Martes
22 de Agosto de 2017
Historia

Un joven, todos los tiempos

En 2017 se conmemora el sesenta aniversario del Asalto a Radio Reloj y al Palacio Presidencial, liderado por el líder universitario José Antonio Echeverría

Autor: Damepa
Fotos: De archivo
Fecha: 13 de Marzo de 2017
En 2017 se conmemora el sesenta aniversario del Asalto a Radio Reloj y al Palacio Presidencial, liderado por el líder universitario José Antonio Echeverría.  Foto de archivo

Cárdenas, año 1932. El clima quizás era caluroso y húmedo, como en todos los veranos. Como ocurre cada mes de julio. A las tres de la tarde, del día 16, le nacía un héroe a la Patria; a la familia Echeverría Bianchi, su primogénito: José Antonio.

Registran los documentos y las historias de quienes lo conocieron que era un niño juguetón, intranquilo, al que le gustaban los deportes y las artes; asmático y de una nobleza evidente entre los de su generación.

Precisamente su percepción de la justicia lo vinculó en las luchas estudiantiles universitarias, una vez que ingresó en la Escuela de Arquitectura de La Habana.

Según sus acciones y su testamento político, las principales fuentes de inspiración para Echeverría resultaron las ideas de José Martí, las de Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras. De ahí que en cada manifestación dejara huella de su marcado carácter antimperialista.

Y como aconteció con todos los jóvenes patriotas de esos tiempos, el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, operado por Fulgencio Batista, hizo evolucionar su pensamiento de lucha a pasos agigantados.

Tras este suceso la comunidad universitaria pasó a ser una colmena hirviente de la actividad conspirativa. Entonces, el 14 de marzo de ese año, José Antonio fue uno de los firmantes de la Declaración de Principios de la Federación Estudiantil Universitaria, en la que los estudiantes se definieron como «los abanderados de la conciencia nacional».

Llegó 1953 y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) vivió un dramático acto, que hizo que la organización se planteara nuevos modelos y paradigmas. En enero, cuatro integrantes del ejército batistiano profanaron el busto que hasta hoy se levanta frente a la colina, en honor a Julio Antonio Mella.

No pasó mucho tiempo para que el estudiantado decidiera lanzarse a las calles en protesta. Ante la vacilante actitud de la FEU, incongruente con tal afrenta, José Antonio Echeverría encabezó la manifestación.

Por su protagonismo en este y otros sucesos posteriores, como la Marcha de las Antorchas, en febrero de 1954 el joven matancero fue seleccionado secretario general de la organización estudiantil. En abril de 1955 fue elegido, definitivamente, como presidente de esta estructura.

Su postura en la dirección del alumnado, sostenida a través de expresiones de protestas contra la dictadura consolidó, no solo su conciencia política, sino la del grupo de jóvenes que permanecía a su lado. Se concretó tanto en los asuntos vinculados con la transparencia en los predios universitarios, como en abogar por causas de los trabajadores azucareros y de otros sectores vulnerables a las condiciones del país en la época.

Juan Nuiry Sánchez, en el acto Central por el 54 Aniversario de dichos acontecimientos, explicó la situación existente alrededor del asalto del 13 de marzo de 1957, hecho que inmortalizó a José Antonio Echeverría.

 «Al comenzar el año 1957, comentó Niury, la dictadura de Batista pretendía aparentar tranquilidad, pero los hechos ocurridos en la zona oriental, los meses finales de 1956, lo convirtieron en una guerra sin cuartel, pues el levantamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba y el desembarco del Granma en la costa sur de la provincia de Oriente, eran acontecimientos muy evidentes.

«Al finalizar la censura de prensa impuesta por la dictadura a raíz del desembarco del Granma, el 2 de diciembre de 1956, luego de la publicación de un amplio reportaje, del periodista Hebert Matthews, aparecido en el diario The New York Times, con fotos y detalles, se conoció tanto en Cuba, como en el exterior, que la insurrección era una realidad y su jefe, Fidel Castro, estaba vivo y continuaba en pie de lucha en la Sierra Maestra.

