Domingo
21 de Octubre de 2018
Universidad

¿Por qué retornar al Edén? (+ Audio)

Autor: Dainerys Mesa Padrón, Dorelys Canivel Canals y Lilibeth Alfonso Martínez
Fotos: Elio Mirand. Ilustración de Carralero
Fecha: 6 de Junio de 2018
¿Qué razones motivan a los jóvenes graduados a volver o no a sus lugares de origen? ¿Están creadas las condiciones en las comunidades para recibir a los egresados universitarios? ... Ilustración de Carralero

¿Qué razones motivan a los jóvenes graduados a volver o no a sus lugares de origen? ¿Están creadas las condiciones en las comunidades para recibir a los egresados universitarios? ¿Cómo asumen las entidades implicadas la ubicación laboral el no retorno de estos jóvenes?

Cuando Cecilia tuvo entre sus manos el papel en blanco, comenzó el flash back. Piensa en tu madre que estará sola. Tú no conoces a nadie en La Habana y allí la gente no es como aquí. No te imaginas el dineral que tendrá que invertir tu familia.

Respiró profundo y comenzó a llenar la boleta de solicitud. En la primera casilla: Psicología. De nuevo se agolparon los argumentos. Tú eres de las mejores de tu grupo, puedes estudiar lo que quieras, donde quieras. En la capital hay más expectativas para todo, y conocerás cantidad de lugares.

Por fin logró desatar el nudo en su cabeza y rellenó las líneas de un tirón. Todas las especialidades que solicitó eran de Ciencias Humanísticas y pertenecían a la Universidad de La Habana (UH). Tras meses de desvelo analizando uno de los pasos más importantes de su vida, Cecilia optó por la decisión más difícil; y, a la larga, la más elemental.

«En cuanto empecé en la universidad mi pueblo quedó pequeño para mis aspiraciones profesionales, personales y de forma de vida. Las Martinas es un Consejo Popular de Sandino; allí tengo familia y guardo los mejores recuerdos de una infancia feliz. Pero una crece, madura, y quiere otra cosa. Regresar como psicóloga representaba un sacrificio enorme.

Jóvenes cubanos

«En Sandino no me interesaba ninguna posible ubicación y para Pinar del Río tendría que trasladarme cada día unos 100 kilómetros. Volver implicaba trabajar en un área que no era de mi interés, pasar los fines de semana sin salir a ninguna parte; solo hay una opción de recreación pensada para personas más jóvenes; perdería a mis amistades…», confiesa Cecilia acuñando la realidad que viven muchos de los estudiantes hoy.

Precisamente, el momento de elegir las opciones profesionales pasa por muchos planos: las competencias, las aptitudes, la formación vocacional, los intereses particulares, las áreas priorizadas por el país y la proyección futura (sobre todo individual). Interviene la procedencia del estudiante, el lugar donde estudiará su carrera y las posibilidades que piensa tendrá, una vez egresado, en uno y otro espacio geográfico.

Permanecer donde se estudia es la intención y el ideal de casi el total de los graduados, según refiere William Hernández Mondejar, profesor del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem).

«En el caso de la Universidad de La Habana hay un gran por ciento de jóvenes que no retornan, como hecho potencial; pero como deseo, hay muchos otros que lo planifican. Lograrlo exige un plan concreto de cambio de dirección, ubicación, posibilidades de pagar un alquiler… Este imperativo de no regresar está sustentado en que, cuando termina el periodo universitario, las necesidades (no solo Económicas) son crecientes. En la mayoría de los casos, las únicas acciones para continuar la superación se validan migrando a los centros donde puedan concretarse estos deseos».

Jóvenes cubanos

En realidad, las opciones de crecimiento profesional son viables y asequibles hacia el interior del archipiélago. En Pinar del Río, por ejemplo, la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca brinda un plan de formación que reúne cinco programas de doctorados, quince maestrías y diez especialidades. Ahora bien, en estas actividades de posgrado intervienen mediaciones que condicionan el acceso real a ellas.

