Ser FEU... En cara,cuerpo y alma

La Federación Estudiantil Universitaria (FEU), como toda organización que representa a un grupo social, nació para encauzar las inquietudes de quienes le dieron vida, en este caso, jóvenes revolucionarios que proyectaban el futuro político, social e intelectual de Cuba.
Hoy, la FEU también defiende el mañana con actores diferentes que, a su manera y con un sello particular, materializan el porvenir de la Isla.
Los hombres y mujeres de nuestras casas de altos estudios portan su carnet, pagan la mitad del precio en las guaguas, los teatros, asisten a cada fiesta promovida por su federación y al mismo tiempo parecen desentenderse de ella.
Al respecto, quienes se definen centro del asunto sostienen diversas teorías: «O las inquietudes son muchas o son muchos los estudiantes. La cuestión es que a veces se demoran demasiado en solucionar o responder los planteamientos, hasta convertirse en situaciones crónicas», señala el talón de Aquiles sin tapujos, Lázara Leidy Rivera, de segundo año de la Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP) de Pinar del Río. Impresiones generales del estudiantado parecen converger: en sondeo realizado por Alma Mater (encuesta a 43 estudiantes de diferentes universidades de La Habana, Pinar del Río y Santiago de Cuba) se vislumbra esta deficiencia como la raíz de varios males adyacentes.
Sin embargo, Yosvani Montano, presidente nacional de la FEU, en una entrevista publicada en http://lawebu.uho.edu.cu/respuestas-ante-los-nuevos-tiempos/ fundamenta: «el debate previo al Congreso arrojó más de 17 mil 300 planteamientos, de ellos más del 44% se enfocaron a analizar problemáticas presentes en nuestro funcionamiento, eso no es sinónimo de despreocupación que es lo que suele suceder cuando alguien no está interesado y opta por ignorar».
Tal planteamiento lo sostiene Frank Ernesto Roque, también de la UCP vueltabajera antes mencionada, para quien el binomio FEU-universitarios comprende una relación estrecha. «Hay mucho acercamiento, aunque a veces nos falla el tema de la divulgación, porque no leen las pancartas. Los miembros deben preocuparse por participar en actividades más allá de las recreativas».
Precisamente la socialización de la información devino centro del debate durante el último Consejo Nacional de la organización, cuando se acordó que las decisiones a nivel de país debían circular y aplicarse de inmediato a todas las instituciones docentes implicadas. No obstante, apreciaciones de los encuestados y entrevistas, sacan a relucir que el déficit comunicativo emerge incluso entre la propia red universitaria.
Como síntomas de este dilema sobresalen la insuficiente comunicación entre los niveles (de base a nación) y el débil intercambio entre las propias instituciones educacionales. Mas, no debemos anular la excepcionalidad de aquellos que sortean la asistencia a clases y sacrifican el autoestudio por preparar las actividades celebradas para la mayoría.
En este aspecto, y sin lugar a dudas, uno de los espacios ideales de representatividad son las brigadas, según resultados de la encuesta. Así lo explica también el futuro maestro pinareño de Marxismo-Leninismo, Alexei Rojas Hernández: «Es el nivel más cercano a los estudiantes. Los dirigentes de mayor rango, entre reuniones y compromisos se alejan de la esencia. Por eso algunos ni se identifican ni se comprometen».
El aula se revela, entonces, como célula madre, escenario donde crecen espiritual y profesionalmente, de primero al quinto año. Entre esas cuatro paredes deben sentirse protagonistas, escuchados y reconocidos. En tanto, los presidentes de brigada mueven los asuntos desde las zonas más áridas de este fenómeno.
LABERINTOS
Incontables mediaciones modifican los procesos de reconocimiento, aceptación e identificación de los escolares con su estructura. Así como unos la aman, otros la refutan y algunos más se mantienen indiferentes.
Cual variable indiscutible de estas actitudes aparece «la participación», registrada en un estudio de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, como «una cuestión clave por la posibilidad que supone en el aprendizaje necesario para su incorporación plena, creativa y responsable en la sociedad».