«Luego del encuentro con el Comandante Fidel Castro, el periodista norteamericano se reunió en La Habana con José Antonio Echeverría y le hizo una entrevista que se publicó el 10 de marzo de 1957 en la Revista Bohemia, bajo el título: “Facción estudiantil acusada”, donde plantea: “La dirigencia de la Federación Estudiantil Universitaria está huyendo con éxito de la vigilancia policiaca; las autoridades acusan a los muchachos de complicidad con Fidel Castro, con quien suscribieron un pacto en Ciudad México”. Termina el trabajo con una descripción del líder estudiantil de tal fuerza universitaria.

«De este modo, llegamos al miércoles 13 de marzo de 1957. Un grupo de revolucionarios tendrían un encuentro con la historia, en uno de los lugares más céntricos de la capital. Ese día, de aparente tranquilidad, comandos revolucionarios esperaban atentos la orden de combate, para llevar a cabo tres operaciones cuidadosamente estructuradas y cronometradas, que sacudirían a la nación: la toma de la emisora Radio Reloj; el asalto al Palacio Presidencial y acudir a la Universidad de La Habana para instalar un centro de operaciones y luego entregarle las armas al pueblo con vistas a comenzar una insurrección armada en la capital. Como se conoce, la alocución de José Antonio preparada para ese fin, nunca salió al aire por haber sido interrumpida».

Los hechos

También eran cerca de las tres de la tarde, aquel 13 de marzo de 1957, cuando un camión se estacionó en un callejón sin salida, en el Vedado capitalino. Poco a poco el vehículo abrigó a un conjunto de muchachos que salió del edificio aledaño al sitio.

Otros jóvenes, encabezados por Carlos Gutiérrez Menoyo y Faure Chomón, abordaron los automóviles parqueados en la zona.

En ninguno de estos grupos estaba Echeverría. El presidente de la FEU se hallaba en un sótano de la calle 19, entre B y C. Desde allí esperaba el momento oportuno y hay quienes afirman que, también, reflexionaba sobre las últimas palabras que dejara escritas y que hoy se conocen como su testamento político.

Un poco más tarde, el líder revolucionario abandonó el lugar y se dirigió a Radio Reloj. Armado con una pistola, entró en la cabina de transmisión y exigió al locutor leer diferentes informaciones anteriormente redactadas por el Directorio Revolucionario. Luego el propio José Antonio anunció la caída de Batista, en una grabación que se conserva hasta nuestros días. Lamentablemente  el comando que se trasladó al Palacio Presidencial, a pesar de neutralizar a la posta de vigilancia y llegar hasta el salón de los espejos, no encontró al tirano.

De la emisora radial Echeverría quiso reunirse con otros compañeros que aguardaban en la Universidad; sin embargo, una patrulla de la policía se batió con este antes de alcanzar la Colina.

Una acción preparada minuciosamente y en la cual muchos jóvenes depositaron sus esperanzas de vivir un futuro mejor, fracasó. Fracasó en muchos sentidos; pero el más sensible de estos reveses fue la pérdida de un hijo de la Patria, el primogénito de la familia Echeverría Bianchi.

«El gordo» reforzó la condición inherente a la juventud de cambiar su tiempo. Formó parte de una generación de valientes cubanos dispuestos a comprender el contexto en el que vivían y con qué armas debían cambiarlo. «Fue de esa juventud necesaria, que no pasa de moda, como la describiera Fidel Castro Ruz en el acto homenaje a los mártires del asalto al palacio presidencial, un 13 de marzo de 1962: «Y en esta juventud están puestas las esperanzas de la Revolución, en esta juventud están puestas las más legítimas esperanzas de nuestro pueblo, y en esta juventud están puestas también las más legítimas y las más humanas esperanzas de nosotros, los revolucionarios, de todos los revolucionarios.  (…)  ¿Una juventud, acaso, que sea revolucionaria por imitarnos a nosotros?  ¡No!, sino una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento».

Uno de los fragmentos del texto conocido como el testamento político de José Antonio Echeverría expresa: «Nuestro compromiso con el pueblo de Cuba quedó fijado en la carta de México, que unió a la juventud en una conducta y una acción […] Creemos que ha llegado el momento de cumplirlo».

Como parte del homenaje de la FEU al sesenta aniversario de los sucesos del 13 de marzo, está el lanzamiento de la visita virtual a través de estos acontecimientos, a la casa natal de José Antonio y al monumento en el Cementerio de Colón. Asimismo, habrá distintos actos en los lugares que guardan relación con esta fecha. Abrirá sus puertas el Salón de los Mártires de la Universidad de La Habana y acontecerá una gala en el Museo de la Revolución.

 

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