Sábado
14 de Diciembre de 2019
Universidad

Ningún día se parece a otro

Entrevista con Raúl Alejandro Palmero, Presidente de la FEU

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Elio Mirand
Fecha: 14 de Marzo de 2018
Raúl Alejandro Palmero es el actual presidente de la organización estudiantil más antigua de Cuba (FEU).  Foto de Elio Mirand

Llega al encuentro visiblemente atormentado. Viene de hacer un examen en la Universidad, tiene tres reuniones en la tarde y está inmerso en los preparativos de la Marcha de las Antorchas. Si alguien piensa que es fácil dirigir la FEU, evidentemente se equivoca.

Raúl Alejandro Palmero es el actual presidente de la organización estudiantil más antigua de Cuba. Pese a su premura, dedica tiempo a la conversación. La primera pregunta es sobre el amanecer del 26 de noviembre de 2016. Él era entonces Presidente de la Feu de la Universidad de La Habana. Como todo el pueblo de Cuba, la noche antes, se enteró de la muerte de Fidel.

«Fue increíble. Casi siempre el papel del líder, del dirigente, es aglutinar a las masas, convocar, tratar de una forma u otra de direccionar, trazar políticas, motivar, incentivar, impulsar. Aquella mañana se invirtieron los papeles. Los estudiantes universitarios prácticamente se convocaron entre ellos. Yo llegué sobre las cinco y media de la madrugada a la Universidad. A las siete de la mañana ya teníamos cientos de estudiantes en la escalinata. Después aumentamos la convocatoria y llegaron muchos más.

«Esa fecha nunca se va a borrar. Inició una nueva tradición —para aquellos que dicen que ya no hacemos historia—: la guardia de honor que se hizo en la escalinata y que va a quedar para siempre, cada 25 de noviembre. Esta es la universidad de Fidel, pero la acción se replicó en todas las provincias, porque también esas fueron y son sus universidades. A pesar del dolor que todos sentíamos, su muerte nos unió un poco más, dinamizó, le dio un golpe sobre la mesa a la sociedad cubana, y nos puso a reflexionar verdaderamente sobre cuáles son las esencias que hay que defender del proceso revolucionario cubano».

¿Qué impacto tiene la Feu hoy?

«Uno siempre está insatisfecho y quiere hacer más. El objetivo nunca se cumple totalmente, y es lograr que los estudiantes se sientan representados y sentir que uno todos los días aporta un granito a la organización. Pero el trabajo que uno coordina desde un puesto en el secretariado nacional, debe sentirse en la base que es la brigada.

«Uno todos los días "se rompe la cabeza" tratando de encontrar, de formular estrategias que muevan la base de la organización, que al final es la célula que impulsa todo lo demás. Sin embargo, creo que la población cubana, que los propios estudiantes sienten que existe una vanguardia en cada una de nuestras universidades. En los últimos años hemos ganado en visibilidad y en credibilidad. El 95 aniversario supuso un reto, el 9no. congreso también lo será. Es un año decisivo en la historia de la Revolución. La Feu tiene un compromiso histórico con la continuidad de este proceso.

«Antes, el tiempo libre de los universitarios, era empleado en organizar actividades extradocentes. Nos volcábamos a actividades extensionistas, organizamos los festivales de cultura. Ahora, al menos en la capital, se vinculan al trabajo por cuenta propia, lo cual, ciertamente ha aliviado el bolsillo universitario, e incluso, ha aumentado los ingresos familiares».

¿Cuánto puede influir este escenario en el actual funcionamiento? 

«Esto es un fenómeno real y se suma a las actuales transformaciones en la Educación Superior, que reducen las carreras a cuatro años, o sea, que el tiempo es todavía menos. En La Habana el fenómeno es mayor que en otras provincias, pero la organización no ha dejado de funcionar, no ha parado de tener su éxito —y tropiezos también—; habrá que buscar alternativas. Definitivamente esta realidad impacta en el funcionamiento regular que tiene la Feu, pero hemos pasado por procesos incluso más difíciles. Estoy pensando en la municipalización de la educación, solo se trata de adaptarnos. Los estudiantes universitarios siempre hemos mantenido una vocación extensionista.

