Turismo: ¿Una carrera de ciencias o de letras?

Esta licenciatura es una carrera de joven creación, en la que los estudiantes se preparan tanto en estadística, cálculo y economía, como en historia, cultura cubana y universal. Actualmente radica en La Habana, Matanzas, Villa Clara, Ciego de Ávila y Holguín.
Desde el año 2003 se estudia en Cuba la carrera de Turismo. A pesar de su establecimiento en varias universidades del país y de su oportuna respuesta ante las demandas de calidad en el sector turístico, hay quienes desconocen o minimizan su existencia.
El fenómeno ocurre, en parte, por la diversidad de especialidades que integran hoy esta rama tan importante de la economía nacional. A propósito, algunos cuestionamientos sustentan la validez de instaurar la licenciatura cuando tantas personas, de perfiles bien diversos, ocupan muchísimas plazas en el ramo.
Asimismo, otras preocupaciones se proyectan hacia una subestimación de los profesionales egresados, a quienes se les asignan puestos por debajo de sus competencias. Gustavo Cobreiro, rector de la Universidad de La Habana, afirma que es una carrera avalada por la Junta Nacional de Acreditación. «Y en la medida en que más egresados se incorporen a la vida laboral, mayor será la eficacia de su campo de acción».
Génesis
«La idea de crear una carrera de Turismo en Cuba nació en 1976
—cuenta el Dr Ramón Martín, primer decano de esta modalidad educativa de la UH—, luego de otros estudios económicos sobre los motores de desarrollo de la sociedad cubana. A falta de muchos recursos minerales o petróleo, el país debía aprovechar sus bondades naturales con un desarrollo turístico impulsor de otras ramas. Surgió entonces, en 1978, la carrera de Economía del Turismo, en la Universidad de Matanzas».
A mediados de los años ochenta dejó de funcionar y no fue hasta el 2002 que la educación superior apuesta por la variante que tenemos hoy.
Manuel Marrero, ministro del Turismo, destaca lo certera que fue la idea de abrir dicha modalidad universitaria. «Hoy el sector lo siente y lo disfruta —comenta— a partir de la experiencia y la profesionalidad que le imprimen los graduados. En la propia estructura del Ministerio tenemos a varios compañeros de esta formación ocupando altas responsabilidades».
Teniendo en cuenta el protagonismo ganado por tal eje económico y los recaudos que le otorga a la nación, además de las oportunidades de empleo que genera, la carrera ha ido creciendo en matrícula y perfeccionando sus saberes.
Según la MsC. Yuridys García, vicedecana docente de la facultad en la capital, «los egresados de la carrera están capacitados para gestionar y desarrollar los procesos de servicio y atención a residentes temporales en las actividades de turismo, viajes y hospitalidad. De ahí que los campos de acción de la licenciatura están concentrados en la gestión de los procesos, la ejecución de asuntos operativos, tecnológicos, de desarrollo, investigación e innovación, así como de los de información y comunicación».
Aprovechando al máximo los contenidos impartidos durante los cinco años de preparación, los estudiantes deben poseer, según la Dra. Lourdes Cisneros, decana de la facultad: «dominio idiomático, conocimiento de la historia y la cultura nacional, de los principales mercados emisores y la economía del país. También deben hacer gala de aptitud y actitud para servir y mostrar una real ética profesional».
No obstante, quien no ingrese preparado para sacar partido de las clases y con disposición para practicar lo aprendido, no tendrá un futuro provechoso en dicho perfil. Por eso el Dr. Ramón Martín comparte algunas de las aptitudes que, a su juicio, no pueden faltarles a las y los jóvenes interesados en la especialidad.
«Principalmente son tres características, —advierte Martín—: El sentido del servicio o la capacidad de estar permanentemente dispuestos a ayudar y complacer a otros (sin servilismo); la habilidad de interpretar la realidad con sentido holístico, amplio, sistémico (siempre digo que la transversalidad del turismo puede imaginarse como el cubo de Rubik, si tocas una casilla, moverás otras, aunque no lo quieras); y el deseo de ser una persona culta, que disfrute y transmita la cubanidad y nuestros valores en todo lo que haga».
Entornos
Desde el primer año el alumnado tiene la posibilidad de aterrizar la teoría en ejemplos concretos, mediante las prácticas preprofesionales.
Primero se familiarizan con las entidades por tipo de actividad. Luego concentran sus labores investigativas relacionadas con el sistema de información turística, que les permite un mayor conocimiento sobre el destino cubano. En el tercer año rotan por las diferentes funciones relativas a los espacios de alojamiento, alimentos y bebidas.
Finalmente, en el cuarto curso, se orientan hacia el funcionamiento de las agencias de viajes, las entidades de ocio y recreación, y las encargadas del comercio minorista.
