Lunes
03 de Agosto de 2020
Humor

¿Quién le pone el cascabel al látigo?... El palo de las carteras

Autor: Nemo
Fotos: Ilustración de @HaydeeFornaris
Fecha: 17 de Febrero de 2020
El palo de las carteras está de intruso en los cuartos de la vida. ¿Cuántas carteras podemos usar? Ilustración de @HaydeeFornaris

Todos los días despierto, y el sigue ahí, como el dinosaurio de cierto minicuento. La diferencia es que, ni por asomo, amenaza con desaparecer. Al contrario, muta, crece, cambia de forma, se adapta al medio y, como es de madera buena, mantiene a raya al comején.

El palo de las carteras está de intruso en los cuartos de la vida. No sabría si fue la modernidad o el neoliberalismo quien nos hizo creer que era algo necesario para convivir en sociedad. Su inventor o inventora, no debió esforzarse mucho desde el punto de vista creativo. Esta persona aplicó el mismo principio que nuestros antepasados cuando iban al río y dejaban en las ramas de un árbol cercano sus ropas para que no se ensuciaran con la tierra: un palo con «ramas», aparentemente útil y únicamente destinado a las carteras.

¿Cuántas carteras podemos usar? La respuesta tiende a infinito. De ahí que la cantidad de ramificaciones que tiene un palo varíe de acuerdo a su fabricante. Ponerle solo dos o tressería un chiste, una mentira, una infamia. Nadie se mostraría satisfecho con un utensilio pensado máxime para tres carteras. Tampoco más de 12 palitos yuxtapuestos serían la solución, no porque no exista esa cantidad de carteras, sino porque su apariencia de árbol gigante de navidad no agradaría mucho a los clientes.

¿Cualidades positivas? Su equilibro. Un palo de carteras aguanta más de 80 y no es una exageración. Incluso, se le puede adicionar una bufanda, un pulóver, una gorra y hasta un casco para motos, de los pequeños, y, si es bueno, el tipo no se cae.

¿Aspectos negativos? El pegamento con que fijan los palitos al eje central. No es bueno. Siempre se despegan y, cada vez que esto ocurre, caen al suelo las cinco o seis —nunca menos— carteras que cuelgan de él.

Sin pretender hacer comentarios sexistas, la mayoría de las mujeres defiende su presencia en la habitación. En cambio, muchos hombres nos quejamos de que entorpecen el paso o de que pesan mucho; esto último lo sufrimos cuando debemos moverlos de lugar para limpiar el cuarto; sí, porque casi siempre se cuelgan las carteras con un montón de cosas adentro.

Cansado de esta triste realidad, hice un trato con mi esposa. Yo decoraría una esquina del cuarto, usando unas cajitas de madera al estilo vintage. A cambio, ella prometía organizar el palo de las carteras. Ambos cumplimos, solo que la supuesta organización no aguantó ni las primeras48 horas.

Ese día subí la foto a Facebook para contar mi experiencia. Las reacciones no se hicieron esperar. Sospechosamente de los 31 primeros comentarios, 26 eran mujeres y solo 5 hombres. La cofradía masculina enseguida se solidarizó con mi pesar. Edel comentó: «Yo pensaba que era el único con lo del artefacto milenario»; Camilo: «El cuarto de al lado se alquila»; y Yuset compartió su experiencia: «Sé de lo que hablas, el palo de las carteras de Eli estaba tan cargado, el pobre, que se partió por la mitad... y adivina, ahora tengo en el cuarto dos minipalos cargados hasta el tope».

Entre ellas hubo todo tipo de comentarios: honestos como el de Mayté: «¡Esos palos de las carteras son tan útiles! Ahí va todo lo que no sabes dónde poner»; malquistadores como el de Elizabeth: «para que luzca más bonito debes empezar a comprarle una cartera por mes»; emancipados como el de Cary: «toda mujer que se respete tiene un palo de carteras, en mi casa hay más de uno»; o amenazadores como el de Liliam: «No te metas con el palo de las carteras, nunca».

Hubo siempre quien se quiso pasar por ingenua como Ana Laura: «No sabía que los hombres odiaban el palo de las carteras». Yadira hizo chistes al respecto: «Yo odio el palo de las carteras. A cambio tengo una atravesadísima silla de las carteras». Yáhima salió en defensa de las zapateras, también criticadas. Yailín compartió soluciones: «Resolví con una percha detrás de la puerta, dentro de poco se descuadrará… la puerta». Lianet las clasificó como «necesarias para la estabilidad mental». Por último, Rosario, haciendo gala de una lógica intertextual comentó: «El palo divino», haciendo alusión a un texto anterior publicado en esta sección sobre cierto hit musical del tan mencionado Chocolate.

Auguro que mañana, cuando despierte, me seguirá ocurriendo como a Augusto Monterroso: el dinosaurio, digo, el palo de las carteras, seguirá ahí, y por lo visto, el reguetón también.

 

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