Sábado
23 de Junio de 2018
Universidad

¿Quién fue primero? Una pugna entre la creatividad y el huevo

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Cortesía Isdi
Fecha: 2 de Enero de 2018
¿Quién fue primero? Una pugna entre la creatividad y el huevo.  Fotos cortesía Isdi

Una leyenda cuenta que el Almirante de la Mar Océana, cuando aún no tenía condición de tal, iba convenciendo a medio mundo conocido de que era posible ir al Este navegado hacia el Oeste.

En una de las tantas versiones, don Cristophorus Columbus, ante un grupo de incrédulos exhortó a que intentarán parar un huevo de punta. Nadie pudo.

Entonces el intrépido marino abolló ligeramente la parte más aguda del huevo, sin romperlo, y el embrión quedó vertical en perfecto equilibro.

«¡Así, cualquiera!», protestaron todos. «Sí, pero a ninguno se le ocurrió». Desde entonces, una obra que parezca imposible y cuya solución solo precisa de ingenio, se etiqueta como El Huevo de Colón. Y es que, en verdad, para llevar a cabo tan grande hazaña, Colón precisó tener bastante... ingenio.

I

Varias universidades cubanas regularmente realizan certámenes con visos poco académicos, pero con despliegue de agudezas.

Así en la universidad de Ciego de Ávila existe La Hamaca, proyecto cultural desarrollado por la FEU, en la que se invita a una personalidad a quien se le somete a un interrogatorio, más o menos turbulento, que debe contestar sentado y balanceándose en una hamaca real.

La Universidad de La Habana tiene un espacio para la polémica conocido como UH Caliente —a veces apasionada al punto de la combustión— y la Universidad de Guantánamo, La Cafetera, generalmente, como ese artefacto, expandiendo alta presión. Son famosos los festivales del humor La Culpa la tiene la Vaca y Los Caradura.

Alma Mater comparte un ejemplo de en qué consisten iniciativas semejantes.

II

Pocos se acuerdan de cuándo y cómo nació, pero en el Instituto Superior de Diseño (Isdi), de La Habana, se realizan diversas acciones extra-docentes cuya exigencia predominante es la capacidad creativa demostrada.

Cierto día una competición giró en torno a un objetivo inaudito: lanzar un huevo desde un cuarto piso sin que se rompiera.

La idea no es nueva; se hace en otros lares, sin embargo, pegó tanto en el Isdi que desde entonces quedó como eje central de tales eventos.

Y ya tiene reglamento oficial, estructurado y que exige: un (1) huevo de gallina, no alterado química o físicamente, que descienda desde un cuarto piso en/sobre/bajo un artilugio.

Los participantes no podrán controlar el artefacto manualmente —todo a base de cálculos, obvio que no pueden usarse mandos a distancia— y la postura de ave deberá aterrizar en una diana colocada en el suelo del patio interior del plantel.

Entre más cerca, más puntos. No puede emplearse material que se astille con el impacto y pueda lastimar al público.

El premio —que entre otros regalos incluye el clásico «cartón» de 30 huevos― va a la idea más lista. Y han sido curiosas, insólitas, extravagantes incluso, pero todas sorprendentemente ingeniosas.

III

El MsC. Antonio Berazaín, profesor del Isdi, cuenta: «Cada año ampliamos los requisitos. Si la primera vez fue sencillo, en una ocasión posterior tuvimos el patrocinio de Redbull. Si varias de las primeras ideas partían del principio del paracaídas, con el tiempo se presentaron proyectos como el de un pato que al tocar tierra flexionaba las paticas y por cierta parte —lógica—, salía suavemente el huevo. Ha sido tan exitoso, que colegiadamente se admiten los mejores resultados como parte de la evaluación curricular».

El Festival espera, este curso, momentos mejores para realizarse. La producción nacional de huevos se ha visto comprometida por un huracán hostil a divertimentos y creatividades. «Sería un contrasentido —dice el profesor Berazaín—, pero se hará. El festival es muy serio, aunque el ejercicio de la creatividad se haga con todo la alegría del mundo».

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