la Cafetería un muchacho hablando en versos; pequeño de estatura pero con un vozarrón que retumbaba con la mala acústica del local.

A todos nos llamó la atención, pero creímos que era otro performance, total, ya se habían hecho algunos. Pero no, resulta que este joven simplemente había llegado tarde y de forma inesperada se incorporó a la actuación.

Demoró en desplazarse por el salón, pero no dejó de improvisar. No paraba de decir una y otra décima, terminaba una y empezaba otra casi sin coger aire. Seguía siendo el asombro de la tarde. Después dijeron su nombre: Sindy Manuel Torres Rodríguez.

Los inicios…

Sindy es natural de un pueblito conocido como Entronque de Herradura en Consolación del Sur, Pinar del Río, donde los poetas se dan como el buen tabaco.

Sindy es una especie rara de poeta, que según cuenta comenzó tarde en este mundo de la improvisación si se compara con otros improvisadores que se iniciaron desde edades bien tempranas

«Yo no tuve un profesor y a la vez tuve varios. Recuerdo pasarme horas escuchando casetes con grabaciones de poetas, ya por esa época escribía algunos trabajos en décimas, romances o sonetos y dominaba la estructura de la décima espinela así como la rima y la métrica pero no me atrevía a improvisar en público. De esas grabaciones fui copiando, memorizando, aprendiendo. Yo escuchaba la cinta mientras un poeta cantaba, después la pausaba e intentaba responderle. Confieso que me demoraba bastante al inicio pero era un ejercicio increíble, luego de casi 20 años lo sigo haciendo. Esos poetas fueron mis profesores y si tuviera que quedarme con algún nombre diría Juan Antonio Díaz Pérez, ese fue mi mayor referente; habían otros pero a Juan le debo el haber prendido esa chispa de los primeros versos».

Es común que a los poetas repentistas en Cuba se les asocie con zonas rurales, con bohíos y taburetes, con sinsontes y guardarrayas, pero Sindy tiene muy poco de guajiro, haber nacido en un pueblo de campo no fue suficiente para curtir su estirpe campesina. Sindyestudió en la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX),ese fue el detalle que lo alejó más de la tierra, ahora es Licenciado en Lengua Inglesa y además sabe alemán.

«Llegué a la FLEX en el año 2002,anteriormente ya improvisaba con cierta facilidad pero fue en la universidad donde di el salto cualitativo si hablamos de mí como poeta improvisador. En esa etapa participé en todos los festivales de artistas aficionados en la manifestación de literatura,específicamente en poesía, con décima escrita por supuesto. La universidad me dio muchas armas nuevas y pulió otras con las cuales defiendo hoy la tradición oral».

Si tuviéramos que clasificar el aprendizaje de Sindyse nos va un poco de los dos moldes más comunes: los que aprendieron por tradición familiar, y los que se formaron en los talleres de repentismo creados por Alexis Díaz-Pimienta. Él no es ni lo uno ni lo otro; Sindy es una especie rara de poeta, que según cuenta comenzó tarde en este mundo de la improvisación si se compara con otros improvisadores que se iniciaron desde edades bien tempranas.

«En Pinar del Río asistía a las peñas de poetas aficionados y a canturías menores. Yo estaba en el Servicio Militar por lo que tampoco disponía de mucho tiempo para la improvisación; luego vino la Universidad con toda su carga docente y social, así que las canturías tuvieron que esperar un poco. Fue el año 2009 el que marcó mi vida como improvisador, había terminado ya la carrera y me presenté por vez primera al Concurso Nacional de Repentismo Justo Vega, en la Jornada Cucalambeana en Las Tunas, donde obtuve el tercer lugar».

Hoy día Sindy se presenta como el Pentacampeón de la Jornada Cucalambeana, el mayor evento de repentismo que existe en Cuba, sin embargo fue aquel tercer lugar el que lo posicionó en el mundo de la improvisación, fue la primera vez que se vio su nombre en la larga lista de improvisadores cubanos.

«De ahí en adelante fueron apareciendo los fanáticos, comenzaron a llamarme para participar en canturías, luego llegó mi evaluación como poeta profesional y una vez dentro de la Empresa de la Música Antonio María Romeu fue un poco más fácil, y digo un «poco» porque el número de poetas improvisadores es considerable, no así los espacios para cantar».

Salvaguarda de la espinela

Sindy no es de los más jóvenes que hoy defienden el movimiento de repentismo en Cuba, tampoco es de los más consagrados, está justo en el medio, entre dos generaciones activas. Sin embargo no todas las partes aspiran a lo mismo.

