Domingo
20 de Septiembre de 2020
Historia

Soy algo más que piedra

Autor: Susanan Gómez Bugallo, estudiante de periodismo
Fotos: Archivo
Fecha: 26 de Enero de 2014
Apóstol cubano José Martí.

Opiniones divididas y explicaciones convincentes buscan un consenso, en tiempos que reclaman encauzar las ideas del Apóstol cubano José Martí.

¿Conoces a Martí? Muchos sonríen ante la pregunta, pensando en lo absurdo de encontrar más que una respuesta positiva. Pero lanzarse a la calle a investigar sobre el tema no es tan descabellado como parece. Los estudios y las opiniones especializadas pueden decir más de lo que se cree hasta ahora.

Desde pequeños aprendemos sobre quien nació el 28 de enero de 1853 en la calle Paula, fue el escritor de La Edad de Oro, fundador del Partido Revolucionario Cubano, autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada; a partir de ahí cada quién obtiene su propio fragmento adicional. Algunos se aventuran detrás de poemas de amor, otros corren el riesgo de unas extensas y «complicadas» Obras Completas. Pero una parte de los cubanos dejan de contar para siempre con la guía espiritual que representan los textos del Apóstol.

¿Por qué? He ahí la mayor interrogante. ¿Acaso no se les proporciona a los niños y jóvenes toda la información y el acercamiento necesario a Nuestro Héroe Nacional? ¿No es La Edad de Oro conocida profundamente por todos?

Sobre el libro de los niños de América, Erasmo Lazcano, vicepresidente primero de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM), expresa: «Luchamos por que los estudiantes de Cuba aprendan a leer en él porque como regalo de sexto grado llega muy tarde para empezar con Martí. A un niño cubano hay que mostrárselo desde los 5 años.

«Hace tiempo estamos pidiendo que se le dedique una Feria del Libro al Apóstol. Ninguno de los escritores homenajeados puede ser más importante para todos los cubanos que él. Falta bibliografía suya. Si hacemos 500 libros de La Edad de Oro para la Feria se agotan el primer día porque muchos la buscan y no aparece. Igual sucede con las Obras Completas y las ediciones críticas de estas. ¿Por qué no dedicamos los esfuerzos de un año a hacer todos sus libros?», sugiere.

LOS HÉROES RESPIRAN

«José Martí se difunde bastante. En la escuela es parte del estudio. Pero solo sabemos hablar de La Edad de Oro. Se recitan sus poesías, se representan sus teatros y aún así creo que no es suficiente la difusión para conocerlo a fondo». Con las palabras anteriores, la doctora Mariela Céspedes se une al sentir del trabajador escenográfico Lázaro Pedroso: «A José Martí no lo conocemos todos porque solo sabemos de sus poemas y cuentos e ignoramos su relación con la familia, su vida en las canteras, su estancia en New York… Es importante saber más porque es nuestro Apóstol».

El vicepresidente primero de la SCJM opina: «Lo importante es bajar a nuestros próceres de su pedestal. Ha sido muy simplista algunas veces nuestra educación en el tema de Martí y ha sucedido con el Che, Maceo. Son hombres con virtudes y defectos que se pueden equivocar, mas por encima de todo dieron su vida por un ideal».

«He leído muchas cosas que atacan la figura martiana porque cuando no pueden arrebatarlo, tratan de desvalorizarlo desde Cuba y fuera de ella», cuenta Ramón Guerra, museólogo especialista de la Casa Natal de José Martí.

«A veces lo encasillamos y no llega a los jóvenes. Se le nombra americanista, antirracista, antiimperialista, autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada y no se explica el porqué. Hacemos su figura muy iconográfica y el que tiene que enseñarlo no lo estudia», continúa.

La estudiante universitaria Mariset Díaz señala: «Nuestro sistema educacional está comprendido para enseñar sobre los principales mártires. Se supone que cada niño, cuando salude la bandera y cante el Himno Nacional frente a un busto de Martí sepa quién es. Creo que no se conocen todas sus facetas. Se puede hacer más por difundirlas».

«Todos sabemos algo de Martí: lo esencial. Solo se interesan en sus obras los especialistas y los que lo necesitan para estudios», opina Maité García, graduada de Filosofía Marxista-Leninista.

¿USTED ES MARTIANO?

