Viernes
07 de Agosto de 2020
Humor

¿Quién le pone el cascabel al látigo? «Diseño ¿o el arte de la guapería?»

Autor: Nemo
Fotos: Ilustración de CARRALERO
Fecha: 13 de Mayo de 2020

A Víctor Carralero, a Yuset Sama y al resto de esta singular cofradía

No bastan habilidades para los trazos y las grafías; tampoco estudiar cuatro o cinco años y alcanzar el título universitario; consumir centenas de tutoriales puede resultar un ejercicio estéril. Así es amigos, nada es suficiente. Para ser un buen diseñador o una buena diseñadora hay que dominar el arte de la guapería.

No confundir guapería con violencia. Si uno observa detenidamente, la mayoría de las personas que estudian diseño no suelen ser grandotes ni violentos. Más bien todo lo contrario. Eso sí, son guapos, o al menos se rigen por las reglas que determinan los ambientes guaposos.

Como toda persona de respeto, demarcan siempre sus límites. Solo que utilizan para ello una rara unidad de medida: los píxeles. Las cosas deben estar en su justo lugar, ni un pixel más a la derecha, mucho menos a la izquierda. Se ofenden con solo escuchar que algún elemento queda pixelado.

Los diseñadores verdaderamente «durakos» —en este caso usamos el vocablo como derivado del adjetivo duros—  no suelen venir de una escuela vocacional. Siempre habrá sus excepciones: AdriánBerazaín, el Yoyo Ibarra, por eso se dedican a la música. Diseñador que se respete adquirió parte de su areté en «Ceiba 7», en «Comandancia» o en algún pre rudo del municipio Alquízar.

Sin mucho alarde defienden «la rutina» o, al menos, «su rutina». Esa de dormir las mañanas, llegar tarde a los lugares, casi nunca entregar en tiempo y pasar largas horas de la madrugada trabajando o jugando FIFA. Son seres nocturnos, como Batman.

Prefieren el lenguaje barriotero: hacen «pinchas», no trabajos; «descargan», no ilustran... y así sucesivamente. Tienen claras sus jerarquías, de ellas hay una que prefieren: están por encima de cualquier informático; aunque en el gremio adversario piensen exactamente lo mismo.

Son claros, tajantes. Un guaposo no invierte el tiempo inventando justificaciones. Te dicen: «Me quedé dormido, ¿y qué?»; «no pude terminar el trabajo. Tuve que llevar a la perra al veterinario»; «la musa no bajó»; así de sencillo. En lo que un obrero, campesino, científico o programador, intenta explicar las causas de su incumplimiento con el plazo previsto, ellos te dicen: «para serte sincero, se me olvidó».

Sus frases son ocurrentes y dejan claro que no se dejarán meter el pie. Los que trabajan en Alma Mater pegaron un cartel que es una joya: «Dios y los diseñadores hicimos un trato: él no diseña y nosotros no hacemos milagros».

Las personas de ambiente no dudan, siempre tienen las cosas claras. En lo que un periodista o historiador puede debatirse entre si pertenecen o no al gremio de los intelectuales, los diseñadores no pierden el tiempo en debates sin sentido, todos ellos y ellas, desde que estudian en el Isdi son artistas; el más modesto reconocerá que es, como mínimo, un artista incomprendido de su tiempo.

 No se dejan agitar por nadie, menos por sus jefes. «El trabajo tiene que estar listo mañana». Te encaran con facilidad: «eso lo recibí el jueves, para el  lunes no va a estar».

Ellos tienen una ventaja sobre ti: estudiaron varios años.  Además, su entorno les agudiza la vista; ven mucho más allá. En lo que uno distingue rojo, amarillo y azul; ellos hablan del magenta como si fuera lo más elemental; conocen el ocre, el blanco roto, el azul prusia, el marfil...

Su especialidad en la guapería es la violencia psicológica subliminar; algo que casi raya con el bulling. Uno va, les explica una idea, el concepto —creyendo ingenuamente en la añeja ley de que el cliente siempre tiene la razón—  y ellos escuchan atentos, en silencio, como si te estuviesen haciendo caso; al final, harán algo distinto por completo. Y cuidado, infeliz mortal, si se te ocurre enfrentarlos y manifestar alguna inconformidad con la entrega final de su trabajo. Te miran a los ojos, como si quisieran intimidarte, y te contestan con alevosía: «No te pongas bravo, mi hermano, pero aquí las soluciones gráficas, las encuentro yo».

 

