Viernes
07 de Agosto de 2020
Cultura

Una lúcida y radiante Boca de lobo

Autor: Jesús Arencibia Lorenzo
Fotos: CubaAlternativa
Fecha: 21 de Mayo de 2020

Este es un libro que aúlla, definió con agudeza el poeta y periodista Pedro Péglez. Poco más habría que añadir para reseñar “la criatura” de Roly Ávalos Díaz. Sin embargo, desde la primera ojeada, el volumen muestra unas credenciales tan genuinamente provocadoras que a cualquier escribidor le dan ganas de comentarlo.

A saber: un título de enigmática tiniebla, un samurái rugiente en la portada, el aval de un premio que honra en Mayabeque a uno de los grandes poetas de Cuba: Francisco Riverón Hernández, un prólogo extenso e intenso de otro coloso, Alexis Díaz Pimienta y, por si fuera poco, el nombre de una editorial que dice a borbotones, pero bajo el sigiloso nombre Montecallado.

Uno, que también tiene su corazoncito, le entra entonces a las 58 páginas pulcramente editadas y diseñadas por Reinaldo Medina Hernández y corregidas por Diana Margarita Hernández, sabiendo que le deparan sobresaltos, quiero decir, destellos, sagacidad, memoria, filo; intuyendo que el autor —comunicador social, instructor de arte, narrador, repentista y editor en tan solo 32 años y poco más de 100 quijotescas libras—, sabe muy bien cómo manejar las armas del oficio y no teme con ellas tirar a muerte.

Por eso, me sorprendo subrayando versos que me gustaría poder escribir o al menos glosar alguna vez, y lleno los márgenes del cuaderno de opiniones y ventanas que me abren de cuajo a otras ensoñaciones; y tomo la última página, reverso del índice, como libreta de notas de un día de “pesca coyuntural” en la ciudad; y termino, pero vuelvo a lo señalado porque me dejó con furia.

“Hay en todas las ciudades/ una mujer que te olvida”, confiesa el sujeto lírico. “Soy solo el antagonismo/ de mi plena oscuridad”, admite sin tapujos. “Uno apenas se acostumbra/ a los finales felices”, suspira en nuestro hombro. Pero, como no es inocente, rápido se yergue: “Nunca preguntes la hora/ a un hombre lobo en apuros”. Y así, le hace un guiño a Machado: “Todo cala y todo quema/ pero lo nuestro es callar”; desviste con Silvio a una mujer que “no llora al verme morir”; filosofa con el siempre poético Cronos: “El tiempo ni se retracta/ ni confiesa que ha vivido”, y se fuga, definitivamente, de la ciudad, porque “el viento fue arrancado de raíz/ pero alguien lo estampó en primera plana”.                                                                       

No, no es este un poemario para pasar por alto. No es solo un manojo de décimas exquisitamente compuestas, con sus rupturas gráfico-sintácticas, hábiles encabalgamientos, felices intertextualidades. No es la simple continuidad de otros títulos del multipremiado escritor (el libro Mundo pañuelo y los plaquettes Voces en off y El mar es el bar de un par) o de su bendita manía de desafiar los límites

Es, por encima de todo, una mordida, una contundente mordida en nuestras cómodas rutinas, que deberá dejarnos, cuando menos, sangrado de lucidez y gozo.          

Habrá que resignificar entonces los cotidianos lugares comunes, y cuando alguien pregunte: ¿qué tal el libro de Roly?, contestar sin vacilaciones:

—Radiante, como una “boca de lobo”.   

 

(Texto basado en la presentación que el autor hizo de este volumen en la Feria del Libro en Pinar del Río, el 11/03/2020. Ya antes Boca de Lobo se había presentado en La Habana y Camagüey).   

 

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