Martes
23 de Julio de 2019
Universidad

Preubicación necesaria

Autor: Rodolfo Romero Reyes y Meliza Rodríguez Martínez
Fotos: Ilustración de FabiandeCuba
Fecha: 23 de Enero de 2019
Preubicación necesaria. La nueva política de ubicación laboral requiere de un análisis más minucioso pues la aplicación del nuevo Plan de Estudios implica que ahora la mayoría de las carreras poseen solo cuatro años, con lo cual no es posible, preubicar estudiantes desde tercer año, que sería entonces el penúltimo... Ilustración de FabiandeCuba

Elizabeth Hernández Ramos estudia quinto año de Bioquímica en la Universidad de La Habana.

Recién iniciado el curso empezó su investigación para la tesis de licenciatura en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. Por problemas de salud que presentó su tutor, debió cambiar el tema de tesis.

Ahora pesquisa desde el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM). La experiencia ha sido tan satisfactoria que ella aspira a quedarse allí una vez graduada, sabe que no tendrá esa certeza hasta último momento.

«Nosotros nos insertamos en centros de investigación desde segundo año. Ya en quinto, durante el proceso de tesis, el vínculo es más sistemático, lo cual resulta muy útil. Lo mejor es que te puedas quedar trabajando en ese lugar donde estuviste como estudiante; te gusta, conoces a tus futuros compañeros, sabes el trabajo que vas a realizar. Incluso, también es bueno para la Institución que puede destinar una plaza y conocer, de antemano, quién la ocupará, si es una persona seria, responsable, comprometida con su trabajo», analiza Elizabeth.

Pero lamentablemente, la mayoría de las experiencias no son como las de ella. En la Facultad de Artes y Letras de la propia universidad, conversamos con Cristina Lanuza Marrero, estudiante de cuarto año de Filología. Su mayor preocupación por estos días estaba muy relacionada con su ubicación laboral: «Hay muchos graduados que se quejan por la ubicación que les tocó, dicen que pierden el tiempo allí, que no tienen las condiciones creadas para trabajar, a veces, incluso, argumentan que no tienen contenido laboral. No quisiera que a mí me sucediera lo mismo. En este momento no sé si debo escoger un tema de tesis que me permita una mejor ubicación o ir yo misma a algún lugar donde sepa que voy a ser útil y conseguir una carta de allí», nos confiesa.

Su realidad puede ser similar a la de muchos jóvenes que arriban a los últimos años de estudios y ya miran hacia su inmediato futuro laboral. Esa misma preocupación sobrecogió a varios de los delegados que se dieron cita en el 9no. Congreso de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) celebrado el año pasado. Uno de los acuerdos, en ese momento, fue valorar la inserción de estudiantes desde cuarto año en centros de trabajo, de modo que tuviesen más de 12 meses para pensar si el lugar satisfacía sus intereses de jóvenes profesionales.

Daylan Pozo Ávila, responsable de docencia e investigación del secretariado nacional de la FEU, asegura que la mayoría de las propuestas de la cita estudiantil «aspiran a consolidar la formación de alumnos integrales y más comprometidos con el desarrollo del país».

Específicamente el acuerdo relacionado con la preubicación laboral vinculaba a la FEU, al MES, al MTSS, y en el caso de los estudiantes de medicina, al Minsap. Incluía, además, proponer cambios en el «ABC de la FEU» donde se incorporaba como una función del secretario de docencia, realizar un balance sobre el proceso de ubicación laboral.

Indudablemente, la iniciativa surge en respuesta a una inquietud manifiesta de estudiantes que aún no están conformes con la forma en que se desarrolla este proceso. El acuerdo del Congreso tiene, como aspectos positivos, que incluye acciones a favor del cumplimiento del servicio social y permite denunciar las irregularidades cuando no se realice debidamente la atención al recién graduado.

La nueva política de ubicación laboral requiere de un análisis más minucioso pues la aplicación del nuevo Plan de Estudios implica que ahora la mayoría de las carreras poseen solo cuatro años, con lo cual no es posible, preubicar estudiantes desde tercer año, que sería entonces el penúltimo.

Con independencia del rol de los ministerios implicados, la FEU debe tener un rol protagónico en el análisis de la proposición.

Daniela Díaz de Villalvilla García estudia primer año de Diseño en Comunicación Visual en el Instituto Superior de Diseño. Con ella conversamos acerca de estas nuevas propuestas.

«En mi carrera, el vínculo con la práctica es esencial. Afortunadamente tenemos, como universidad, mucha experiencia en proyectos con otras instituciones a las que les hemos realizado campañas de comunicación, diseños de manuales de identidad, campañas publicitarias, entre tantos productos comunicativos», comenta.

Quizás, es muy temprano para pensar en una ubicación laboral, pero Daniela insiste en que si se aprovecha el tiempo de estudios, la preparación profesional será mucho mejor.

«Apenas en las primeras semanas de clases, vinieron de algunas instituciones, como el Banco Nacional de Cuba, a explicarnos qué labor realizan allí sus diseñadores, cómo son sus ritmos y horarios de trabajo, cuáles son sus necesidades en cuanto a diseño gráfico. Eso es muy útil porque así, desde los primeros años, una puede ir delimitando su perfil laboral», confirma.

Daniela sigue con ese impulso nato que atesoran los recién llegados a la vida universitaria; en cambio Cristina, más cercana a su graduación, y Elizabeth, ansiosa por su futura ubicación, demandan una solución más urgente.

 

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