Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Ver deportes o practicarlos

Autor: Jorge Gorgoy
Fotos: Tomada de Escambray.cu
Fecha: 23 de Diciembre de 2016
Usain Bolt gana los 100 metros planos en Río 2016. Foto de Escambray.cu

Disfrutar de un evento deportivo como espectador nos proporciona diferentes sensaciones. Placer, estrés, furia, ataques al corazón, violencia verbal, enfados familiares, ansiedad y agresiones a otros aficionados pueden ser algunas de las respuestas del cerebro humano.

Científicos y psicólogos plantean —y se contradicen— que esas reacciones, en muchos, nacen de forma voluntaria en la conciencia del aficionado y no todos saben canalizarlas de igual manera.

Para el neurólogo inglés Daniel Glaster, del King's College de Londres, y según el sitio digital BBC Mundo, esto se debe a que al ver un evento deportivo se activan distintas zonas dentro del cerebro, cada una de las cuales tiene una función diferente.

El estudioso refiere que al presenciar por televisión, internet o en vivo un evento deportivo, la zona cerebral responsable de hacer que el cuerpo humano se mueva también se activa. Además, plantea que aunque estés inmóvil, la parte del cerebro encargada de controlar tu cuerpo, si estuvieses en movimiento, permanece activa con el fin de ayudarte a observar las distintas acciones.

Para Glaster este es un efecto espejo, el cual se traslada a entrenadores o jugadores que están en el banco y seduce a los aficionados, quienes tratan de imitarlos para ver mejor, predecir o anticiparse a la acción que realiza el atleta.

Violencia en los estadios

Hooligans durante la Eurocopa 2016 en Francia. i.ytimg.com
Hooligans durante la Eurocopa 2016 en Francia. i.ytimg.com

Aunque parezca algo contradictorio, por el carácter pacifista del deporte, son muy frecuentes las noticias que difunden los medios de comunicación sobre actos de vandalismo, reyertas, increpaciones verbales y agresiones físicas, entre aficionados o de estos hacia jugadores y árbitros, en los estadios del mundo.

Muchas son las causas que las provocan y sobre ello se habla hasta el infinito. Que si fue una mala decisión arbitral, que si el entrenador no actuó correctamente, que si el jugador fue ofendido por el rival, o si desde las gradas se provocó el tumulto.

La psicóloga española Yolanda Cuevas refiere que el fútbol es uno de los deportes donde más se ven estas problemáticas conductuales, a pesar de ser esta una competencia «muy emocional» que crea lazos entre las personas que lo disfrutan juntas al fomentar la liberación de endorfinas, la llamada hormona de la alegría, la cual disminuye el dolor y acrecienta el bienestar emocional.

Pero para los llamados hooligans europeos, parece que este adagio no se cumple y siguen con sus desacatos al orden en estadios y la calle. El último ejemplo de ello fue la Eurocopa 2016 cuando los seguidores del equipo ruso de fútbol causaron destrozos en las avenidas francesas, lo cual le costó una multa al once ruso.

Cuevas identificó en su estudio que en los estadios el contagio emocional aumenta debido a las neuronas espejo, controladoras de la empatía y la imitación entre las personas. Así algunos aficionados al verse rodeados de muchas personas perciben cierto anonimato, lo cual conlleva a conductas negativas, que en ocasiones no son rebatidas por el público, sino apoyadas

El alcohol es otro elemento que se asocia a la violencia. El borracho confunde los límites de tolerancia al estar bajo un estado de euforia causado por este. En más de una ocasión las disputas en los partidos son provocadas por personas ebrias.

En ese escenario, la problemática conductual llegó a las instalaciones cubanas y prospera dentro de algunas disciplinas deportivas como el béisbol, el básquet y el fútbol, por solo citar tres de los deportes con mayor número de aficionados en el país.

Ahora, si usted es de los que prefiere ver deportes en un estadio, en casa frente al televisor o practicarlo, debe saber que un estudio publicado en la revista The Journal of Experimente Biology, realizado por Tehodore Garland, de la Universidad de California, asocia una conducta atlética al tamaño del cerebro.

Sí, no se asombre. Los científicos experimentaron con roedores y aquellos que «amaban» el ejercicio físico tenían un cerebro 13 % mayor que los del resto de sus congéneres. Esa zona cerebral superior es la encargada de alojar los centros de control del sistema motor, auditivo y visual. Además, es esencial para el aprendizaje con recompensa y la motivación.

Piense usted a cuál grupo se adhiere: los que disfrutan viendo, los que practican deportes o a los que hacen ambas cosas. La elección es suya.

Comentarios

Imagen de yasnel
30 Diciembre 2016 - 4:37pm
Directivos del INDER recuperen el Beisbol de este pais

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