Miércoles
15 de Julio de 2020
Deporte

Venta de artículos deportivos ¿surrealismo a la cubana?

Autor: Duanys Hernández Torres
Fotos: De varios medios
Fecha: 28 de Junio de 2020

Hace unos días todos los cubanos amantes del béisbol nos frotamos las manos con la noticia de que fanáticos y practicantes podrían adquirir las camisas de sus equipos y peloteros preferidos a través del vilipendiado comercio electrónico.

Andrés Alberdi, director de la Industria Deportiva Batos, informaba en entrevista con el periodista Aurelio Prieto Alemán que desde el sitio www.lotengo.com se comercializarían en un futuro cercano. Pero, «serían en moneda dura».

Les confieso que el término me cogió «fuera de base». Yo, tan acostumbrado a la moneda nacional, rápidamente pensé en los pesos convertibles (CUC). ¿Cómo se efectuaría la compra? ¿Serían precios asequibles? ¿La oferta complacería a la demanda?

Mientras tanto… Yamil Lage / AFP

Mientras tan​to… Yamil Lage / AFP

Del dicho al hecho…

El colega Guillermo Rodríguez Hidalgo-Gato salió a la caza de los detalles para darlos a conocer al mundo a través de Radio Rebelde. Guillermito entrevistó nuevamente a Alberdi , y se destapó la caja de Pandora.

Batos se encargará de la confección de los artículos y la venta la asumirá, desde este lunes 29 de junio, la Empresa Comercializadora, Importadora-Exportadora de la Industria Ligera (ENCOMIL) a través del referido sitio.

Se venderán las esperadas chamarretas y hasta personalizadas en caso de solicitarla el comprador. Además se comercializarán guantes, pantalones, monos deportivos, pullovers, poloshirt, shores, desmangados y pullovers con adornos. Hasta aquí todo iba bien.

La historia parecía muy bonita, pero apareció la parte surrealista de tan loable iniciativa. Sí, porque si André Breton, autor del Manifiesto del surrealismo en 1924, resucita quedaría boquiabierto.

Las compras solo se podrán realizar desde el exterior con tarjetas VISA y MASTERCARD. Recordé de nuevo el término de «moneda dura» que cayó como un mazazo sobre mi memoria.

¿Cómo es posible que el aficionado cubano tenga que recurrir a un amigo o familiar del extranjero para tener la camisa de sus amores? Esa que ha añorado durante muchísimos años para lucirla en el estadio.

¿Por qué no se pensó en el cubano de a pie que nunca abandona a su equipo? ¿Costaría tanto comercializar la chamarreta en CUC con un precio equivalente a la «moneda dura» (13,15 USD)? Estoy seguro que con ese valor (nada suave) se venderían muchísimos uniformes. Si la única alternativa viable era la venta en USD por qué descartar a los cubanos con cuentas bancarias en USD dentro del país.


¿Qué pensarán de esta oportunidad esos fanáticos furibundos que ni en una novela de ciencia ficción tendrán la posibilidad de sus sueños?

La medida no es inclusiva, y segrega a la gran mayoría de aficionados que jamás han abandonado el color de sus amores. Porque como ha repetido el escritor Leonardo Padura: uno puede cambiar de partido político, de religión, hasta de esposa, pero nunca cambia el equipo de su preferencia.

O como magistralmente resumiera un colega: la idea es buena, pero el proceder muy malo.

Otra vez pienso en el surrealismo, y en el título del documental de Arturo Sotto que hace un recorrido por aspectos curiosos de nuestro país. Y parece que sí, que en materia de todo lo referido al béisbol cubano podemos reafirmar que: «Bretón es un bebé».

*Alma Mater contactará a las fuentes implicadas en este proceso para darle continuidad al tema.

Listado de precios.
Listado de precios.

 

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