En el contexto cubano numerosos estudios apuntan al formalismo de quienes participan, y cómo se dan estos procesos.1 La participación del estudiantado universitario en el seno de la FEU y la UJC no escapa de esta situación, algunos canales se han vuelto esquemáticos, dañando la legitimidad de dichas organizaciones. «El entorno sociopolítico de la Isla y como parte de él estas asociaciones juveniles, necesitan procesos participativos efectivos donde las nuevas generaciones sean los protagonistas». En este sentido, Lisbet San Morales, en investigación hecha al respecto, resalta que «el joven universitario es un actor que resulta imprescindible para dinamizar el desarrollo de la sociedad cubana».2
Esta no participación resguarda, a su vez, la desmotivación, el tedio, la obligación... y es que las maneras de convocar, según refirieron los entrevistados y se constató en observación de campo, no se muestran acertadas en cada sitio.
Si bien un elevado número de encuestados hizo alusión al entusiasmo, dinamismo e iniciativa en las actividades, la otra cara de la moneda se pinta en tonos grisáceos.
Las consideraciones, incluso, pueden variar en dependencia del tipo de estudios. Cuando para un alumno de una Universidad de Ciencias Pedagógicas una acción extraclase forma parte de su preparación como maestro o le aporta elementos para su desarrollo, para uno de Ciencias Médicas puede significar la pérdida de importantes horas de estudio.
Evidentemente las dinámicas impresas en cada especialidad, así como las exigencias en el campo académico condicionan que a unos les resulte más natural implicarse en los proyectos promovidos por la federación, donde otros ven una cuota de sacrificio.
En este sentido, una perspectiva a considerar sobre el tema la brinda una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre la Juventud.3
«Los dirigentes de la FEU entrevistados estiman que la participación juvenil se muestra deprimida y distante, y aunque esta situación se refleja de forma marcada en las actividades de corte político, también está siendo extensiva hacia otros ámbitos históricamente más aceptados por los jóvenes, como son los culturales, deportivos o recreativos (...) Para muchos de los estudiantes, la participación se encuentra en un momento crítico, catalogado así por la manera de hacerlo, en que la pasividad distingue la práctica».
La pesquisa coloca otras apreciaciones interesantes. «La participación se comporta hoy día como una problemática en el trabajo que se pretende realizar con los jóvenes universitarios desde la FEU. Sin embargo, dicha situación no se debate con total conciencia y seriedad con el universo juvenil; cuando esto sucede suele hacerse en círculos pequeños, es decir, con aquellos estudiantes que tienen algún cargo y en circunstancias particulares, sobre todo cuando se acerca una actividad en que la presencia estudiantil es clave. Esta visión permite visualizar la asunción de la participación desde la masividad, elemento que para muchos de los encuestados, atenta contra una inclusión real, sentida y comprometida».
«Dicha realidad se relaciona fundamentalmente con esquematismos en los estilos de dirección, por lo que la FEU no logra identificarse con los intereses del grupo juvenil» advierte la indagación del Centro de Estudios sobre la Juventud.
BOMBOS, PLATILLOS Y MUTIS
En el sentido de pertenencia de los muchachos y muchachas con la FEU determinan, notablemente, los líderes estudiantiles, quienes a veces se ocupan más de «quedar bien» con la Administración que con sus representados.
Algunos de ellos tampoco poseen el carisma requerido para ocupar puestos de liderazgo. He aquí algunos cráteres de la política de cuadros tratados durante el VIII Congreso de la organización.
En tales análisis, varios alumnos subrayan, como marca negativa, la predilección de sus guías por algunas carreras o perfiles, dejando atrás una estela de desigualdades a la hora de plantear dificultades y ofrecer las respuestas pertinentes.
Bien lo plantea Yadira Barrios Herrera, estudiante de Periodismo y presidenta del gremio en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río. «La FEU somos todos. No debe existir diferenciación alguna entre el Consejo y los demás, al final somos, sin exclusión, integrantes y protagonistas de ella».
En tanto, una de las observaciones más contundentes y repetidas en diversas acepciones en las encuestas señala la falta de efectividad en algunos dirigentes. Alrededor de esta tesis oscilan otras tantas opiniones. No se trata, como explica la propia Yadira, de la «tendencia al hipercriticismo sobre la labor de la organización en cuanto a la gestión para resolver los problemas». El sondeo mostró que, en los escalones inferiores (brigada y facultad), en ocasiones no se explota al máximo la autonomía adquirida. Las soluciones suelen buscarse en espacios con un «aparente» poder de decisión, pero, por ocasiones, con ignorancia y descontextualización.
