Miércoles
13 de Diciembre de 2017
Sociedad

Voces que se unen en La Habana

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Tomadas del blog juventudesencuba.wordpress.com
Fecha: 15 de Febrero de 2017
María Alejandra Rojas Ordóñez, miembro de la Secretaría General de la FEU en Colombia.  Foto tomada del blog juventudesencuba.wordpress.com

Su verdadero nombre es María Alejandra Rojas Ordóñez y es miembro de la Secretaría General de la FEU en Colombia. Le dicen Maleja, y su testimonio encabeza las entrevistas del libro La revolución se hace en la calle, de la editorial Ocean Sur

En el aniversario 50 de la Oclae, su voz se unió a la de otros dirigentes estudiantiles en el Encuentro de jóvenes antimperialistas celebrado en La Habana. Alma Mater comparte sus reflexiones, y las de otros de sus compañeros de lucha estudiantil: Rafael, de Brasil y Josefina, de Argentina.

Desde sus inicios, el movimiento estudiantil en Colombia y en América Latina ha sido motor de las luchas por la democracia, la soberanía y la paz. Sus dinámicas activas, creativas y en constante movimiento, le han permitido llevar en alto las banderas más justas de los pueblos de Nuestra América y articularse con los distintos sectores sociales y populares, en la comprensión de que una educación liberadora, que forje el pensamiento crítico y construya alternativas dignas, debe lograrse en compañía de toda la sociedad.

¿Qué consideras esencial en el engranaje de ese motor de luchas sociales?

«Bajo realidades organizativas y políticas diversas, pero con una riqueza cultural, histórica, económica y grandes trayectorias de resistencia, el movimiento estudiantil de la región latinoamericana y caribeña ha concebido la unidad como premisa fundamental para alcanzar la soberanía de los pueblos. Es así como la Oclae ha sido plataforma fundamental contra el imperialismo y un escenario de esperanza e impulso de las luchas estudiantiles en todo el continente. Esto ha permitido que se reconozca la educación como derecho fundamental, de carácter público, gratuito y de calidad, poniendo grandes obstáculos al avance de su mercantilización bajo la fórmula del neoliberalismo».

¿Cómo ha sido en particular el proceso de luchas en Colombia?

«Aquí el escenario ha sido complejo. La violencia política que ha atravesado la historia del país y que se ha convertido en un conflicto político, social y armado de más de seis décadas, ligado a clases dominantes serviles a las grandes potencias mundiales, ha implicado por un lado represión, persecución, amenazas y asesinatos de dirigentes de todos los sectores sociales y populares, y por otro, movilizaciones y luchas muy contundentes.

«La violencia política por parte del Gobierno y de los grupos paramilitares, ha posibilitado el avance y la consolidación del neoliberalismo a todos los niveles, con un grado de profundidad absoluto en el modelo educativo.

«En las batallas por la autonomía y la democracia en las universidades, por el respeto a las libertades, por la defensa del pensamiento crítico, por la financiación estatal plena, por la vida, la paz y los derechos humanos, entre otras múltiples reivindicaciones, es que se ha forjado el movimiento estudiantil a lo largo de la historia del país.

«Muchos han sido los intentos de construir la unidad. La creación de la Federación Universitaria Nacional en los años sesenta y setenta, fue uno de ellos. Esa organización se articulaba bajo el programa mínimo del 71, como horizonte de lucha para las y los estudiantes.

«En fecha más reciente, otro ejemplo lo tenemos en la construcción de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), como la principal expresión unitaria en la historia del movimiento estudiantil universitario, heredera de los planteamientos, las luchas, los acumulados de las generaciones anteriores y el escenario que arrojó valiosas ganancias para el grueso del movimiento social y popular colombiano. Entre esas victorias se pueden incluir la derrota de la Reforma a la Ley 30 (Ley General de Educación Superior) presentada por el Gobierno Nacional y la construcción de una propuesta de ley alternativa “Por una nueva educación para un país con Soberanía, Democracia y Paz”.

«Las luchas recientes del movimiento estudiantil y de la Federación de Estudiantes Universitarios han tenido como centro la autonomía y la democracia universitarias, la defensa de lo público y la exigencia de financiación estatal.

«El discurso de la calidad educativa del Gobierno Nacional dista radicalmente del pensar del movimiento educativo en su conjunto. La realidad ha sido que, tras derrotar la reforma del gobierno, este ha cambiado su táctica de implementación de la misma, a partir de reformas fragmentadas y de agudizar las crisis de las universidades de manera particular. Ello ha obligado al movimiento estudiantil a responder con dinámicas de movilización en cada una de las universidades. La idea es construir desde la base una redfortalecida, democrático y sólido para continuar con la perspectiva que desde la Mane logró establecerse y avanzar en mayores niveles de unidad hacia una organización estudiantil cohesionada en Colombia.

Rafael Bogoni, de la Une de Brasil

La Oclae siempre tuvo el rol de defensor de los derechos de la juventud, de los estudiantes y de nuestros pueblos. Siempre luchó por una educación pública, gratuita y de calidad, por una América Latina unida y solidaria, por la soberanía de nuestros países y en contra el imperialismo. Esta vez no podría ser diferente.

«En los años que están por venir, la lucha antiimperialista seguirá siendo una de las principales preocupaciones de la Oclae y su red.

«Nos acercamos al centenario de la Reforma de Córdoba. Las proclamas de aquellos estudiantes siguen actuales, es necesario relanzar el Manifiesto Liminar. Nos toca luchar y seguir soñando con un mundo mejor, más justo y solidario, con una educación de calidad con libre acceso, y una tierra libre de opresiones imperialistas, fascistas, oligarcas o de cualquier tipo».

Josefina Mendoza, de la Fua de Argentina.

«Lamentablemente, muchos de los valores bajo los cuales nace la Oclae, aún hoy son reivindicaciones anheladas de nuestro movimiento. El acceso a la educación pública es un derecho no adquirido para muchos niños y niñas de nuestros países y la educación superior sigue siendo en su mayoría arancelada.

«Atendiendo al camino que nos queda por recorrer como movimiento estudiantil, es imperioso que podamos trabajar en unidad. La Oclae debe fortalecer, a nuestro entender, su rol integrador y acompañar los procesos regionales, independientemente de las particularidades de cada uno.

«En la región estamos ante una coyuntura que nos pone en alerta y nos llama a la reflexión. El golpe en Brasil, el proceso de paz en Colombia, la lucha por una educación pública y abierta al pueblo en Chile; son realidades a las que no podemos estar ajenos y debemos, como organización, hacernos eco de los reclamos de nuestros compañeros poniendo a la Oclae en el centro de la escena.

«Alguna vez dijeron “la única batalla que se pierde, es la que se abandona”, por eso seguiremos en pie de lucha, por una América más justa e igualitaria. “Por los dolores que nos quedan, que son las libertades que nos faltan”, así decía el Manifiesto Liminar».

 

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