Jueves
06 de Agosto de 2020
Sociedad

Voluntariado: ¿Cómo los universitarios le han hecho frente a la pandemia?

*Alma Mater indaga las experiencias de algunos estudiantes universitarios que se han sumado a distintas acciones de enfrentamiento a la COVID-19, de forma voluntaria, sin retribuciones económicas, con energía y brindando sus conocimientos.

Autor: Santiago Jerez Mustelier
Fotos: Cortesía de los entrevistados
Fecha: 6 de Julio de 2020
Tercera tropa de jóvenes de la CUJAE que fungen como personal de servicio en el Hospital Universitario Dr. Salvador Allende de la capital cubana. Foto cortesía de los entrevistados

Cuando se publican estas líneas Cuba registra 118 días de confrontación con la COVID-19 y se encuentran en la segunda fase de desescalada la mayoría de las provincias del país (excepto La Habana y Matanzas que se hallan en fase uno). De la aparición de los primeros casos en la Isla -en fortuita concomitancia con la declaración de la enfermedad como pandemia por la Organización Mundial de la Salud- hasta hoy han transcurrido aproximadamente 4 meses, 16 semanas y 20832 horas. Detrás de estos números fríos existen abrazos y besos interruptos, madrugadas enteras sin pegar un ojo, centinelas en la primera línea, rostros marcados por las gafas, pacientes que superan estados críticos, plasmas salvadores que emanan de gente agradecida, galenos que con su adarga fraguan historias de amor en tierras lejanas y hasta universitarios que se enfundan de conocimientos y energías para aportar en esta batalla.

Y sí, el estudiantado cubano fue de los más activos en el duelo epidemiológico contra el virus SARS-CoV-2. Los de las Ciencias Médicas, junto a personal especializado, salieron, entre los primeros, al acecho del coronavirus por cada área de salud. Algunos cuasi médicos y enfermeros se internaron como refuerzo en terapias intensivas, hospitales pediátricos y salas de ingresados sintomáticos y asintomáticos con la COVID-19.

Ante el llamado de la dirección del país a aprovechar las potencialidades del sector estudiantil en la cruzada contra la epidemia, se sumaron paulatinamente otros alumnos como mensajeros y voluntarios en zonas rojas, en colas para la compra y expendio de productos de primera necesidad, en el Servicio de Atención a la Familia, así como en centros de aislamiento.

En Holguín la Feu creó un contingente para apoyar el mantenimiento del distanciamiento físico en los transportes urbanos. Perfil de Facebook de la Empresa de Transporte Provincial de Holguín. Foto cortesía de los entrevistados

Desde el pasado 15 de abril el Ministerio de Educación Superior (MES) y la Federación Estudiantil Universitaria (Feu), indicaciones mediante, convocaron a reforzar las tareas de impacto social que ya se venían acometiendo por profesores, trabajadores y estudiantes, lo que ha redundado en una mayor participación de la comunidad universitaria en el cumplimiento de misiones asignadas por los Consejos de Defensa Municipales.

Cifras emitidas por el MES dan cuenta de más de 7000 jóvenes universitarios que laboraron en el enfrentamiento a la enfermedad, mientras que 52000 educandos de las universidades de Ciencias Médicas, según fuentes del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), participaron en las pesquisas.

Las acciones hablan por sí solas: llenar hipoclorito al uno por ciento para su distribución en las farmacias; confeccionar mascarillas; elaborar mapas, estadísticas y modelos de pronósticos para el seguimiento a las curvas de la COVID-19; trabajar en polos productivos, huertos, sembrados y surcos; asistirla base de datos de la aplicación Pesquisador Virtual; conformar contingentes para intensificar el ahorro de energía de conjunto con la Unión Eléctrica;procesarmuestras para la detección del coronavirustipo 2, entre otras iniciativas.

En esta misma plataforma fuimos asiduos lectores cada noche de la Bitácora del Alma, a través de la cual Mario Ernestonos trasladó sus vivencias y la de sus compañeros en el centro de aislamiento ubicado en la Residencia Estudiantil de la Universidad de La Habana en el Reparto Bahía. También supimos de la amistad que despertaron unas misivas entre Daniela, Laura y Mónica que, aunque distantes por tan solo 138km, las unificaba el periodismo y su trabajo en un hospital de bajo riesgo para pacientes sospechosos.

De ¿cómo los universitarios participaron del enfrentamiento a la COVID-19? y ¿qué proyecciones tienen para la actual etapa pospandemia? dialogó Alma Mater a través de WhatsApp con algunos estudiantes que, en distintos territorios, se han sumado a las acciones de enfrentamiento a la COVID-19, de forma voluntaria, sin retribuciones económicas, y con la convicción de aportar en lo que sea necesario.

Yohant Pazos Montes: tercer año de Medicina, Universidad de Ciencias Médicas de Ciego de Ávila.

Yohant se reconoce habilidoso en el pesquisaje activo. Lo ha efectuado tantas veces en sus tres años de carrera en la Facultad de Ciencias Médicas de Morón que ya se siente avezado. Durante el combate contra la COVID-19 no abandonó un solo día su «tarea».