«Los que van a trabajar, aunque sea a un lugar por cuenta propia, llegan allí con la educación y los valores que inculcamos en la universidad. Allí también son útiles. Estamos seguros de que un estudiante que esté relacionado directamente con la labor, con el trabajo, con los principios de la organización en cualquier espacio que esté, va a tener un nivel de influencia distinto a alguien que esté desvinculado a un centro educacional de altos estudios o que no esté vinculado a ninguna organización de masas; eso es una fortaleza. La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) está creando comités de base en aquellos sectores de trabajadores por cuenta propia que no tenían una organización política, ni de masas, que los atendiera; eso es otro buen ejemplo de nuestro papel».

Recientemente tuvo lugar el Fórum Nacional de Historia y el de estudiantes de Ciencias Médicas, también Universidad 2018. Cuéntanos de cómo  se organizan y el impacto que tienen estos espacios.

«Los eventos se conciben como parte del trabajo en comisiones y muchos de los trabajos que se presentan son sobre temas que aportan a la organización. Nosotros nos nutrimos de los propios estudiantes, si vamos a hacer un diseño tenemos los diseñadores, si tenemos que hacer una campaña tenemos a los estudiantes de comunicación social dispuestos a colaborar, y así con cualquier iniciativa.

«Puedo ponerte el ejemplo del Fórum Nacional de Historia dedicado a los cien años de la Reforma de Córdova. Todos los trabajos que se presentaron estaban relacionados con las figuras principales que son representativas de la organización y con la historia de los movimientos estudiantiles de América Latina.

«Se presentaron más de cien trabajos sobre la Reforma, la Oclae; a veces te sorprende que la gente se dedique a investigar esos temas. Además, son eventos con rigor, los trabajos pasan por una comisión, un filtro científico, que tiene las normas de calidad y la metodología exigidas.

«Esos espacios enriquecen muchísimo desde el punto de vista científico y profesional, pero también desde la formación de valores y la preparación como revolucionarios. Visitamos sitios históricos y hacemos debates con personas que fueron protagonistas de la historia».

A propósito de que mencionaras a la Oclae, ¿cómo es el trabajo de la Feu al presidir la organización regional?

«América Latina presenta una situación sumamente complicada, hay un auge del neoliberalismo y una proliferación de gobiernos de derecha. Obviamente esto repercute en dos sentidos en los movimientos estudiantiles: hay países en los que las organizaciones se han debilitado como parte de la arremetida contra los gobiernos progresistas, pero hay otros en los que esta misma realidad ha provocado una situación revolucionaria con protagonismo de las organizaciones estudiantiles y juveniles.

«Como Feu, al presidir esta organización coordinadora y aglutinadora del movimiento estudiantil, tenemos  que articular el movimiento latinoamericano acorde a lo que nosotros creemos que es lo mejor para la región. Muchos dirigentes que alguna vez formaron parte de la Oclae hoy son grandes líderes en sus países, tuvieron la oportunidad de venir a Cuba, de conocer, de intercambiar, de compartir en los espacios. Pertenecer a esta organización es también una escuela de formación política».

Volviendo al ámbito nacional, en los últimos años se han organizado giras por todos los centros universitarios del país con escritores, músicos, deportistas. ¿Piensan mantener estas iniciativas?

«La unión entre Feu y cultura es indisoluble. El máximo exponente, a mi juicio, lo constituye José Antonio Echeverría, una persona que era capaz de batirse a los "piñazos" con un policía en la base de la escalinata,  organizar conciertos de instrumentos de viento en el Aula Magna o llevar el Ballet Nacional al estadio universitario.

«Como parte de nuestra política de recreación y cultura está potenciar esos valores. Tal vez con el ánimo de combatir el fatalismo geográfico, y con el afán de llevar lo que muchas veces no llega a esos lugares a través de los modestos recursos con que cuenta nuestra organización, realizamos giras nacionales, presentaciones de libros, intercambios con glorias del deporte, trovadores, investigadores».

¿Qué esperas del próximo congreso?

«Para el Congreso tendremos una preparación metodológica en nuestras estructuras, sobre todo en la base. Desde el secretariado nacional queremos potenciar el Congreso en las brigadas. No vamos a llevar un "macuto" ni un tabloide a discutir; estamos pensando en infografías, en audiovisuales. Queremos presentar lo que ha hecho la Feu en la base, identificar qué nos falta por hacer, y manifestar el compromiso de los universitarios cubanos para los tiempos que se avecinan.