Erasmo Lazcano afirma que la SCJM es una muestra de que el Apóstol es símbolo en Cuba y el mundo entero. Esta organización no gubernamental asocia a sus integrantes de forma espontánea y voluntaria. En Cuba figuran más de 800 clubes martianos que agrupan alrededor de 10 mil personas. Internacionalmente existen más de 80 instituciones martianas con la línea latinoamericana. En Corea del Sur hay organizaciones y escuelas con el nombre del Apóstol y en París un mural con las grandes personalidades del mundo donde están Martí, Che y Fidel.

«Sé que podemos tener todos los asociados que queramos porque si se experimenta en cualquier esquina preguntándole a 100 cubanos: ¿Usted es miembro de la Sociedad Cultural José Martí? Muchos responderán que no. Pero si preguntas: ¿Usted es martiano? Todos dirán que sí».

¿SOLO EN ENERO Y MAYO?

El primero y el quinto mes del año son para José Martí. En enero millones de cubanos invaden las calles personificando a Pilar y Nené Traviesa. El ambiente se llena de poemas y varios concursos anuncian sus premiaciones.

Mayo llega con el recato de quien se avergüenza de existir como si fuese su culpa la muerte del hombre de La Edad de Oro. Luego se convierte en la fiesta del que más vive. Pero, ¿qué existe en Cuba además para acercar al Maestro?

Desde los lugares más frecuentados cuando se desea ahondar en la figura martiana llegan las historias y criterios.

EN LA CALLE PAULA

La Casa Natal de José Martí es el primer museo cubano dedicado a una figura histórica y un punto tradicional de peregrinaje. Dioelis Delgado, su directora, cuenta que el Museo tiene un proyecto sociocultural con el objetivo de divulgar su vida, obra y legado.

«Es un sitio que a los niños le interesa mucho. La juventud está más necesitada de profundizar en algunos detalles porque vinieron de pequeños y después quizá lo olvidaron», enfatiza.

El centro es difusor en todos los sentidos. Poseen una biblioteca especializada para el descubrimiento del Apóstol. Su propósito atiende todas las edades y asisten un proyecto de la Oficina del Historiador con escuelas primarias que rotan por un aulamuseo y se vinculan con el centro mediante talleres.

Ramón Guerra rememora que la profesora del proyecto hizo algo encantador con los niños: se acercó a ellos preguntándoles dónde pasó Martí sus cumpleaños. «Eso es lo que hay que hacer con él. No puede darse una visión filosófica cuando no se le ha acercado como humano. Deben buscarse sus ideas para crearse un Martí propio e identificarse con él. Es importante aprender ética desde sus escritos y eso hacemos en el taller de creación de La Edad de Oro. En el contacto con este libro y las enseñanzas de sus cuentos, logramos mucho. Acercarnos a Martí ayuda a vivir», sentencia.

EL PRESO 113

El Preso 113, obra del escultor José Villa Soberón, al pie de las antiguas Canteras de San Lázaro.
El Preso 113, obra del escultor José Villa Soberón, al pie de las antiguas Canteras de San Lázaro.

El Preso 113, obra del escultor José Villa Soberón, al pie de las antiguas Canteras de San Lázaro.

En los restos de las canteras de San Lázaro se levanta una estatua de tamaño natural que recuerda al prisionero Martí con solo 16 años. La almohadilla de olor, el revólver personal y otros objetos cercanos al Apóstol se atesoran en la Fragua Martiana que, además de museo, resulta un sitio de conferencias y consultas.

Carlos Manuel Marchante, profesor de Historia de la Universidad de La Habana y especialista del centro, amplía el desempeño de esta institución: «Todavía se desconoce la Fragua porque sucede lo que con Martí: todos saben que existe; pero la gente no conoce dónde está, cómo llegar y qué se hace aquí. Creo que los medios de comunicación deben inculcar que este lugar es un centro insustituible para la educación y formación de valores», enfatiza.

EL PUNTO MÁS ALTO DE LA HABANA

Desde una cima envidiable se coloca al Apóstol para guiar a nuestra sociedad. En los sublimes salones descansan objetos de valor espiritual para los latinoamericanos. Hasta el Memorial José Martí llegan personalidades de visita en Cuba para colocar ofrendas florales «sin sacudirse el polvo del camino».

Tania Rivero, funcionaria de Relaciones Públicas en la institución, relata: «Recibimos públicos de todas las edades. Vienen estudiantes para saber la historia del Memorial y conocer de Martí. Tenemos el taller La Rosa Blanca de una profesora de música que lo imparte a estudiantes de secundaria básica y vincula esta manifestación con la historia.