Están la movilidad de un territorio a otro, las facilidades que brinda el centro laboral para acompañar a los profesionales (dieta de alimentación, pasaje, estadía), la comprensión de quienes aceptan, autorizan y dan el visto bueno para el perfeccionamiento intelectual…, y cada elemento, por supuesto, pasa por el tamiz del lugar donde trabaja el individuo.

Jóvenes cubanos

Suponiendo que las condiciones de superación de cada quien fueran las soñadas, ¿sería suficiente esto para volver?

Las circunstancias indican que no siempre es así. El no retorno tras la universidad está matizado por razones semejantes a las que llevan a un adolescente a estudiar en una cabecera provincial, regional o nacional.

Niuva Ávila, profesora de la facultad de Sociología de la UH, entiende que los jóvenes no buscan solo un mejor nivel laboral fuera de sus sitios de origen.

«La migración no solo tiene que ver con el trabajo. Si llegas a un lugar con un empleo que te agrade, te realizas profesionalmente. Pero los seres humanos buscamos la satisfacción multilateral mediante la profesión, la familia, los amigos, la recreación».

Con variaciones en las distintas regiones, Cuba muestra un patrón de centralización en todos los sentidos.

Niuva Ávila los denomina «polarización del desarrollo». Y lo describe, prejuiciadamente, el refranero popular: Cuba es La Habana y lo demás son áreas verdes.

¿Regresar o permanecer?

Cinco años más tarde Cecilia afrontó una encrucijada similar a la del 12º grado. ¿Volver a sus raíces o intentar quedarse en La Habana? Luego de un lustro como migrante temporal en la capital, la joven escogió lo que pudiera parecer el camino más enrevesado, pero de acuerdo con sus expectativas, el más certero.

Algunas compañeras de clase volvieron a sus comunidades con los deseos de aportar a su contexto la visión obtenida en otros lares y de conquistar espacios de experticia vacíos. No fueron pocas las que sustentaron el regreso en otro refrán que acota: mejor ser cabeza de ratón que cola de león. Pero los escenarios difieren, así como lo que espera cada cual.

Jóvenes cubanos

El lugar de origen o donde se ubica al recién graduado determina casi todo. La mayoría de las personas de Ciego de Ávila y Matanzas que estudia fuera suele volver, pues la presencia de los polos turísticos provee buenos puestos de trabajo, con respetables salarios y aspiraciones concretas de mejorar las condiciones de subsistencia. Más esta no es la generalidad del país.

Niuva Ávila opina que el movimiento en busca de mejoría funciona como un proceso legítimo (aunque la ley lo regule), pues representa las ansias de evolución de las personas.

Pero tan complicado como significa regresar, lo es también permanecer.

En la segunda mitad de la década del noventa, la capital cubana, principal espacio receptor de migrantes en el país, controló la entrada de población con la implementación del Decreto-Ley 217. Esta medida redujo los movimientos migratorios casi en un 40 por ciento, lo cual impuso límites a quienes egresaban de la Universidad de La Habana con aspiraciones de no retorno.

El cambio de dirección antes del último curso, el servicio social a cumplir en el territorio donde se obtuvo la carrera, las posibilidades reales de pagar un alquiler, condicionan el camino de vuelta.

Daili Leidi Francisco Tamayo, graduada del Instituto de Relaciones Internacionales (Isri), retornó a su natal Guantánamo, donde antes ya había explorado cómo proyectar su perfil.

«En la carrera investigué por otras ubicaciones laborales fuera del Minrex. Tuve que empezar a valorar esas opciones, sobre todo, porque no tengo familia en La Habana ni posibilidades de comprar una casa allá. Fue la salida de muchos de mis compañeros; aunque tampoco fui la única que no pudo quedarse por esa razón.

«A sabiendas de que debía regresar a Guantánamo, solicité a mis profesores que me gestionaran unas prácticas laborales, por eso estuve dos semanas aquí, donde finalmente me ubicaron. Siempre fue mi preferencia. La Universidad tiene muchas potencialidades de crecimiento profesional, académico, no así en mi formación como graduada del Isri».

