Lunes
03 de Agosto de 2020
Opinión

Vivir la ciudad

Autor: Yuris Nórido
Fotos: Ilustración de Hanna Chomenko
Fecha: 7 de Junio de 2016
Ilustración de Hanna Chomenko

El mejor profesor que tuve en la Universidad, Juan Orlando Pérez, se paró un día frente a la clase y nos dijo: «La mayoría de ustedes vienen de pueblos pequeños;  muchos nunca han vivido la experiencia de una gran urbe. Yo les recomiendo algo: Vivan esta ciudad con toda la intensidad que puedan.

La Habana, milagrosamente, es una de las capitales culturales de este continente. Hay cine, teatro, danza, exposiciones, museos, música popular y música sinfónica… Hay artistas de primerísimo nivel, historias que descubrir, leyendas. Es una ciudad hermosa a pesar de la destrucción, de cierta decadencia. Aprovechen estos años de Universidad, lamentarán el tiempo que pierdan. Es más, ahora cuando acaben la clase, váyanse a la Cinemateca…»

Eso mismo, más o menos, les dije el otro día a mis alumnos de Danzalogía en la Universidad de las Artes. No concibo a un estudiante universitario de Humanidades (a ningún estudiante universitario de lo que sea, pero mucho menos a uno de Humanidades) que no vaya al teatro, al cine, a las exposiciones... No los concibo, pero sí los conozco: el eterno dilema de lo ideal y lo concreto. Es más, sé de unos cuantos alumnos de Periodismo que en cinco años de carrera no han puesto un pie en un teatro. «¿Para qué? —me rebatía uno no hace mucho—; si yo lo que quiero es escribir de Economía…» Como si la especialización implicara desconocer el extraordinario acervo cultural de un país, como si la formación integral de un estudiante pudiera prescindir del componente artístico y literario…

Es más, si te sirve o no para tu carrera es hasta secundario. En realidad conozco a excelentes periodistas que nunca han ido al ballet. No es eso, tiene que ver más bien con el enriquecimiento personalísimo, con disfrutar de una experiencia y de ampliar los horizontes. Un universitario no tendría que ser solo el erudito de una especialidad, sino un profesional abierto al amplísimo espectro de los saberes del mundo.

Esta ciudad, insisto, tiene mucho para ofrecer. Y es relativamente fácil acceder a esas propuestas. Más barata que una cajita de comida en Cuba son las entradas al teatro. ¡Y los estudiantes pagan la mitad! La Habana es el gran escenario abierto, y el mero hecho de recorrerla, de descubrir parajes insospechados, ya es una maravillosa aventura.

¡Aprovechen esta ciudad! ¡Vivan el privilegio!

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