Viernes
14 de Diciembre de 2018
Sociedad

Ver pasar

Autor: Yuris Nórido
Fotos: Ilustración de Royma
Fecha: 5 de Enero de 2018
Ilustración de Royma

—Yo te conozco, sé a qué horas pasas por aquí, con quién andas, a las horas que llegas —me dijo el otro día un anciano desde su portal.

—Bueno, conocerme, lo que dice conocerme, usted no me conoce. Me ve pasar de cuando en cuando, le resulto familiar, pero no hemos sido presentados.

—Mucho gusto, Armando —me extendió la mano.

—El gusto es mío, Yuris —se la extendí.

—Pues ya nos conocemos formalmente.

—Yo también me he fijado en usted. Lo veo sentado todos los días, leyendo o escuchando música. Sé que le gusta la música clásica. No es habitual ver a alguien escuchando música clásica en un portal.

—Mira qué bien. La gente pasa y ni se fija. Yo sí me fijo en todo el mundo, no tengo mucho que hacer desde que se me chivaron las piernas. Antes iba a hacer los mandados, pero ya ni eso. Solo me queda sentarme aquí el día entero.

—Bueno, por lo menos lee. Ya quisiera yo tener todo el tiempo para pasarme el día leyendo, sin más preocupaciones.

—¿Y quién te dijo que yo no tengo preocupaciones? Cuando uno es viejo carga con las preocupaciones de todo el mundo: de los hijos, de los nietos, de los vecinos… Y lo peor es que no puedes hacer nada, solo esperar.

—Bueno, pero mientras espera, lee y escucha buena música.

—¡Pero nunca al mismo tiempo! Si vas a leer, no escuches una sinfonía, porque no disfrutarás ciento por ciento los dos placeres. Una cosa detrás de la otra. Consejo de viejo.

—¿Qué está leyendo ahora mismo?

—Crimen y castigo, por cuarta vez en mi vida.

—¿Cómo se puede leer Crimen y castigo cuatro veces?

—Nunca es el mismo libro. Otro consejo de viejo: regresa a tus libros preferidos cada diez años. Es como reencontrarte con alguien muy querido después de mucho tiempo. Bueno, no sé si has leído Crimen y castigo.

—Sí, lo leí en el pre.

—Pues léelo otra vez, ya te toca.

—Armando, ha sido un placer. Ya lo saludaré de nuevo cuando pase.

—¡Encantado! Pero si me ves concentrado leyendo no me interrumpas, eso es un pecado, un atentado. Otro consejo de viejo: no interrumpas al lector absorto.

Y se queda riendo de su ocurrencia.

Deje su comentario

*(Campos requeridos)