Lunes
14 de Octubre de 2019
Historia

Un estudiante llamado Ernesto

Llega octubre y con él la remembranza de dos grandes figuras históricas. Alma Mater rinde hoy homenaje a uno de ellos, el médico internacionalista y revolucionario, Ernesto Guevara de la Serna.

Autor: Verónica Alemán Cruz
Fotos: Tomadas de medicinaysaludpublica.com y www.radiorebelde.cu
Fecha: 8 de Octubre de 2019
Llega octubre y con él la remembranza de dos grandes figuras históricas. Alma Mater rinde hoy homenaje a uno de ellos, el médico internacionalista y revolucionario, Ernesto Guevara de la Serna. Foto tomada de medicinaysaludpublica.com

En Cuba, no se puede pensar en octubre sin evocar la vida de dos grandes hombres de nuestra historia: Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, el Che. Para rememorar la vida del médico argentino e internacionalista, nos adentramos en su vida como estudiante de medicina, y su posterior ejercicio de la profesión.

La carrera
En 1947, a los diecinueve años de edad, matricula en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Dicha motivación estuvo dada por su crónica afección asmática, que padecía desde los dos años de edad, y el deseo incesante de conocer la naturaleza humana en todas sus dimensiones.

Durante la etapa universitaria, vincula el estudio a la práctica preprofesional. Desde el primer año de su carrera trabajó como oficinista en la Municipalidad de Buenos Aires; y ya en segundo, lo hace en el Instituto de Investigaciones Alérgicas, bajo la dirección del reconocido alergólogo, el doctor Salvador Pissani, donde se mantuvo practicando hasta que se graduó.

Participa en varias investigaciones, las cuales fueron publicadas en la revista Alergia. Como dato curioso, les ofrezco el nombre de uno de ellos: “Sensibilización de cobayos a pólenes por inyección de extracto de naranja”.
La incesante pasión por conocer nuevos horizontes geográficos y sociales lo lleva a laborar, durante sus vacaciones, como enfermero en barcos de la marina mercante en viajes por puertos nacionales (argentinos).

Al finalizar cuarto año en la casa de altos estudios, emprende con su coterráneo, el bioquímico Dr. Alberto Granados, un viaje de nueve meses por Argentina, Bolivia, Chile, Perú–fundamentalmente el Amazonas peruano-, Colombia y Venezuela . En este azaroso recorrido, lleno de aprendizajes, se impregna con la tragedia médico-social existente en los leprosorios de Diamante, Cerritos, San Pedro y General Rodríguez, en plena selva amazónica. Asimismo, constata que tal desventura se ensanchaba hasta las regiones suburbanas de Córdoba, Posadas y Rupa Nui.

En septiembre de 1952 regresa a Buenos Aires y matricula por la enseñanza libre (lo que hoy conocemos como educación a distancia), las catorce asignaturas de los dos años que le quedaban por terminar, proyecto que alcanza. Recibe el título de Doctor en Medicina el 1º de junio de 1953, a los 24 años de edad.

Servicio médico
Comprobó en su viaje con Alberto Granados que la función social de la medicina era lastrada por los regímenes políticos burgueses imperantes. Es por ello que se decide a participar en el ensayo socialista de Guatemala incentivado por los gobiernos democráticos de Juan José Arévalo y Jacobo Arbens. En ese país desempeña la profesión en el Centro de Médicos Maestros.

Luego de esa estancia, se refugia en México. Trabaja en el Hospital Central del Distrito Federal, en el Laboratorio del Hospital Francés y en el Centro de Investigaciones Alérgicas, del Instituto de Cardiología, junto al eminente profesor Mario Salazar Mallén. Con él publica disímiles artículos en la Revista Iberoamericana de Alergología y reciben un premio por el trabajo titulado “Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos”. La hemeroteca de la Sociedad Médica del Hospital General de México, donde ejerció el joven doctor Guevara, conserva los originales de varias de sus investigaciones científicas.

Ernesto Che Guevara y Fidel Castro
Foto tomada de www.radiorebelde.cu

En Cuba: médico revolucionario
Se hallaba en plenas funciones sociales de la medicina cuando conoce a Fidel Castro en México. Así cambia el curso de su vida y se adentra en la Revolución cubana. Cuando arriba a la isla manifiesta su deber como doctor revolucionario, y lo deja plasmado en su libro La guerra de guerrillas, en temas como “La escuela de entrenamiento del guerrillero y la sanidad” y “La organización sanitaria de la guerrilla”.

Dos semanas después del Triunfo de la Revolución, el 18 de enero fue recibido en el Colegio Médico Nacional y declarado “Médico Cubano Honorario”. A pesar de las muchas tareas que desempeñó durante el nuevo proceso revolucionario; no dejó de lado, ni de dar a conocer, su pensamiento médico social y ético.

La muerte del Che en Bolivia — el 8 de octubre de 1967, hace 52 años- imposibilitó que desarrollara completamente su pensamiento médico social. No obstante quedan para los jóvenes estudiantes, que hoy se forman en esa rama del conocimiento, sus discursos, conferencias y escritos; un legado, sin dudas, lleno de historia, deber y orgullo.


Le sugerimos…

13 de marzo: cuatro datos históricos que seguro no sabes

 

Deje su comentario

*(Campos requeridos)