Sábado
25 de Noviembre de 2017
Universidad

¿Qué hago con mi pregunta?

Autor: Dainerys Mesa Padrón
Fotos: De archivo
Fecha: 9 de Noviembre de 2017
Caricatura publicada en Alma Mater en marzo de 1987, número 289

Muchas de las preguntas realizadas
encontraron solución en los
posteriores planes de estudio.

 

Revisando revistas viejas, empolvadas y cargadas de ácaros, encontré, además de una crisis de alergia, varias ideas provechosas sobre lo que debe ser (y fue) Alma Mater para los estudiantes.

En la década de los ochenta la dinámica de la publicación proyectaba trabajos periodísticos y recursos gráficos, que no solo calaban en las entrañas de los problemas del estudiantado; sino que criticaban (así como alababan cuando correspondía), las actitudes infelices de las instituciones y de la FEU.

Esta sintonía con sus representados, este ser parte de ellos más que de una posición oficial que solo extiende sus voces, le ganó a Alma Mater muchísimos lectores y seguidores fieles.

Precisamente una de las secciones que mantuvo al público en vela por esos tiempos fue «La pregunta». Ubicada casi al final de la revista, ocupaba toda una página de texto y una imagen referida al asunto en cuestión.

Tal como anunciaba en algunos de sus encabezamientos, condensaba las opiniones de diferentes lectores y figuraba como trampolín entre estos y los funcionarios.

Muchos de los cuestionamientos aludidos en aquel entonces quedaron resueltos con los distintos planes de estudio implementados luego por el Ministerio de Educación Superior (MES) de la Isla. Sin embargo, otras de las incomodidades del alumnado aún cobran vigencia.

Vale resaltar que «La pregunta» sintetizaba todo un tema (y sus vericuetos) en una mera interrogante, a la cual respondía algún representante del MES, de una Universidad u otro centro. Por lo tanto, los nombres citados en esta retrospectiva que haremos no poseen validez actual en el contexto educativo cubano. Solo la tuvieron en el momento en que se publicaron sus declaraciones por primera vez, cuando las personas que respondían figuraban en cargos de la enseñanza superior.

Preguntas de ayer, ¿y de hoy?

Como antes, como hoy, y como será en el futuro, la ubicación laboral de los graduados universitarios apunta al centro de la diana con miles de incongruencias, inconformidades y dudas.

Hace cerca de treinta años, varios estudiantes escribieron a la revista y sus inquietudes fueron canalizadas en «La pregunta».

¿Es lógico que después de varios años de estudios en la universidad, los recién egresados aún sean considerados «practicantes» y trabajen a media capacidad? ¿No estaremos buscando así una solución facilista a la falta de vinculación teoría-práctica de que adolecen muchas carreras universitarias?

Respondió el candidato a Doctor en Ciencias, Daniel Stolick, director nacional de la Educación de Posgrado del MES.

«La pregunta se refiere al adiestramiento laboral. Para nadie es un secreto que ninguna universidad del mundo, aun cuando la vinculación teórica-práctica de sus planes de estudio sea perfecta,  gradúe verdaderos especialistas.

«El adiestramiento laboral es un periodo que aunque no precisa límites de tiempo, no debe ser menor de un año ni mayor de tres. Durante él, el egresado recibe otros conocimientos y habilidades (aparte de los ya adquiridos en la Educación Superior) específicamente relacionados con el puesto de trabajo a ocupar y en función de las necesidades y características propias del sector o de la rama en la cual se inicia como trabajador.

«Reconocemos que si nuestras universidades deben aumentar la vinculación con la práctica, también están obligadas a sembrar la inquietud profesional, cultivar el intelecto y crear gentes capaces de encontrar soluciones eficaces a situaciones nuevas. Pero aun cuando se logre dicha perfección, un periodo de adiestramiento laboral va a seguir siendo necesario como parte del método de enseñanza. Además, puede darse el caso de un puesto de trabajo con tanta complejidad que ni el adiestramiento laboral sea suficiente: entonces, entrará a jugar su papel la especialidad de posgrado diseñada por el MES.