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Comentarios

Yamila (no verificado)
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18 Mayo 2020 - 10:57am
Buenos días. Me parece que es un mal trabajo que critica uno de nuestros mejores centros universitarios. Ya no tengo edad para estar en la universidad pero estudié en una de ellas y por mi trabajo y mi vida personal estoy vinculada. Estoy indignada por lo superficial de los planteamientos, esto no tiene nada de humor. Es muy extraño que diseñadores compartan estos criterios o a lo mejor son esa pequeña minoría que se corresponde con lo descrito en el artículo. Si este es el personal que tenemos en nuestro periodismo estamos perdidos. Mi opinión es que el ISDI, el MES y la UH debe tomar partido porque no es posible permitir el desprestigio de un centro universitario de nuestro país sin una base sólida y por completar la sección de humor. Le invito a que busque las estadísticas de los estudiantes de la vocacional que estudian esta carrera y de otros excelentes pre como el Saúl Delgado. La respuesta que publicó es peor, justificándolo todo, esto no es lo que nuestro país necesita. No tengo más nada que decir, creo que ha tenido el repudio que se merece.
Manch (no verificado)
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18 Mayo 2020 - 4:17am
Eres una vergüenza para el periodismo.
Edgar (no verificado)
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17 Mayo 2020 - 11:01am
Años q no entraba a Alma Mater. Este trabajo es bastante malito, con una investigación mínima: por ejemplo en el año del Bera (Q pone como ejemplo) habían 42 egresados de la Lenin de los 60 alumnos de Ciudad Habana y me disculpa eso era todos los años. Si, casi todos somos nocturnos pero no por jugar Fifa y ¿llegar tarde a los lugares? A eso no se aprende en el ISDi. Los informáticos no son nuestros adversarios pq no hacen lo mismo que los diseñadores (me disculpa si no lo sabía). Ni la musa tiene q bajar o subir y si le pregunta a una gran mayoría no se definen como artistas pq lo q hacen los diseñadores es trabajar mucho pq nos enseñaron (En el mismo ISDi) q a veces solo 10 bocetos no dan una buena "pincha". En fin, terminare ahí. Este trabajo es al final una generalización de alguien que indiscutiblemente no conoce bien el gremio. Qué pena.
Maddy (no verificado)
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18 Mayo 2020 - 3:46pm
Señor mío que odio de qué? Acaso no se da cuenta que esta es la sesión de CHISTES? Todas las facultades de la universidad han salido en esta sección! Y nunca nadie se ha ofendido. Usted ha visto a algún biólogo bravo x q le digan bichólogos...y mil otras cosas más. Este artículo de una manera jocosa habla sobre las características de muchos o la mayoría de los diseñadores (incluyéndome). Acaso no es verdad todo eso de q llegamos tarde… de q no entregamos en tiempo y otro detalles más?? La verdad no ofende señores míos...hay que ser autocrítico… este artículo no está hecho para mentes superficiales… por decirlo de alguna manera. En fin...en esta sociedad hay de todo tipos de personajes. Tenga la mente un poco más abierta. NO HAY PALABRA MAL DICHA..SI NO MAL INTERPRETADA...jaja odio...por dios..q bobería...no se lo tome tan a pecho ...
Diana (no verificado)
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17 Mayo 2020 - 2:36am
Percibo mucho odio (por así decirlo) en sus palabras, y a veces el odio precisamente nos hace llegar a criterios y juicios desacertados, como este precisamente... Para hablar mal de una profesión, no sólo me refiero a diseño, hay que tomar en cuenta todo lo que esta aporta a la vida diaria, a nuestra cotidianeidad, y saber a raiz de esta conclusión, si es beneficiosa y cómo lo es. Si lo enfocamos al diseño, realmente estaríamos siendo injustos si no se reconoce la labor de un diseñador en la vida diaria, hablemos ahora de un cubano... Porque básicamente gracias a un diseñador (x), te vistes, te sientas, comes con cubiertos, y se pudiera decir que hoy, un diseñador es precisamente quien te ha dado la posibilidad de poder escribir todas estas barbaridades, es gracias a un diseñador que usted ha podido engendrar semejante cúmulo de ideas imprecisas, banales y extremadamente vulgares, que sólo han terminado haciendo referencia y dejando a la luz pública, el miserable ser humano que lo escribió... No somos Dioses de manera literal, pero figuradamente, nos acercamos bastante... Disfrute de su minuto de fama, que nosotros no tenemos nada que demostrar con palabras... Lo demostramos con acciones diarias
VISS (no verificado)
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16 Mayo 2020 - 4:53pm
A mí me gustan los artículos del señor Nemo , por lo que veo hay mas detractores que seguidores , esta solamente es una revista que se pone de a tono con estos tiempos ni en nada se va a parecer la que fue 5 10 años atrás si es que existía en ese tiempo. VIVA NEMO
Rafael (no verificado)
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16 Mayo 2020 - 1:43pm
La verdad me parece un artículo penoso. Soy diseñador y a pesar de haberme graduado hace poco menos de un año, he tenido la suerte de conocer a muchos profesionales de mi carrera que directamente contradicen este cliché barato y somos muchos los que día a día intentamos ser cómo ellos. No sé cómo un artículo basado completamente en lo que parece una mala experiencia con un diseñador, se ha convertido en un ataque gratuito a toda una profesión... Y me parece increíble y triste que artículos así salgan de revista cómo está.
Darwin (no verificado)
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16 Mayo 2020 - 1:40pm
Un texto muy ingenuo, patético y prejuicioso. Ver ese artículo artículo publicado habla más mal de la calidad de la revista Alma Mater que de los diseñadores.
Alejandro (no verificado)
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16 Mayo 2020 - 11:19am
Parece más una vendetta personal. Llena de palabras para terminar exponiendo un criterio muy personal. Y yo me pregunto, alguien revisa esto?
Betty (no verificado)
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15 Mayo 2020 - 11:44pm
Da pena que en esta revista publiquen algo como esto, no sé nada de diseño porque trabajo con vidas humanas y la verdad si Leo algo así de mi profesión que termino muy ofendida, debían pedir disculpas por haber publicado algo tan mediocre.

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