Viernes
24 de Mayo de 2019
Humor

Sudar la tinta

Autor: Yuris Nórido
Fotos: Ilustrración de Carralero
Fecha: 16 de Septiembre de 2016
Ilustrración de Carralero

Este septiembre mi sobrina comenzó prescolar, pero desde mayo ya estaba dando tángana.

—¿Cuándo voy a ir a la escuela? ¿La semana que viene? —le preguntaba insistentemente a mi hermano, su padre.

—No, todavía faltan unos cuantos meses —respondía aquel sin mucho entusiasmo (era la quincuagésima vez que se lo preguntaban).

—¿Unos cuantos meses es más que unas cuantas semanas?

—Es más o menos lo mismo.

—¿Entonces una semana es lo mismo que un mes?

—No Nadia, un mes tiene más o menos cuatro semanas.

—¿Y qué viene primero, la semana o el mes?

—Vienen al mismo tiempo.

—¿Y por qué vienen al mismo tiempo si no son iguales?

Y así, hasta que mi hermano no podía más y la mandaba a que le hiciera esas preguntas a su madre.

Cuando le compraron el uniforme y se lo probaron y vieron que le quedaba bien, ella no quiso que se lo quitaran.

—Déjame usarlo toda la tarde, para acostumbrarme a él.

—Ya tendrás tiempo de acostumbrarte —respondía la madre.

—¿Si me lo pongo mañana cuando me levante ya podré ir a la escuela?

—No, tienes que esperar unos cuantos meses.

—¿Unos cuantos meses es más que unas cuantas semanas?

—No.

—¿Por qué?

Ya puedo entender la paciencia que necesitan los padres en la edad de los porqués.

Este entusiasmo de Nadia por comenzar la escuela me recuerda mi propia infancia. A las dos o tres semanas de vacaciones ya yo tenía ganas de que comenzaran otra vez las clases. Y las dos o tres semanas de clases, ya quería que vinieran las vacaciones.

Pero pocas emociones como la de organizar la mochila para el nuevo curso. Las libretas nuevas, bien forradas. Los lápices, afiladitos. Nuevos cartabones, reglas, gomas de borrar… Yo ya lo tenía todo listo antes de que comenzara agosto.

Nadia asume que la escuela será una gran aventura, presupone que se va a divertir más que en el círculo infantil. Ojalá que no se decepcione. Hiperactiva como es, no nos queda claro si podrá permanecer sentada siete horas seguidas. Por suerte en prescolar hay mucho juego y mucha actividad. Y confiamos en que pueda más la curiosidad que la energía física.

Pero ella lo resuelve todo con su personalísima lógica: «Si no me gusta la escuela regreso para el círculo infantil».

Así de fácil.

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