La joven profesora considera que, en su actual lugar de trabajo puede aprovechar el tiempo con cursos de superación, aunque allí sus saberes están en desuso. «La Universidad de Guantánamo es un centro en crecimiento, donde todo está en ciernes. Mi aspiración es irme para La Habana y trabajar directamente en el Minrex, ejerciendo la carrera que estudié».

¿Hacia dónde sopla el viento?

Detrás de los planes personales de ir, volver, o residir en un sitio después de los estudios superiores, existen otros proyectos de mayor envergadura y repercusión a nivel nacional.

René Sánchez, jefe de la dirección de Ingreso del Ministerio de Educación Superior (MES)
Foto tomada de Juventud Rebelde

En esta concreción intervienen ministerios, empresas y organismos estatales. El esfuerzo de todos ellos debe repercutir, como enfatiza René Sánchez, jefe de la dirección de Ingreso del Ministerio de Educación Superior (MES), en un balance entre las necesidades de los lugares y del país, y la satisfacción y las motivaciones individuales.

El directivo propone, como observación personal, que el estudiante de 12 grado tenga la opción (aunque sea de Sandino), de solicitar en su boleta la carrera en diferentes sedes del país como parte de ese crecimiento particular y de la construcción propia de un proyecto a largo plazo.

Por ejemplo: Derecho en la UH, Derecho en Pinar del Río, Derecho en la «Marta Abreu»….

Acerca del plan de distribución, la Dirección de Ingreso del MES comenta que su elaboración corresponde al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). No obstante, el MES entrega la disponibilidad de graduados y asesora a los organismos empleadores en función de que los recién egresados ejerzan la labor para la cual fueron solicitados.

Sobre esta coherencia entre demanda y acción, Oscar Mendoza Pérez, subdirector de formación y desarrollo de la Dirección Provincial del MTSS en Guantánamo, advierte que, a pesar de lo escrito y estipulado, hay deficiencias a la hora de hacer la petición de fuerza de trabajo.

«Existen entidades que no planifican lo necesario. Hoy, por ejemplo, el Ministerio de Energía y Minas llama la atención sobre la importancia de la formación de geólogos para garantizar muchas producciones importantes para el desarrollo nacional… Guantánamo posee un sistema de producción de materiales alternativos en la empresa de la construcción y no han solicitado ni uno solo de estos graduados».

A esto responde Ingrid Travieso, jefa de Departamento de Fuerza de trabajo calificada del MTSS, que las graduaciones siempre representan menos que las demandas. Y como consecuencia llega la pregunta: ¿qué ocurre en los territorios que solicitan profesionales (menos que lo necesitado) y luego estos no regresan?

Tal es el caso de Pinar del Río, donde la solicitud de noveles trabajadores queda insatisfecha debido a quienes no regresan (sobre todo de la Uci y del Instec), y como ya presumimos y corrobora Alina Hernández Martín, subdirectora de la Dirección Provincial de Trabajo en la provincia, porque las capacidades que se otorgan son insuficientes.

Ante estos desencuentros, y el hecho de que muchas veces quienes retornan asumen perfiles por debajo de sus capacidades, los organismos cubanos que intervienen en la ubicación laboral de los graduados universitarios parecieran no tener la solución; o al menos cada quien asume solo lo que le duele.

Algunas de estas instancias formadoras y distribuidoras de fuerza laboral calificada advierten que nunca podrán diseñar un plan con cien por ciento de seguridad en el éxito. Obviamente, hay tendencias humanas y circunstancias que motivan que los flujos no sean homogéneos, pero mientras sean más los que se quedan que los que retornan, varios elementos quedarán pendientes de investigación.

Tanto el MES como el MTSS proyectan una postura coherente con las necesidades personales, y son conscientes de la centralización del desarrollo.