El mundo cambia rápidamente. Todos corren planificando o haciendo. Cada vez se dificulta más mantener a un conjunto de sujetos, pensadores activos, en una cita obligada donde se plantean o deciden cosas que apenas entienden. Ante tal aspecto, casi todos los encuestados de la Universidad de La Habana se quejan de las reuniones y de la pérdida de tiempo que les significan.
Rozando una de las puntas del iceberg, Joel Benítez Páez, estudiante de quinto año en la UCP de Pinar convoca: «hay que ganar en protagonismo, divulgación y eficiencia de las tareas, pues las sienten como una obligación, algo tedioso…»
Y poniendo los puntos sobre las ies en la entrevista ya citada, Yosvani Montano, presidente nacional de la Organización resume: «…el tema está en que no lleguemos tarde a la gente, que no esperemos demasiado para lanzarnos, que pongamos a todos a razonar y abandonemos la rigidez, el formalismo y la incomunicación que todavía caracteriza el funcionamiento de la FEU en algunos lugares. En ese sentido se avanza en la descentralización de funciones; en el reforzamiento de cada estructura para diseñar sus proyectos; en la búsqueda de ideas que sirvan para fortalecer los movimientos culturales, deportivos, investigativos; en el concepto de avanzar en la comunicación para socializar explotando todas las capacidades que acompañan a los escenarios en los cuales estamos. Menos reuniones, menos discursos y más problemas resueltos son la sal necesaria, el intercambio permanente, el diálogo franco, que no puede ser sordo, la capacidad de rectificar, de pensar con todos y para todos…»
Por años la FEU convive con algunos de estos dilemas (identificados), urgidos del cambio. ¿El más significativo?: la visualización de sus integrantes, no como un todo, sino asumiendo las particularidades. El gremio estudiantil debe sobrepasar la escucha con mayor acción y ser más universitario, no intentar parecerlo.
1. Ver: Cuba: Período Especial, perspectivas (1998) de Domínguez, María Isabel., Ed. Ciencias Sociales, La Habana. Jóvenes de los 90 (1999) de Colectivo de Autores, Ed. Casa Editora Abril, La Habana. Cultura Política en Jóvenes estudiantes de la Universidad de La Habana (2000) Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Políticas, facultad de Filosofía, Historia y Sociología, UH, de Cabrera, Carlos. VI Congreso de la FEU. Una atenta mirada (2000) de Pérez Bravo, Guadalupe, Lidia Romero Moreno y Lilian Gómez Amor. Informe de Investigación. Centro de Estudios sobre la juventud, La Habana. Comprender la participación. Su manifestación en el Perfeccionamiento Empresarial (2001) de Arenas Bautista, Patricia e Isabel Cristina Candelé Porro. CIPS Ciudad de La Habana. La participación sociopolítica de los jóvenes en las universidades, el trabajo y las circunscripciones el Poder Popular, 1999-2009 (2009) de Gómez, Luis, Rafael Martínez y Lisbet San. Informe de Investigación. Centro de Estudios sobre la juventud. La Habana. Concepciones y prácticas participativas de los Jóvenes Trabajadores y estudiantes universitarios en Cuba (2011) de Gómez, Luis, Ma. Josefa Luis, Adriana Elías y Lisbet San. Informe de Investigación. Centro de Estudios sobre la juventud. La Habana. Citado por Lisbet San Morales en La participación sociopolítica de los jóvenes universitarios en el espacio estudiantil durante 2009-2010.
2. Lisbet San Morales, La participación sociopolítica de los jóvenes universitarios en el espacio estudiantil.
3. Proyecto de investigación: «La participación Juvenil en la sociedad cubana, 1999-2010». Resultado Parcial: «La participación de los jóvenes cubanos en el espacio estudiantil universitario». Centro de Estudios de la Juventud.
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Resultó un 6,3 % de sentido de representatividad. Para los estudiantes la FEU funciona mejor en: 1. Facultad 2. Universidad 3. Brigada 4. Provincia 5. Municipio y nación |
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| Las ganas de hacer. Actividades recreativas. Defienden y cubren el 20% de ausencias libres de justificación.Cierta libertad de acción. Protagonismo. |
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| Falta de funcionalidad. No siempre tiene autoridad para resolver los problemas de los estudiantes. No informan a tiempo de las actividades. No toman en cuenta la opinión de los estudiantes. |










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