«El colofón del proceso sería el Congreso Nacional, donde se aprobarían los cambios que se hayan propuesto desde las brigadas, las facultades. Se modificarían y aprobarían los estatutos y las propuestas de funcionamiento orgánico en las esferas de comunicación, trabajo político ideológico, etc. Otra propuesta que tenemos es crear una estructura, que no sé si en algún momento existió en el secretariado nacional, que atienda exclusivamente la residencia estudiantil. En este tema se ha visto un avance sustancial, a partir de los propios acuerdos del 8vo. Congreso, que se chequean a todos los niveles cada mes. Pero a partir del ciclón Irma tenemos residencias que quedaron muy afectadas, en Camagüey, Villa Clara, Ciego de Ávila.

«Ahora mismo se está discutiendo en el secretariado nacional y a nivel territorial con las autoridades del Partido y del Gobierno, para dar seguimiento a esos problemas de infraestructura, de recursos. También, en el plan del Ministerio de Educación Superior se aprobaron reajustes para el año que viene referidos al tema y pensamos que en los meses que nos restan para el Congreso en las residencias estudiantiles se pueda ver un renacimiento de esas estructuras que quedaron dañadas por el ciclón y otros problemas que puedan quedar atrasados».

En relación a la revista Alma Mater, ¿hay intenciones de tener un diálogo más sistemático con la publicación que se proclama por tradición histórica como la voz de los universitarios en Cuba?

«La revista Alma Mater y la Feu prácticamente nacieron juntas y son parte de un mismo fin, de un mismo objetivo. Estamos de acuerdo con que tenemos que seguir trabajando por rescatar esa esencia inicial que las hacía una. Creemos que se pueden hacer muchas cosas más desde, con y para la revista. Queremos convertir la revista en el espacio donde salgan, por primera vez, algunos de los temas que vamos a presentarle al universo universitario. Y si la revista continúa presentando problemas de impresión, trataremos de colocarla más en nuestros espacios digitales. La página web de la Feu que recién salió, nuestras páginas en Facebook, el noticiero que sale los primeros jueves en el canal Educativo.

«Se han realizado algunas acciones. Estuvimos presentes en el aniversario de la revista, los vamos a incluir en los recorridos por las provincias, presentaremos el libro que ellos editaron por el 95 aniversario ¿Quién le pone el cascabel al látigo? Pienso que hay que hacer dos cosas esenciales con la revista: una, articular eso mensualmente, y la otra, montar con la revista el sistema que nosotros tenemos de corresponsales en provincia, que es algo de lo que nos hemos estado nutriendo».

Otros retos para la Feu serían…

«Los retos son muchos. Te diría que hay que verlo desde dos puntos de vista. El principal reto es, en esencia, lograr que funcionen las brigadas. Está demostrado que podemos ser muy creativos, muy soñadores, organizar grandes eventos, tener una articulación entre las diferentes estructuras de dirección en todo el país para lograr nuestros objetivos, pero si la brigada no recibe esa inyección necesaria no se generará el movimiento, la radicalización que necesita el movimiento estudiantil cubano en tiempos tan difíciles; aunque no cabe duda ninguna de que hemos estado a la altura en las cuestiones que se han presentado en los ámbitos nacional e internacional».

En lo personal, ¿qué se siente ser presidente estudiantil?

«Es un compromiso que debes cumplir por más cansado que te sientas a veces. La Feu cuenta con una historia tremenda detrás, uno debe esforzarse por ser un digno seguidor de esas tradiciones. En lo personal, tengo que hacer muchísimo más en muchísimo menos tiempo. Todo el mundo me exige; lo que podía presentarse como una vocación ahora se convierte en un deber. Es un trabajo —que me gusta— y que debo llevar de la mano con el estudio. Mis madrugadas son últimamente a golpe de café y desvelo para unir el contenido de un día con otro. No puedo descuidar la carrera universitaria, porque todos los que somos dirigentes tenemos que ser, primero, ejemplo en la brigada.

«En el programa general, cuando José Antonio Echeverría asume la presidencia, lo primero que dice es que nunca debemos olvidar que somos jóvenes universitarios y nunca debemos dejar de lado la docencia, que ese es nuestro principal deber. Hoy existe otra particularidad, la Feu no es una organización política, pero es una organización de masas, estudiantil, heredera de una historia de luchas políticas. Dirigir la Feu es algo complejo, pero bonito. Ni yo mismo sé explicarlo, porque todos los días debo construirlo desde que me levanto hasta que me acuesto, porque ningún día se parece a otro».

 

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