Domingo
22 de Septiembre de 2019
Opinión

Siempre Guías nunca «inguías»

Autor: Yoandry Avila
Fotos: Ilustración de Carralero
Fecha: 10 de Julio de 2019
Ultimamente, con una visión antropológica y fiscalizadora del conocimiento, a mis amigos de la universidad y a mí nos ha dado por comparar notas de lo que escuchamos en nuestras andanzas por la ciudad capital cubana.  Ilustración de Carralero

Últimamente, con una visión antropológica y fiscalizadora del conocimiento, a mis amigos de la universidad y a mí nos ha dado por comparar notas de lo que escuchamos en nuestras andanzas por la ciudad capital cubana.

Sin aguzar el oído trascienden a los transeúntes las charlas entre los visitantes foráneos y quienes guían su experiencia de acercamiento histórico cultural.

La muestra de estudio es diversa y con énfasis en los socializadores de la información: abarca a los guías con pulóveres distintivos de agencias turísticas nacionales, que intentan con poderosos megáfonos «pastorear» a grandes grupos de personas; a los de agencias extranjeras que generalmente ofrecen paquetes más personalizados; y, también, a los más vulnerables desde la legalidad que han convertido la experiencia en un emprendimiento por cuenta propia.

La triangulación de lo escuchado arroja resultados disímiles, plurales, esperanzadores, consecuentes, apasionados, ambiguos, escalofriantes, hilarantes: desde proponer premiar el conocimiento acumulado y su comunicación efectiva con una estrellita como en la escuela primaria, hasta las ganas de dar el pésame por la constatada carencia de actividad neuronal. Otras dan ganas de ser protagonista de un «Yo acuso» debido a sostenidos ataques al miocardio ante la falta de sentido común y las desvirtuaciones históricas.

Cuenta una amiga que al pasar frente a un grupo de recorrido por una de las plazas fundacionales de la urbe habanera, a todo altavoz y en gala de una simplificación de manual, el guía soltó: «La Plaza Vieja estaba aquí antes que todo. Recalco, fue construida antes que todo. Continuamos…».

Uno de nuestros profesores de Arquitectura nos contó que de los gazapos más reiterativos en estas lides, convertido ya en leyenda urbana, está el de la estación de policía ubicada en las calles Cuba y Chacón.

«Construida con ladrillos en los años 30, se utilizaron en su terminación las piedras de la antigua maestranza de artillería, obra militar española que colindaba con la nueva edificación. Las torres y almenas fueron desmontadas y trasladadas hacia el nuevo emplazamiento. Quizás ello sea la causa que los guías de turismo digan cosas como que “esta fue una de las fortificaciones que defendieron a La Habana de la toma por los ingleses” o “que es una de las fortalezas construidas por los españoles después del incendio de La Habana”».

Expresó el docente que una vez, en un city tour, se explicaba a los extranjeros elementos característicos del Cementerio de Colón, y que quizás, para aderezar su historia, quien hablaba declaró que «en el camposanto se encontraban enterradas más de 12 millones de almas. ¡Más que la población cubana!».

De la cosecha personal de oídas, dos estampas: un día caminaba cerca de un grupo y noté cierta tirantez entre la persona al frente y uno de los visitantes; al escuchar un deje con la letra zeta en la cruzada verbal, decidí «tomar un cinco» y ver cómo se desarrollaba la escena.

—El inmueble es de 1906—, repetía enconado el español.

—Es de 1902. Usted va a saber más que yo que soy el especialista—, vociferaba el guía.

—Pues especialista, es de 1906—, afirmó el visitante y señaló hacia la entrada del edificio donde un «1906» se leía un poco encima de la puerta de entrada junto al nombre de la compañía constructora.

En otra oportunidad, iba Obispo abajo, rumbo a la Avenida del Puerto y, al parecer, en un impasse del repaso arquitectónico de las fachadas de los inmuebles cercanos y ante alguna posible pregunta, la palabra de una guía me golpeó desde el altavoz con «pues sí, con Fidel en la Sierra Maestra pelearon dos mujeres: Celia Sánchez y Flor Crombet».

Inmediatamente, repasé algunos de los nombres de aquel pelotón de mujeres combatientes en la Sierra llamado Las Marianas; luego, intenté rememorar algunas de las batallas del Mayor General mambí Francisco Adolfo (Flor) Crombet Tejera.

La Real Academia Española, entre varias acepciones, reconoce en su diccionario a la voz guía como «persona autorizada para enseñar a los forasteros las cosas notables de una ciudad, o para acompañar a los visitantes de un museo y darles información sobre los objetos expuestos».

También lo define como «persona que encamina, conduce y enseña a otra el camino». Muchos son los ejemplos de buenas prácticas en ese sentido en el país; otros, según lo escuchado y al parecer en menor medida, no tanto.

Quienes se desempeñan en ese ámbito, son embajadores plenipotenciarios de los valores culturales de nuestra nación; a tono con el uso reciente del prefijo -in- en etiquetas y publicaciones en las redes sociales, entonces sean siempre guías nunca «inguías».

 

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