Martes
22 de Agosto de 2017
Historia

Rinden tributo a José Antonio Echeverría y al asalto al palacio presidencial en el Panteón de los Mártires

Autor: Iris Oropesa
Fecha: 13 de Marzo de 2017
«Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad»

Este lunes 13 de Marzo, a 60 años del asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj bajo la guía del Directorio Revolucionario y de José Antonio Echeverría, combatientes y jóvenes universitarios rindieron homenaje al líder estudiantil

Recordar, si se hace con la fuerza vital de cada día y la energía de quien ha vivido los hechos, no se convierte nunca en formalidad vacía. Así lo demostraron los combatientes y jóvenes que en la mañana de este lunes 13 de marzo se hermanaron en el panteón de los mártires en la necrópolis habanera de Colón, para homenajear a  José Antonio Echeverría y llevar también una ofrenda a quienes junto a él se jugaron sus años mozos un día como este, hace ya seis décadas.

La representación de luchadores revolucionarios estuvo en un grupo de más de veinte combatientes, algunos de ellos miembros del Directorio Revolucionario que tomó aquel 13 de marzo la acción bajo el mando de José Antonio, y Víctor Dreque Cruz, presidente de la Asociación de Com­ba­tien­tes de la Revolución cubana en la provincia.

La presidenta de la  Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, una joven veinteañera que siente la historia aprendida en libros como propia, tuvo a cargo  las palabras centrales del acto, que versaron sobre las semejanzas que unen a todos los revolucionarios de la historia patria, escrita, a su decir, por «hombres reales».

Mientras por la parte estudiantil representaron a la FEU miembros del secretariado nacional, y de la Unión de Jóvenes  Comunistas (UJC) y un grupo de estudiantes de Medicina y Pedagogía y enseñanza secundaria representó al estudiantado cubano.

Más allá de otro acto

Una llama, la bandera, el himno a los mártires, la lista simbólica respondida con la fuerza de voces que deciden no olvidar, y tres ofrendas florales depositadas por representantes de la FEU marcaron el tono respetuoso que cada año el panteón vive en la fecha. Pero las sencillas flores que depositaron los veteranos luchadores añadieron al protocolo un recuerdo más  cubano. Esa memoria de los que vivieron de cerca lo que hoy leemos en libros de historia.

Hubo quien regañó por arrimarse a una tumba que consideró sagrada, hubo lágrimas disimuladas tras las gafas de sol, y atemperadas con una cómplice sonrisa. Hubo quien preguntó por el lugar de descanso de un amigo como si preguntara por la casa de quien sabe vivo, y no faltó quien agolpara los recuerdos del modo en batalla contra la desmemoria de la ancianidad, con anécdotas pícaras que revivieron la energía de aquellos muchachos  que el tiempo detuvo y eternizó para siempre jóvenes.

Hubo quien confesó haber salido de su trabajo a desempolvarse el sueño y el cansancio para ir a rendir tributo al amigo. Y hubo momentos de reconocimientos grupales y de reencuentros, y de hablar de cómo la historia no es inmóvil ni fría como en un libro. Hubo hasta quien se enfureció por un apellido mal pronunciado, como con celo por la memoria que pudiera diluirse tras las décadas.

El acto es breve, los recuerdos sin duda se honran con el diario vivir, pero antes de la marcha aún hay quien tiene que contar: «Ese es “el americano”. Él estuvo ahí con José Antonio. Yo entré después, tenía nada más 18 años, —respondió a mi mirada curiosa y ajeno a protocolo alguno, el septuagenario Freddy Rodríguez Borges— y cuando vi a esos muchachos morirse con una sonrisa en la cara, me dije, yo tengo que ser firme como esta gente.»

Entre palabra y palabra de Freddy, quien recuerda el impacto de El Gordo para “los nuevos” que entraban a la lucha revolucionaria estudiantil, un joven realizador filma planos para su documental, y explica como la luz del sol alumbra de modo espectacular el panteón hasta tocar a las tres de la tarde el lugar donde una llama homenajea al Directorio y a José Antonio.

Sin duda hay mucha vena viva detrás de un acto a José Antonio Echeverría y la toma de palacio presidencial. Sin duda, decir 13 de marzo no es decir cualquier fecha.  Y sospecho que no lo será nunca para los universitarios cubanos.

Radio Reloj fue escenario de uno de los hechos más enérgicos de la historia estudiantil cubana.
Radio Reloj fue escenario de uno de los hechos más enérgicos de la historia estudiantil cubana.

 

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