Viernes
10 de Julio de 2020
Cultura

Un Romeo para la tercera edad

Entrevista a Raúl Pomares publicada en la revista Verde Olivo en el año 2009, tras un episodio de salud sufrido por el actor. Un homenaje actual de Alma Mater.

Autor: Dainerys Mesa Padrón
Fotos: Internet
Fecha: 22 de Enero de 2015
Raúl Pomares

Sentado en uno de los dos sillones de la sala de su casa, y balanceándose a intervalos, confiesa haberse quedado con las ganas de hacer de Romeo.

Con nostalgia por lo que quizás fue su utopía actoral, Raúl Pomares habla de los pro y los contra de la actuación: «Eso es algo del oficio, si no haces determinado personaje en el momento apropiado, perdiste la oportunidad, pues la vida no se detiene. Un joven sí puede convertirse en un viejo, gracias al maquillaje, ¡¿pero al revés, ni soñarlo?!»

Entonces cambia el ambiente serio y melancólico por la sonrisa y el chiste, rasgos de algunas de sus creaciones en la pequeña pantalla y reconocida característica de su personalidad. «Ni de la tercera edad doy yo Romeo; lo único que me queda es interpretar a la nodriza… (Risas)».

Mi casa es mi casa

A pesar de trabajar por más de 50 años en telenovelas, aventuras y otros espacios de la televisión cubana, además del cine, Pomares, en contradicción con afirmaciones de otros actores, no considera al medio como su segunda casa.

«No puedo decir que la actuación es mi vida. Me ha costado trabajo interpretar a la mayoría de mis personajes, sobre todo porque, realmente, no tengo vocación de actor. Quien diga que la actuación es su vida, no conoce a la actuación ni se conoce a sí mismo. Eso es una falacia. La televisión, el cine, el teatro…, no pueden ser la segunda casa de nadie.

«La actuación da sufrimiento, no solo por la psicología de los personajes, sino por lo que uno mismo debe exigirse para actuar. ¡Y para nada es un trabajo! Te puedo asegurar que nunca en mi vida he trabajado. Llevo 51 años en ella y solo me he divertido; y sufrido. Al final uno la asume como trabajo pues pagan, ¡y a veces pagan bien!

«Sin embargo, tiene zonas inexplicables, misteriosas. En determinados personajes uno dice: “qué bien, partí el bate”, y al final a nadie le gusta, no funciona el papel. Por otra parte, piensas que no estuvo bien, y tiene tremenda “pegada” en el público.

«Eso es lo que marca, no el temperamento de las personalidades que hagas. Mis trabajos no influyen en mi vida. Esa la manejo y la armo yo solo».

Cuestión de suerte

Por el año 1956, un joven natural de Omaja (poblado del municipio holguinero de la antigua provincia de Oriente), decía encontrarse desorientado, como tantos otros muchachos cubanos entre «tiempos muy tristes». Supo de un cursillo de verano para actuar en la universidad de Oriente y empezó, sin saberlo, a trazar su historia.

«Al terminar este curso se organizó en la galería de Oriente un grupito de teatro de aficionados (grupo Galería), el cual no tenía sentido alguno en ese periodo. ¡¿Aficionados?! En la sede de la agrupación, ignorándolo nosotros mismos, se recibía a revolucionarios y se mandaba a otros para la Sierra.

«En esa época hacíamos obras clásicas, pero fáciles, balbuceos de teatro basándonos en lo que creíamos era el método de Stanislavski.

«Luego triunfó la Revolución, yo estaba en Holguín, y uno de los revolucionarios que se reunía en la galería me mandó a buscar para Santiago, con el fin de organizar el Departamento de Cultura».

También inauguró el movimiento de artistas aficionados, Sones de Oriente, La Perla Típica de Oriente, el Septeto Santiaguero, el Conjunto Folclórico del  puerto de Santiago de Cuba, el Dramático de Oriente y el Guiñol de Santiago de Cuba.

«Es que sin ser músico ni nada ¡me he metido en cada cosa!… ¡y ahí están! Parece que por eso un grupo de personas determinó otorgarme la réplica del machete mambí del generalísimo máximo Gómez, en abril de 2009».

Junto a este, muchos son los premios, reconocimientos y obras en el currículum del actor. No obstante, quedan disminuidos ante su referida historia de ser «un hombre con mucha suerte».

«¿Tú sabes qué cosa es zurrón? Es una membrana que envuelve al feto. Algunos niños nacen cubiertos con ella. Yo nací en zurrón o manto de la virgen, como también se le conoce. Dicen que quienes vienen así, tienen tremenda suerte.

«Mi peor defecto es cuánto se me facilitan las cosas. No he pasado trabajo para casi nada. Tengo más de cien películas hechas, ¡¿eso no es suerte?!

«Por otra parte, te digo con entera franqueza y sin ninguna pretensión, que si no es por la Revolución estaría de dependiente en una bodega o realizando otro oficio. Estoy en la actuación, que no es algo del otro mundo, pero es lo que mejor me sale, parece…

«Gracias a la Revolución tengo esto: una buena mujer, tres hijos, tres nietos; y trabajos en teatro, cine y televisión».

A propósito de medios, ¿en cuál se siente más cómodo?

«El cine y la televisión suelen ser más fascinantes que el teatro, aunque a veces este exige más. En el cine, por ejemplo, los animales son realmente animales, el mar es de verdad…, y esto lo convierte en una aventura.

«Además, después puedes ver tu trabajo para valorarlo. Junto a la televisión, es el medio de la popularidad.

«Pero cuidado… la fama es un arma de doble filo. Quien se crea” el bárbaro” de la actuación está perdido. Esto no tiene regla, tiene algunos métodos, mas, al final, los papeles son buenos y malos. Así mismo te quedan: buenos o malos».

Usted ha sido popular hasta en los últimos personajes interpretados.

«La popularidad depende de otras cosas, no de la calidad. Hay personas populares ¡que son malos, malísimos! En cambio otros son estrellas y no son famosos».

Apartando la notoriedad o no de sus interpretaciones, ¿qué papel ha dejado mayor huella en su vida profesional?

«Poseo gratos recuerdos de la obra De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra. Se trataba de un hombre significando la conciencia colectiva del cubano. También el Gerónimo de la pieza europea Magia Roja. Al hacerlo me di cuenta de que podía ser actor en verdad».

Si bien confiesa no tener absoluta vocación y se niega a ver reposiciones de programas en los cuales aparece, Raúl ha sido actor una y otra vez.

La visión «pomarezca» de la vida va siempre hacia el futuro. Por eso cuando muchos piensan que debido a contratiempos relacionados con la salud se retira de las tablas y de los monitores definitivamente, nos revela:

«Pienso no actuar más. No obstante, quiero escribir de todo. Empezaré por versiones de obras de teatro de otros autores, y quizás hasta llegue a contar mis memorias».

Deje su comentario

*(Campos requeridos)