Lunes
03 de Agosto de 2020
Nuestro credo

Tiempo de los intentos

Autor: Mayra García Cardentey
Fecha: 4 de Diciembre de 2014
Cuba

Llega diciembre, y en este recuento final de un año, es hora de hacerle una marca al calendario a favor del incierto mundo futuro. Ayer, ayer ya fue, como ese tiempo irrepetible, traducido en un mañana que convierte a su época predecesora, y hará del ahora un pasado seguro: el primer beso, las travesuras universitarias, el amor consumado, la pasión furtiva, la familia unida, la dispersa, las palabras dichas, las silenciadas, el amigo de siempre, el lector de estas líneas…

Lo hecho, lo vivido, ya está y no se puede cambiar. No vale oponer, a la fuerza, una realidad con el sobrepeso de alguna frustración remota. La filosofía del mañana, la nueva vida saluda desde la cornisa; no se protagoniza el presente a plenitud si se piensa demasiado en deseos inconclusos, en lo que quizás nunca será. Es preferible, como predica el cantor, «el martirio de un buen mal intento» que la impavidez de esperar por un pasado encadenado a ulteriores caminos.

Atinada es la decisión que permite no hacer nido en lo alcanzado. Las carencias lejanas no pueden convertirse en objetivos de futuro. Desterremos cualquier hora de lamentaciones, reprimendas, de frustraciones o falsas promesas, de miedos y medios intentos. Es el minuto, en estas pocas horas para un nuevo ciclo, de justificar al ánimo, ese postor por la consagración del recomienzo, del nuevo día.

No es preciso contemplar el tren que ya se despide. El reloj marca el lapso para vindicar posturas resolutivas, para acometer el humano encargo de comprender a la vida de forma dinámica, dialéctica, didáctica, diversa.

Debe ser acto cotidiano, simple, hermoso, la voluntad del hombre y la mujer comunes de hurgar en las fibras del alma para predicar la capacidad de crear y creer en nosotros mismos y quitarle así dolores a los años.

Venga de donde venga, el hoy, el mañana acecha en el portal, viene a aliviarnos la vida, esa que a partir de ahora puede ser. Venga de donde venga, el hoy, el mañana, el momento posterior, el de aquí a dos días, el de aquí a mil años, nos espera. Convida a soltar amarras y asirse a velas descolocadas, orientadas por desconocidos vientos, rumbos, aciertos y desaciertos; convoca a abrir las alas, experimentar un vuelo riesgoso y a veces a ciegas. Todavía es el tiempo de los intentos.

 

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