Lunes
03 de Agosto de 2020
Nuestro credo

Transición

Autor: Mayra García Cardentey
Fotos: Archivo
Fecha: 2 de Julio de 2015
Revista Alma Mater

Pensar en julio y agosto como dos meses dedicados al esparcimiento puede ser la solución más fácil para quienes terminan algún ciclo escolar intermedio. A los que culminan un tipo de enseñanza y se aprestan al inicio de otra o a su inserción en un puesto de trabajo, esos 60 días pudieran representar la época de transición.

Pareciera una palabra rebuscada de cualquier artilugio político, pero no. Transición. De preuniversitario a la universidad, de la universidad al mundo laboral. Marca esta una etapa de reacomodos, de readaptaciones, de mutaciones en hábitos, costumbres, modos y modas. Asumir cambios necesarios para diferenciar entre quiénes fueron y quiénes serán a partir del próximo septiembre. Y créanlo, cambiarán.

Los que cierren el capítulo del duodécimo grado encontrarán en las casas de altos estudios, cierta independencia de decisiones, las libertades de los 18 años, las experimentaciones diversas, las salidas a deshora. Pero también vivirán el compromiso del autoestudio, la experiencia de ser consecuentes con sus decisiones, las interacciones pre-profesionales escuela-trabajo, la importancia de la preparación para una vida futura, la necesidad de una sexualidad responsable, de atemperar y pensar un proyecto de vida. De esos cinco años dependerá buena parte de los resultados de los próximos 30. De esos cinco años saldrá el quiénes serán y cómo llevarán su desarrollo personal y profesional en lo adelante.

Entonces están los que dicen adiós a las aulas universitarias, y apenas unos días les deparan convertirse en asalariados, sea cual sea la alternativa asumida, estatal o particular.

Llegará entonces la responsabilidad de un horario; el inaplazable compromiso con la economía del hogar; el adeudo con tareas, asignaciones y deberes laborales; las vacaciones planificadas dos veces al año. Ya no habrá el 20 por ciento de inasistencia justificada o la semana robada al estudio para asistir al Festival de Cine Latinoamericano. El trabajo no esperará. 

Algunos asumen estos cambios con naturalidad. Así debiera ser. Las etapas se cumplen, se superan… se viven. Por eso estos dos meses serán esenciales para los que de cierta u otra manera estarán obligados a cerrar puertas, para abrir nuevas oportunidades.

Alma Mater despide a unos, y alista páginas para recibir a otros. Los brazos nunca estarán cerrados para ninguno. Esta es la casa editorial de quienes estudian, estudiaron o piensan entrar a la Universidad.

Por ahora, a disfrutar las vacaciones, las últimas de algo que finaliza, el prólogo de un periodo que iniciará. Cuando llegue septiembre… será otra cosa.

 

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