Domingo
07 de Marzo de 2021
Humor

¿Quién le pone el cascabel al látigo?: Para solteras

Autor: Nemo
Fecha: 2 de Febrero de 2021
Febrero suele ser un mes en el que el amor se vuelve el centro de las cosas. Escudados en el día de San Valentín, las cercanías al día 14 provocan reflexiones personales…

Febrero suele ser un mes en el que el amor se vuelve el centro de las cosas. Escudados en el día de San Valentín, las cercanías al día 14 provocan reflexiones personales, metas y detalles compartidos entre dos, entre tres, y hasta teorizaciones grupales. Fruto de esto último, llegó a mis manos un manuscrito titulado «Catálogo decasanovas». El texto, aunque se confeccionó en un grupo donde las voces estaban divididas entre mujeres y hombres, se centra específicamente en dilucidar disímiles estrategias que usamos los varones para enamorar.

Al parecer sus autores y autoras, conscientes de que podían ser acusados por manifestar actitudes sexistas, decidieron explicar en dos párrafos introductorios por qué este primer acercamiento se centra solo en representantes del mal llamado «sexo fuerte», y anunciaron un próximo título dedicado a describir este comportamiento en algunas mujeres.

Por el momento, y mediante un análisis historiográfico, explican que ha sido el patriarcado el principal responsable de que los hombres deban protagonizar la acción de enamorar, y que las mujeres han sido situadas por la sociedad en un rol más pasivo. Menciona que han existido y existen mujeres que se lanzan, que conquistan (ojo, este es un verbo colonizador también), que enamorano  — más coloquial — que «echan pila». Sin embargo, este primer acercamiento es, y así lo dice en su dedicatoria, «para mujeres solteras», pues describe rutinas y metodologías que, si bien aplican para cualquier persona, quienes firman el texto las han apreciado fundamentalmente en hombres.

Compartimos acá, el acápite 2, en el que se describen las distintas estrategias de estos pretendientes; así ellas pueden reconocerlos con facilidad y atenerse a las consecuencias.

El Soroa: no se inventa una primera cita si no dispone de dos copas, unas velas y una botella de vino. Se cree que esa es la clave del éxito.

El rebelde: chico contestatario, vive contra las normas de todos  — incluyendo sus propias normas — . Te propone una vida libre, sin ataduras, donde prepondera el placer y todo es permitido. Siempre viste a la moda, aunque para algunos su atuendo pudiera resultar un tanto transgresor.

El Cristiano Ronaldo: clásico figurín, aunque no por ello deja de ser talentoso. Considera que sus bíceps, tríceps y cuadritos del abdomen son las «armas letales». De ahí que su estrategia consiste en dejarse mostrar, de ser posible sin camisa en sus rutinas deportivas.

El bohemio: no tiene que saber tocar guitarra, pero, si sabe, lleva papeletas extras de triunfo. Su filosofía de vida se parece un tanto al rebelde, pero vive en un tono más pausado. Suele ser descuidado en la forma de vestirse y de peinarse.

El Flipper: no necesariamente es lindo como los delfines, aunque sí se la pasa riéndose. Todo el tiempo hace chistes, colecciona «memes», por sus poros transpira alegría. No garantiza ser un buen amante, pero sí una persona divertida. Con él nunca te aburrirás, ni siquiera un domingo por la tarde.

El telegrama: muchacho de pocas palabras. Para conocer si está interesado en ti, debes leer entre líneas e intentar descifrar todo lo que encierra su mundo interior.

El Especialista B en transporte público: seduce mientras coincide contigo en la cola de la guagua o ya subidos en ella. Confiado en las largas esperas, es un enamorado que se toma su tiempo; a diferencia del Especialista A, a quien le basta dos o tres paradas para lograr su propósito, y le da igual que sea a bordo de un taxi rutero o de un almendrón.

El calculador: todo lo planifica, sin dejar nada al destino. Suele aparecer en momentos en que, por algún motivo, te sabe vulnerable. De ahí que te ofrezca, siempre de una forma muy subliminar, todo lo que en ese momento necesitas. Es en extremo peligroso.

El feminista aprovechado: para nada es un auténtico defensor de la equidad de género. Solo se aprovecha del rechazo generalizado hacia el machismo para venderse como el hombre que hace de todo en la casa y que cree en la justicia plena. Si lo eliges tu vida cambiará, dice.

El búho: amante de la nocturnidad. Tiene diversos temas de conversación. Su campo de acción nunca serán las fiestas ruidosas; prefiere una locación tranquila para actuar. Si se te ocurre pasar toda una noche conversando con él, es probable que logre «atraparte» justo antes del amanecer.

El «DTI»: basta con que le digas tu nombre para que te encuentre en Facebook, averigüe tu número de teléfono,te escriba por WhatsApp, te envíe un mensaje socarrón el día de tu cumpleaños, descubra tu dirección particular y te mande rosas el 14 de febrero.

El irremediablemente cursi: domina todo un repertorio musical: Noelia, Álvaro Torres, el inigualable Ricardo Arjona. Tiene un arsenal de frases pasadas de moda. Y, aunque ya no los usa, pues datan de sus conquistas adolescentes, recuerda muchos versos de José Ángel Buesa.

El V.I.P.: su lugar de acecho son los bares modernos. Intenta nunca lanzarse; de hecho, espera que sean ellas las que «seducidas por su glamour» avancen hacia lo que el mismo denomina: «la trampa mortal». Por lo general tiene algún medio de transporte que ofrece garantías para lo que será una noche cómoda y placentera.

El «sapiensudo»: abruma con tanta inteligencia. Tiene la habilidad de, en apenas dos oraciones, mencionar tres libros que ha leído, hacer referencia a algún científico o músico famoso, y dejar caer alguna frasecilla en latín. También son buenos «infladores», de ahí que aparentan saber más de lo que ya saben.

El 2.0: en persona es aburrido, pero cuando lo abordas por el chat es creativo, intenso, atrevido. Te propone retos. En caso de que te pida que le envíes fotos sexys, asegura que las borrará de inmediato, algo que muy rara vez sucede.

El COVID-19: llega a tu vida porque es contacto, de un contacto, de un contacto de alguien a quien conociste en una fiesta. Va por la vida propagando su amor a diestra y siniestra. Se cree un conquistador y presume de sus víctimas. Mujer soberana que se respete, lo mantiene a raya para siempre.

 

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