«Conocemos los tropiezos actuales del adiestramiento. No todos los organismos han interiorizado la esencia de su contenido ni han tenido una experiencia previa en la atención a los recién egresados. Mas, por incapacidad práctica de algunos no vamos a echar por tierra una buena idea».

Por otra parte, una de las incógnitas que siempre han tenido los estudiantes está relacionada con la asistencia a clases. Por eso en un número de la revista publicado en 1989, Albertina Mitjans, la entonces vicerrectora para el trabajo docente-educativo de la Universidad de La Habana, responde la pregunta.

¿Por qué en nuestra educación superior la asistencia a clases es obligatoria?

«La asistencia obligatoria a clases está determinada básicamente por dos elementos.

«En primer lugar, en nuestra sociedad estudiar es un deber de los  jóvenes, que si bien el ingreso a la educación es voluntario, en la superior el hecho de ocupar una plaza es un privilegio que significa asumir una responsabilidad igual a la de trabajar. El estudio deviene un deber fundamental y es lógico que tenga estrictas exigencias, una de las cuales es asistir a clases.

«Por otra parte está la importancia de la clase en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Es un momento esencial en la recepción de conocimientos por parte del alumno, y para que posteriormente este pueda trazarse una estrategia de estudio, la cual le permita superar las asignaturas.

«Es en la comunicación alumno-profesor donde el primero debe hacerse de un esquema que le permita trabajar individualmente.

«A través de los años la clase se ha concebido como un sistema que comprende al alumno pasivo y al profesor, por otra parte, funcionando de forma activa.

«En la actualidad, nosotros estamos cambiando esta concepción totalmente, pues la clase debe ser un proceso de retroalimentación, donde alumnos y profesores se manifiesten activos. En el grado que se comuniquen entre ellos estará la motivación de los educandos hacia la asignatura.

«Es lógico que los estudiantes piensen en la libre asistencia como la solución a aquellas asignaturas que no proporcionan saber, a las clases de baja calidad, profesores de formación deficiente. Detrás de esta idea, se esconden también los estudiantes desinteresados, los cuales ven en la asistencia libre un escape.

«…los profesores están en la obligación de prepararse, de lograr comunicar sus conocimientos, relacionarse con los estudiantes. Todo lo cual facilita la retroalimentación».

Otra de las aristas que ha sobrevivido al tiempo radica en los cuestionamientos alrededor de las condiciones de las instalaciones deportivas situadas en los centros universitarios, o destinadas a la preparación de los atletas insertados en este nivel de enseñanza.

A continuación reproducimos la pregunta que hizo Alma Mater en los años ochenta al respecto, y parte de la respuesta ofrecida por Ernesto Díaz Cabrera, en aquel momento Asesor Técnico-Docente de la Dirección de Actividades Complementarias del MES.

¿Hasta Cuándo proseguirán las instalaciones deportivas de la educación superior en pésimas condiciones?

«El problema fundamental de las instalaciones deportivas de los centros de educación superior es la falta de mantenimiento y el mal acabado, en algunos casos.

«Durante muchos años estas han estado relegadas a un segundo plano, puesto que se ha priorizado la construcción y acondicionamiento de locales docentes.

«Hasta hace muy poco tiempo todo lo que se planificaba hacer para llevar adelante los centros deportivos, quedaba solo en ideas. Este año, por primera vez, vemos plasmados los proyectos en planes concretos.

«A los centros de enseñanza se les asigna cierta cantidad de fondos y son ellos quienes deciden qué priorizar; hasta el momento, como es lógico, se tienen en cuenta, en primer lugar, aulas, albergues, laboratorios, comedores y otros locales».

El colectivo actual de Alma Mater convoca a estudiantes y profesores universitarios a comunicarse con nosotros para transmitir todas aquellas incomodidades e incertidumbres alrededor de la educación superior y sus rutinas de aprendizaje.

En modo de sección, al estilo de «La pregunta», o con otros trabajos periodísticos, cada notificación tendrá una salida en nuestras páginas.

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