En el 2009, al ganar el tercer lugar del Concurso Nacional de Repentismo «Justo Vega», en la Jornada cucalambeana, su vida dio un giro determinante hacia la improvisación.

La etapa dorada del repentismo en Cuba fue en el siglo XX, pero como mismo fueron desapareciendo los cines, los teatros, y algunos otros espacios culturales, también fueron disminuyendo los espacios para improvisar punto cubano.

Y aunque la tradición cubana cuenta hoy con un grupo de jóvenes improvisadores excelentes, no es suficiente para mantener en alto la décima; urge abrir espacios donde estos jóvenes puedan mostrar su arte, de lo contrario se irán desilusionando poco a poco y terminarán por escoger otros caminos.

«En lo personal creo que no estamos en ese momento de esplendor que muchos aseguran, no hay que ir muy lejos en el tiempo para darnos cuenta que hace unos años el movimiento gozaba de mayor vitalidad, mayor número de guateques, de canturías, de espacios, de seguidores, si hacemos una comparación en ese sentido, las estadísticas son cuando menos desalentadoras».

Otro de los elementos que atenta contra la vitalidad del Punto Cubano, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado por la Unesco en el 2017, es precisamente la poquitísima presencia de repentistas en eventos artísticos de primer nivel en todo el país.

«No tengo certeza de la totalidad de eventos nacionales, no obstante puedo afirmar que  soninsuficientes. Y lo que es más preocupante, lejos de sumar, hemos restado en los últimos años; eventos como el Concurso Nacional de Jóvenes Improvisadores Francisco Pereira (Chanchito) que resulta vital para medir el desarrollo de las nuevas generaciones o“El Wicho” para adultos, no se han realizado».

Sin embargo el público agradece siempre los espacios de buena improvisación, porque el simple hecho de hacer una décima espinela tan perfecta en brevísimo tiempo es cuestión de aplausos. Pero no es común ver a los mejores improvisadores en festivales nacionales, en escenarios citadinos o en la televisión; esos que encabezan la lista del primerísimo nivel de la improvisación no son de dominio popular, la industria cultural los ha dejado en el olvido.

«Para nadie es un secreto que sí gusta del repentismo, pero tendríamos que hacer un análisis más profundo», y aquí Sindy respira, se vuelve a parar, camina, intenta seguir con el tema, pero no sabe cómo explicarse. Ya en otras ocasiones hemos hablado del tema «público/repentismo», pero él sigue pensando que ese es un problema grave porque el punto cubano se ha quedado encasillado en las canturías en las provincias occidentales, y pasa que este arte ha evolucionado más que las circunstancias que lo rodean.

«La evolución del público no ha ido para nada aparejada a la evolución mostrada por los portadores del género. Se han cambiado los discursos, los puntos de vista, los códigos, los canales, ha cambiado incluso la realidad objetiva y una gran parte del público sigue encasillada en lo “viejo” por llamarlo de algún modo. Por otra parte si repasamos los grupos etarios las cifras no son nada alentadoras para los próximos años, dado que la mayoría del público son adultos mayores».

Pero tampoco hay que pensar lo peor, siempre y cuando se vuelva a posicionar al repentismo en los grandes escenarios.

«Tomemos como referenciael Choque de Improvisadores realizado en Oralitura Habana, el Primer Encuentro de Improvisación Poética. Era una competencia entre freestylers  y repentistas a golpe de improvisación, con música tradicional mezclada con Dj. Eso fue una locura. Y se hizo en el Pabellón Cuba, en pleno corazón del Vedado. Fue un éxito en todo sentido de la palabra, sobre todo porque el público joven disfrutó de la presentación. Este es a mi juicio el público que debemos sumar en los próximos años. Conceptos como competencia, selección natural, adaptación y evolución también se aplican a la poesía oral improvisada».

Sindy es, a decir los propios improvisadores, un hueso duro de roer. Actualmente vive en San José de las Lajas, tiene dos hijos y una esposa en la retaguardia que le cubre las espaldas para enfrentar cuanta locura se le ocurra. Un día quiso estudiar Trompeta y se matriculó en la Escuela de Arte de Pinar del Río, pero eso fue, como el mismo dice, «cosa de muchachos»; hoy solo toca la Trompeta para acompañar algún performance, siempre y cuando haya poesía.  Nunca antes estuvo mejor dicho, Sindy es: músico, poeta y loco.

 

Le sugerimos...

La Era del Nasobuco

Deje su comentario

*(Campos requeridos)