Lunes
03 de Agosto de 2020
Opinión

Otra mañana de horror

Autor: Miriam Ancizar
Fotos: Internet
Fecha: 23 de Marzo de 2016
Masacre de civiles en Bélgica - Foto de internet

De nuevo el continente europeo recibe un embate de espanto y tristeza. El mundo se indigna y llora ante la masacre de civiles en Bélgica. Y escuché una voz que culpa a la historia de Francia. 

¿Quién puede ser culpable del horror? ¿Desde cuándo este se justifica con la historia? Yo disiento. El horror no tiene cabida y menos la justificación, y menos la evasiva, la apología a la… ¿disculpa?, no lo comparto decididamente. Mejor, quiero pensar para seguir respetando a algunos… que no entendí muy bien.

Este martes 22,  treinta y cuatro personas han muerto y 187 han resultado heridas tras una cadena de explosiones que han azotado Bruselas. En el aeropuerto de Zaventem, el más importante de la capital belga, ha  acontecido el primer ataque. Sobre las 8am, hora local, dos explosiones han asesinado a 14 personas y herido a 81.

Pero el horror no terminaba allí. Otra explosión en el metro de Maelbeek, estación cercana a las inmediaciones de las sedes más importantes de la Unión Europea (UE) dejaba 20 muertos y 106 heridos.  La alerta en el país ha sido elevada a la máxima. Europa la eleva a naranja. Dicen los medios que el ataque de un terrorista suicida pudiera ser el origen. Y parece ser real la noticia. El Estado Islámico, algo así como el mismísimo diablo, que dice actuar en nombre de Alá, se ha adjudicado la autoría del crimen.

Dicen también las redes que el  viernes último, fue capturado en Molenbeek, un barrio de esa capital belga, al terrorista Salah Abdeslam, que escapó de los atentados en  París el 13 de noviembre. Imaginamos los esfuerzos de las autoridades belgas en busca de sospechosos.

Federica Mogherini, representante de la UE para la Política Exterior, no pudo contener las lágrimas y manifestó en rueda de prensa: «es un día muy triste para Europa» y llamó a la unión  contra el terrorismo.

A muchos se nos llenan los ojos de lágrimas, por Bélgica, por Francia, por Siria, por todo el continente africano, por los que sufren…, por los seres que buscan un lugar, solo un lugar para tener derecho a la vida. Sí, lloramos  por el mundo, este mundo que cuando nos trae una mañana de alegría, esta se nos convierte atropelladamente en una mueca de tristeza.

Y es que el mundo que dejamos a los que nos preceden es difícil, muy difícil. Para superarlo habrán de hacer mucho, desde el corazón y desde la inteligencia. Ojalá, o mejor en buen castellano, ¡Que suceda¡ 

Pero no podemos perder la esperanza y mucho menos la fe…

Esta noche en París, la Torre Eiffel se iluminará con los colores de la bandera belga.

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