Preparamos el concurso anual de artes plásticas y literatura sobre la vida y obra de Martí Para un amigo sincero, en el que participan niños y jóvenes de todo el país. Desarrollamos actividades infantiles tres sábados al mes y las semanas de receso escolar organizamos otras actividades pedagógicas y recreativas.

«LOS NIÑOS DEBIERAN JUNTARSE UNA VEZ AL MES…»

Para todos es obvia la importancia de la incorporación de las ideas martianas a la mentalidad y formación humana de esta nueva sociedad.

Según Carlos Marchante, los cubanos todavía no sabemos y no tenemos una verdadera dimensión de la estatura de José Martí, el alcance de su visión política, principios éticos, su conducta privada y pública, la trascendencia cultural de sus aportes y su capacidad de unir a los viejos con los jóvenes.

Uno de los mayores estudiosos del pensamiento martiano, Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano y presidente de la SCJM, nos alerta: «Cuba posee, en el legado martiano, la llave maestra para ayudar a salvar el mundo de una catástrofe de impredecibles consecuencias para toda la humanidad. No perdamos nunca la paciencia ni la inteligencia para promover el pensamiento martiano orientado hacia el compromiso de Patria es Humanidad. Es nuestra familia, la familia humana, la que reclama ese compromiso de honor».

Israel Rojas, autor e intérprete del dúo musical Buena Fe cuenta que cuando está preocupado por algo que no entiende, recurre a Martí.

«Martí se convierte para los cubanos en un Dios, en alguien en quien se tiene fe, en quien se inspiran. Aparece como el más pintado de nuestras figuras. Pudiera acompañarnos más si fuéramos capaces de enseñarles a nuestros jóvenes que fue un niño con virtudes y defectos y se parecía a nosotros», enfatiza también Erasmo.

COMO SI FUERA SOLO PEPE

La polémica desatada por el filme José Martí: el ojo del canario, nos muestra cuán inalcanzable pudo haberse situado la figura del Héroe Nacional de Cuba. En entrevista concedida al diario Juventud Rebelde, Fernando Pérez, director de la película, refirió: «Hay quienes se han preguntado qué necesidad hay de mostrarlo así. Creo que esas opiniones completan la idea de la película en el sentido de recordarnos cuánto se ha idealizado la figura histórica al punto de que esta ha perdido la profundidad y cercanía que debe unirla a la gente, especialmente a los más jóvenes. Y entre ellos, hasta donde conozco, no ha habido manifestaciones de rechazo. La gran mayoría se inserta en el mundo que la película les propone.

«Lo que quisiera entendieran o llegaran a entender los espectadores, especialmente los jóvenes, es que Martí es excepcional porque también fue como cada uno de nosotros».

Días después del estreno del filme, el periodista Jesús Arencibia escribía: «Fernando nos descubre en el océano del cine, después de necesitarlo durante años, al Martí más puro. Al héroe antes del héroe. Al niño antes del genio».

Y es cierto que en las entrevistas realizadas para este trabajo no faltó la alusión a la importancia del filme y a lo oportuno de su estreno.

HABLANDO POR LA ESCUELA

Aunque la mayoría de los entrevistados juzgó el papel de los centros educacionales en la enseñanza de las ideas martianas como insuficiente, la realidad es que la mayoría de los jóvenes sondeados denotó como vía fundamental de conocimiento de la obra del Apóstol a los maestros o padres.

El profesor Jorge Juan Lozano, asesor del Programa Martiano, comenta en una fórmula infalible: «A 118 años de su inmortalidad en Dos Ríos, José Martí es muy citado; pero poco conocido en Cuba. Es, al mismo tiempo, muy sentido, pero también poco conocido. Si explicáramos mejor a Martí todos los días, lo pudiéramos conocer más. Si pudiéramos humanizarlo hoy, 118 años después de su primer combate, lo sentiríamos mucho mejor. Hace medio siglo, los alumnos de mi padre le comentaban lo difícil de leer a Martí y él, irremediablemente decía: “La Biblia también es difícil. Pero hace dos milenios que todos los días, personas en el mundo entero, explican un trozo diferente de los testamentos”. Eso mismo tenemos que hacer hoy con José Martí, sabiendo que es el Sol que nos alumbra. Aunque la tormenta opaque al astro, a través de su Apóstol, Cuba puede llegar siempre a un perpetuo arco iris».



* Del poema Algo más que piedra, escrito por Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí

 

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