Para Ramón Martín, también profesor titular, «existen en el mundo numerosas carreras de perfil "estrecho". La nuestra es de perfil amplio, y por ello los graduados están capacitados para resolver los problemas profesionales de los tres componentes del turismo: el desarrollo de los destinos y su comercialización, el manejo de entidades de hospitalidad (alojamientos, alimentos y bebidas, etc.) y el sector de los viajes».
Destaca el académico, que el peso formativo se ha localizado, sobre todo, en la gestión de entidades de hospitalidad, debido a la prioridad otorgada al crecimiento turístico cubano. No obstante, y ante la trascendencia de otros destinos y del sector de viajes, la docencia se inclina hacia distintas dinámicas.
«Los cambios en el plan de estudios —acota Martín— impulsan los saberes más completos para el desarrollo de destinos, los temas de la informatización de la dirección y la comercialización, el perfeccionamiento de los idiomas y los conocimientos para el logro de actividades exitosas en el componente no estatal del turismo».
En sintonía con esta perspectiva el Ministro del ramo, recalca que desde las aulas los educandos deben conocer y apropiarse de todas las formas de turismo, independientemente de quien lo administre y de las nuevas maneras de gestión no estatales.
«Demandamos licenciados con mucha integralidad. A veces la mayoría de los estudiantes y egresados prefieren la parte comercial, y es cierto que esta es muy importante; pero la operacional resulta vital en este engranaje. De conjunto tenemos que acentuar este aspecto», solicita Marrero.
Precisamente, el currículo propio y las asignaturas optativas, responden a las demandas enfocadas por el Mintur y los organismos empleadores específicos, en constante diálogo con la Facultad. Esta interacción también ha visualizado algunos cráteres en la instrucción. Lourdes Cisneros, la decana actual, los concentra en el aprendizaje de idiomas y en el dominio de temas económicos y jurídicos.
No obstante dichas lagunas, una inquietud mayor crece entre quienes ya cursan la licenciatura y quienes aspiran a matricularla: la ubicación laboral.
¿Priorizan la inserción de estos muchachos y muchachas por encima de otros graduados en disciplinas diferentes? ¿Están capacitadas las instalaciones de turismo para ubicarlos en puestos en sintonía con sus competencias?
Efectos
La carrera solo tiene siete promociones y, ciertamente, en todos los lugares no se manejan de forma adecuada las posibilidades de los noveles profesionales, debido sobre todo, al desconocimiento alrededor de su formación.
«La ubicación laboral, —señala Yuridys García— ocurre según lo estipulado a tales efectos. A partir de la demanda de empleadores, se entrega la disponibilidad de plazas a la universidad y esta a la facultad.
«La comisión de la facultad, —concluye la vicedecana docente— atendiendo al escalafón integral de los estudiantes, otorga las siguientes opciones: agencias de viajes y turoperadores, oficinas de información turística, alojamientos (hoteles, moteles, de hospitales), alimentos y bebidas, transporte, entidades de ocio, recreación y entretenimientos, entidades de comercio y logística de productos para la venta a visitantes, agencias publicitarias, entidades u oficinas de tipo territorial relacionadas con el turismo, los viajes y la hospitalidad, y escuelas y entidades de consultoría e investigación».
«En estos momentos hay actividades —estima Ramón Martín—que tienen las plazas ocupadas por personas que pudiéramos llamar "no idóneas", aunque hayan laborado certeramente en estos años de crecimiento acelerado de los hoteles (no del turismo). Sin embargo, cada vez más los egresados de la licenciatura van ocupando cargos propios de su formación y con el reconocimiento como activos útiles, pero esto lleva su tiempo».
No podemos olvidar, en tanto, que resulta un sector multidisciplinario, que precisa de otros ejes de acción y esferas de actuación para las que los alumnos en cuestión no salen preparados. No obstante, como brazo derecho del ámbito, los licenciados y las licenciadas en Turismo tienen en sus futuros, el reto de abarcar todos los campos posibles y hacerlo con un ingenio sin precedentes.
Isay Soto
(tercer año)
La carrera resulta una combinación de las Ciencias Económicas y las Sociales. Tributa con egresados para uno de los sectores económicos que más aporta al país.
Daniel Calvo
(tercer año)
Para los estudiantes de Turismo en La Habana una de las dificultades mayores era no contar con una sede independiente. Tener un espacio propio nos garantiza una mayor concentración, mejor capacitación y comodidades en el estudio.
Jessica GómezGalloso
(quinto año)
Durante las prácticas se debería enfatizar un poco más en el trabajo de las agencias de viaje. Sus dinámicas son muy movidas, por eso mientras somos estudiantes casi no nos llevamos la idea de cómo funcionan.
Adriana Morales
(segundo año)
Es una carrera muy fuerte en cuanto a los conocimientos económicos que imparte. Cuando te gradúas sales con una cultura general amplia y profunda.
Takechy Cruz
(segundo año)
Me encanta la carrera. Los profesores siempre están dispuestos a ayudarte y tienes la posibilidad de hacer prácticas desde el primer curso.







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