Sábado
24 de Julio de 2021
Ciencia y tecnología

Petabyte... Plagio Electrónico: el ámbito del copy-paste

Autor: Mercedes Muñoz
Fotos: Tiposde.com
Fecha: 30 de Noviembre de 2020

Copiar a otros antes se restringía a la persona más aplicada del aula y aunque en el ámbito de las TIC tome matices diferentes, el plagio es por mucho un mal antiguo. Incluso, uno de los primeros casos registrados ocurrió en el siglo I cuando el poeta romano Marcial acuñó el término y denunció en unos versos la apropiación de su obra por otro colega, quien entraba en la historia del plagio en la literatura.

Ahora, envuelto en nuevos espacios, plataformas y culturas colaborativas, el plagio se redimensiona y globaliza en Internet. Se vincula más con la sensación de rapidez y la supuesta imposibilidad de ser descubierto. En la red de redes no solo existe un sinfín de páginas para recabar información sobre una temática, sino también otras dedicadas de forma exclusiva a encontrar trabajos que plagiar.

Por tanto, Internet es un verdadero espacio de gloria para los que optan por el popular “copia y pega”, más ágil aún desde los medios electrónicos. Sin embargo, no es una práctica tan imperceptible como algunos creen gracias a los software anti-plagio desarrollados para la web.

¿Cómo identificar el plagio del siglo XXI?

Si bien los sitios donde se intercambian trabajos terminados y el volumen de información presente en Internet hace sentir que el plagio nadie lo encontrará, actualmente la verificación de datos robados no es manual.

Así como los métodos de uso de las tecnologías para este fin se han sofisticado, lo mismo ha sucedido con los métodos de detección. Al tiempo que existen sitios como El Rincón del Vago para “facilitarte la vida” o la Wikipedia, de donde extraer ideas sueltas; también hay plataformas que ponen sobre aviso a los profesores.

Los software más usados en la detección del copy-paste permiten introducir el texto sospechoso y sus sistemas comparan el contenido en bases de datos, para encontrar partes tomadas de fuentes sin citar. Desde Alma Mater recomendamos algunas de las plataformas online libres de pagos con dicha utilidad.

A quienes estudiamos podrían servirnos como autoevaluación para evitar esta problemática. Varias de las siguientes herramientas escanean la tarea enviada y permiten borrar de forma simple los casos de similitud con otros textos.

Quetext, por ejemplo, tiene una interfaz sencilla y precisa que indica un listado de URLs con coincidencias detectadas en nuestros informes, así como el porcentaje de texto plagiado. Puede considerarse la mejor para estudiantes, porque nos ofrece un asistente para citar la fuente original con el formato adecuado. Tal vez se acabaron los dolores de cabeza con APA 7ma Edición.

Con mecanismos similares trabaja Plagiarisma al recurrir a Google y Bing para encontrar los enlaces a los textos que coincidan con el introducido. Analiza 12 formatos distintos en más de 190 idiomas. Cuenta con aplicaciones para móviles u ordenadores, además de una versión de complemento para el gestor de e-learning Moodle, lo que permitiría su implementación a nivel institucional en las facultades.

Foto: RAWpixel

Por su parte, Plag.es detecta plagios en diferentes idiomas y, también, hace las veces de corrector al avisar de coincidencias dentro del mismo documento, frases mal citadas, etcétera. Plagiarismdetector.net, de igual forma, tiene otras facilidades como una herramienta para comprobar la gramática del texto y otra dedicada a parafrasear. Aunque ambas pueden resultar complejas al inicio, luego de un tiempo interactuando resultan muy efectivas.

Para finalizar está el servicio propio de Google para crear informes de originalidad. Assignments (o Tareas en español) es una herramienta colaborativa con muchas otras utilidades para la revisión de trabajos estudiantiles que se instala en el entorno online de aprendizaje o, incluso, en Canvas. Pero destaca por la posibilidad de evaluar posibles plagios sin salir de la plataforma.

Claro que siempre quedan modos más sencillos de detectar si un texto está plagiado. Basta con introducir en el buscador el fragmento que quieras someter a escrutinio. La idea es muy funcional para plagio literal, pues al entrecomillar esas palabras, inmediatamente aparecerán sitios coincidentes.

Comunidades de intercambio universitario

No se trata de demonizar los espacios de intercambio de apuntes y trabajos finales. Más porque algunos de ellos nacieron de las ideas originales de estudiantes universitarios, como El Rincón del Vago. Una iniciativa que surgió a finales de los 90’ y respondía al agobio de sus jóvenes creadores al repetir las mismas evaluaciones aunque cursaran ya su segunda carrera.

Al presentar espacios organizados, test de evaluación educativa, un blog y la Vagoteca este sitio encabeza la lista de comunidades que se adelantaron a iniciativas de Facebook y LinkedIn, red social laboral, con el fin de aglutinar a los estudiantes en torno a sus intereses para permitirles crear vínculos digitales.

O sea, estas comunidades como Monografías.com y Patatabrava son una representación global y mucho más compleja de lo que pretende ser un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de nuestras universidades. En suma, evidencian la funcionalidad y aceptación de los espacios interactivos donde los estudiantes puedan compartir recursos educativos.

Aunque evidentemente estas plataformas no deberían ser tomadas como fuentes primarias. Más bien, pueden considerarse sitios donde observar las formas de abordaje para un tema en otros países y asumir una postura crítica en busca de conocimiento científico verificado.

Uno de los riesgos de estas herramientas y del Ctrl+C/Ctrl+V son los posibles fallos en sus informaciones. Los informes pueden ser una copia de otros autores, o tener datos no comprobados y hasta incorrectos. Pero queda a la responsabilidad de cada uno contrastar la información y referenciar correctamente.

Con sus causas e impactos

En cuanto a la penalización, el fraude –incluso el ciberplagio– es considerado una falta muy grave que puede implicar expulsión o separación de 3 a 5 cursos de la Educación Superior, según la Resolución No. 240 /07 del MES que comprende el Reglamento Disciplinario Estudiantil.

Las medidas aplican para todas las formas de apropiación de conocimientos no adquiridos por esfuerzo propio. Incluye por ejemplo el llamado plagio de mosaico que puede ser resultado de una recogida de información descuidada si no tomamos nota de las fuentes y luego no las recordamos ni referenciamos. No obstante, el hecho de que el plagio no sea intencional tampoco exime de responsabilidad a sus autores.

Para los estudiosos encargados del artículo El plagio electrónico ¿necesidad del alumno promedio?, apuntan que ese tipo de prácticas más allá de ser penalizadas por las instituciones también implican una disminución en las capacidades estudiantiles para buscar información no solo en Internet, así como identificar la veracidad de datos para un trabajo a partir de la lectura analítica y reflexiva.

De igual forma proponen que el fenómeno a nivel regional e internacional demanda una mirada que reevalúe los programas de estudio y exámenes que se basan en la reproducción de ideas, resúmenes o actividades excesivamente teóricas sin pensamiento lógico y práctico. Sobre esa base convocan a acciones de prevención desde la alfabetización informacional del alumnado.

 

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