No obstante, la posición precisa una mirada analítica y una salida enfocada al retorno y al correcto empleo de la joven fuerza laboral. Concretarlo amerita alianzas ministeriales y entrecruzamientos de interés, estadísticas y esfuerzos, que aunque demandan políticas a nivel de país, deben nacer de los gobiernos locales, principales afectados en este fenómeno.

En estos momentos no existe una cifra de cuántos ingresan por provincia y cuántos retornan a esas mismas localidades, así como tampoco una estrategia para propiciar un retorno satisfactorio. Sí comenta Ingrid Travieso que desde hace dos años el MTSS entrega a cada gobierno local las solicitudes de los organismos en sus territorios.

Según el ministerio, los graduados van al empleo mediante el plan de asignación, salido de las demandas de los organismos de la Administración Central del Estado, los OSDEs (Organización Superior de Dirección Empresarial), las entidades nacionales, los consejos de la Administración Provinciales y los resultados de los balances de disponibilidad-demanda de la fuerza de trabajo calificada.

Como expusimos antes, el plan deja fuera la objetividad. Si los territorios están perdiendo fuerza laboral nueva que necesitan, la estrategia para resolverlo debe salir desde ellos, con una mirada específica, aunque con enfoque global y multidisciplinario. Partir de un estudio y propuestas concretas de cómo ofrecer a esos jóvenes opciones atractivas de empleo y bienestar social.

Jóvenes cubanos

Mientras las zonas al interior de la Isla persistan como puntos sin un desarrollo a la altura de sus propias necesidades, los jóvenes continuarán batallando por no regresar a su «Edén», con tal de priorizar sus empeños. La clave reside en pensar los perfiles tanto para los sistemas macro como para los ámbitos pequeños, y que una vez allí, los licenciados puedan cumplir sus sueños y tributar al desarrollo local, como en algún momento, planificó hacer la Cecilia de esta historia.

Ella ya tiene 34 años y un doctorado en Ciencias Demográficas. Vive convencida de que en su natal Sandino no habría alcanzado semejante grado científico.

«La lejanía y el aislamiento te hacen acomodarte y aunque pongas todo el empeño, la dinámica casi estática, la falta de condiciones tangibles para moverte, estudiar y avanzar, doblegan las ganas. Mi anhelo siempre fue realizarme en un Centro de Investigación y lo logré en La Habana, con renuncias y satisfacciones. ¿Trabajar en mi provincia? Me hubiera gustado teniendo las posibilidades que tuve en la capital».

Una década después de su ingreso a la vida laboral, Cecilia asume el asesoramiento de su sobrina quien, como ella, quiere ser psicóloga y estudiar en La Habana. La chica piensa volver a su natal Sandino y aprovechar todas las bondades de la vida profesional. En cinco años, ¿existirán las condiciones para que esta nueva generación materialice todos sus sueños profesionales y personales sin renunciar a la ciudad de origen? Habrá que mirar de cerca.

 

Ilustración de Carralero

En 2017 en Pinar del Río se graduaron de las diferentes carreras universitarias 837 jóvenes. De ellos 69 lo hicieron en centros formadores fuera de la provincia. 57 retornaron a entidades laborales que los habían demandado en el territorio y 12 permanecieron en La Habana. En su mayoría, estos últimos fueron ubicados en los propios.

Según el Anuario Estadístico de Cuba del 2016, editado en 2017 y disponible en www.onei.cu, durante el año 2016 emigraron 6 974 guantanameros.

Reseña el MTSS que las prioridades de ubicación responden a las urgencias de la economía, según el programa de desarrollo económico social del país. En estos momentos son: Defensa y Orden Interior, Biocubafarma, Producción de Alimentos, Programa Ferroviario, Educación Superior, y otros organismos en las especialidades fundamentales para su actividad.

 

1 Montes, N. Lantigua, M. y San Marful, E. (2003). Exploración sobre las migraciones internas de las provincias y los municipios de Cuba: 1995/1997 y 1998/2000. Cuadernos Geográficos.

 

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