Viernes
21 de Septiembre de 2018
Universidad

Una Selva florida

Historia de kratsívaya mulat y vaya usted enterándose…

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Vladimir Molina
Fecha: 21 de Diciembre de 2017
Selva Dolores Pérez Silva es una profesora villaclareña de larga trayectoria en el magisterio. Premio Nacional de Pedagogía, Doctora en Ciencias Pedagógicas en la URSS y por la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu, su formación  base llega más adentro: maestra normalista de la escuela de Santa Clara, alfabetizadora de antes de la campaña, durante y luego en el seguimiento, Foto de Vladimir Molina

Selva Dolores Pérez Silva es una profesora villaclareña de larga trayectoria en el magisterio.

Premio Nacional de Pedagogía, Doctora en Ciencias Pedagógicas en la URSS y por la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu, su formación  base llega más adentro: maestra normalista de la escuela de Santa Clara, alfabetizadora de antes de la campaña, durante y luego en el seguimiento.  

Como ella misma dice: «Negra, pobre y mujer, la tenía difícil; son méritos que he conseguido con la Revolución, pues aunque como “normalista” me gradué en 1957, antes de la Revolución, por falta de plaza no pude empezar a trabajar enseguida».

De modo que una de las primeras actividades como maestra, al triunfo del Primero de Enero, fue alfabetizar en el Escambray, por intermedio de un departamento de ayuda al campesinado, creado por el Ejército Rebelde. Aun no había comenzado la gran campaña. Luego estuvo en el grupo de asesores de los muy jovencitos que fueron a alfabetizar.

Pero la realidad nacional andaba pidiendo acelerar soluciones en la educación. Comienza entonces la campaña de crear aulas multigradas.

«Y allá me fui, a la misma zona donde alfabeticé. No era fácil, porque como yo vivía en Santa Clara tenía que ir todos los días hasta el campo, en pleno Escambray, a dar mis clases y regresar todos los días, a veces tarde.

«Mi padre insistía en su sueño de verme como “académica de una universidad” y seguí su consejo. Matriculé en la Faculta de Pedagogía de la “Marta Abreu” en el curso para trabajadores.

«Y me fue muy bien, aunque era una etapa dura porque las clases eran por la noche y a veces era extenuante. Todo iba resultando, tanto, que mis profesores por el empeño y las buenas notas que tenía, me recomendaron que me presentara a las oposiciones para obtener una plaza vacante en la escuela unificada anexa a la Facultad de Pedagogía, un centro maravilloso, desde preescolar hasta el preuniversitario. Tuve la suerte de ganar la oposición y empecé a dar clase en tercer grado, algo que ya me permitió cambiarme al curso regular diurno».

Durante toda carrera, Selva Dolores estuvo dando clases en la escuelita. Y en 1963 termina como Dra. en Pedagogía,. «Es lo que hoy se llamaría Licenciatura y estaba preparada para dar cualquier asignatura».

Pero en medio de todo nació un proyecto para formar profesores de ciencias de la enseñanza media, pues había una gran carencia de maestros. Y a él se “anexó” Selva.

«El curso era de dos años y medio y lo matriculé porque siempre me gustaron las ciencias; así que lo terminé de modo simultáneo y además daba clases también en una secundaria. Esos contenidos en ciencias naturales me sirvieron de mucho en los años posteriores, pues gracias a ello fui escogida como candidata a Doctora en Ciencias Pedagógicas, para estudiar en Ucrania.

«Y allá me fui. A Kiev, la Ciudad Verde, al instituto Máximo Gorki, en una zona donde era muy raro ver a un negro.

«Yo era joven, estudiosa y activísima. «Bonita y de muy buen ver», al menos eso decían mis amigos. Ya soy una adulta mayor y lo veo solo como un detalle simpático, pero los ucranianos me llamaban “kratsívaya mulats”, pero nunca fui “creída” ni hacía gala de eso.

«Estaba planeado que hiciera el doctorado en cinco años y lo terminé en cuatro. Claro, era muy joven… me adapté muy rápido… éramos un grupo heterogéneo de otras nacionalidades, pero los cubanos mantuvimos nuestro apego el café y a costumbres cubanas. Soporté el frío con dignidad y la comida ucraniana con empeño.

«Mi tesis estuvo centrada en los estudios sobre la concepción del mundo en escolares de quinto grado a partir de las asignaturas de ciencias naturales.

«Cuando se abrió el pedagógico Félix Varela, de Santa Clara, nos mudamos para la nueva sede. Te confieso que nos fuimos todos llorando… literalmente… porque abandonar el campus de la UCLV fue traumático.

«Y ahora resulta que con la integración he vuelto a la universidad santaclareña, a la facultad de Pedagogía. Regresé reincorporada, porque me jubilé “pasada de fecha”.  Pero me he dado cuenta que todavía puedo ofrecer algo de lo que he aprendido».  

Comentarios

liset (no verificado)
Imagen de liset
9 Enero 2018 - 3:35pm
Todo muy sugerente excelentes periodistas están creando nuestras universidades

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