Yohant Pazos Montes desde que inició la batalla contra la COVID-19 en la Isla, no ha abandonado un solo día su «tarea». Foto cortesía del entrevistado

«Las pesquisas contribuyen a nuestra formación como profesionales de la salud porque son una manera de ampliar la investigación y la capacidad para asumir conocimientos relacionados con la enfermedad que estamos pesquisando, nos ayuda a fortalecer la relación médico-paciente y apoya al sistema de salud cubano en evitar la expansión de la COVID-19.

«La misma comprende, en primer lugar, presentarnos, explicar su objetivo, preguntar la cantidad de personas que viven en el hogar, cuántas se encuentran en la vivienda y si existe alguna con síntomas respiratorios. No está contemplada la entrada a la vivienda, tampoco la realización de termometría ni exámenes físicos a moradores.

«De las medidas higiénicas que pusimos en práctica en la pesquisa, las más importantes fueron: mantener el distanciamiento físico, portar el nasobuco y lavar frecuentemente las manos con la solución de hipoclorito de sodio.

«Es necesario que la población también haga uso de la aplicación de autopesquisa, pues ello permite monitorear en tiempo real los síntomas y signos que se reporten, y mantener un efectivo control de la enfermedad, como se ha estado haciendo».

Sobre la etapa pospandemia Yohant sostiene que «varias de las regulaciones que se han aplicado hasta ahora debieran quedarse, aun cuando se decrete oficialmente a nuestro país libre de este virus; me refiero por ejemplo a: mantener los productos normados a través de la canasta básica que posibilita un acceso equitativo a los mismos por parte de la población, el saneamiento de instalaciones públicas con mayor frecuencia, y sobre todo ponderar la higiene, tanto personal como colectiva».

«El día cero de desconfinamiento lo recuerdo con alegría, pude ver a algunos amigos que no veía en meses; retomé mis entrenamientos en el gimnasio, pero lo más alentador fue ver cómo al inicio de la primera fase las personas salían a la calle con cautela, cuidándose de no tocar superficies y evitando los saludos efusivos. Revitalizar el contacto con familiares ha sido la parte más emocionante desde el punto de vista sentimental que me sucedió al concluir la cuarentena».

Jennifer Cebreco Cuenca: tercer año de Periodismo, Universidad de Oriente.

Mientras responde las preguntas en el chat Jennifer se dirige a una cobertura de prensa como colaboradora en el telecentro provincial Tele Turquino de Santiago de Cuba. Desde el inicio de la interrupción docente, ella se hizo parte –junto a otras compañeras de su aula- del staff de periodistas del canal de televisión. «En clases de Ética y Deontología aprendí que el periodista tiene una función social y un deber para con las audiencias. Por ello decidí colaborar en el telecentro, y es una forma además de ampliar mi práctica profesional e informar al pueblo».

Jennifer Cebrero Cuenca labora desde hace más de 3 meses como colaboradora en el telecentro provincial Tele Turquino. Foto cortesía de la entrevistada

En la etapa en que varios sectores del país paralizaron sus actividades, las redimensionaron, o asumieron nuevos conceptos como el teletrabajo; los periodistas jamás cesaron su labor en las redacciones informativas. A veces expuestos a riesgos, como lo reconoce Jennifer, pero con el tino de saberse necesarios en un contexto en el que afloraron los bulos y las fakenews en todo tipo de medios digitales y convencionales.

«Tuve la posibilidad de desempeñarme en varios géneros: crónica, comentario, entrevista, reportaje, información, testimonio. Fue permanente la preocupación por las medidas sanitarias en cuanto al uso del nasobuco, la limpieza cuidadosa de cámaras y micrófonos, el respeto a la distancia acorde para obtener declaraciones de los entrevistados y el lavado sistemático de las manos».

Sobre el periodismo realizado durante la COVID-19 Jennifer comparte sus consideraciones: «Se ha hecho un periodismo más humano, con historias de vida motivadoras y sensibles; se ha respetado el principio de información veraz y oportuna. No poseo estadísticas que lo corroboren, pero asumo que en este período fue mayor el acceso a medios de prensa nacionales; se incrementaron la lectura a sitios hipermediales que ofrecieron noticias minuto a minuto sobre la actualización de la COVID-19 en el país. Hubo un manejo eficiente de las fuentes y de las estadísticas. El teletrabajo es un reto y conllevó a la adopción diligente de nuevas formas de hacer (como el periodismo móvil) que debería tener fuerza en nuestros medios».

Jenny Janet Heredia Acebal: quinto año de Derecho, Universidad Central Martha Abreu de las Villas (UCLV).

«Llegamos para ayudar en el orden y organización a las colas». Así, en pocas palabras, Jenny Janet corrobora la significación de la función en la que se afánó en el Reparto José Martí –el de mayor número de habitantes en la cabecera provincial-desde mediados del mes de marzo.

«Llegamos para ayudar en el orden y organización a las colas». Así, en pocas palabras, Jenny Janet corrobora la significación de la función en la que se afana cada día en el Reparto José Martí de la ciudad de Santa Clara. Foto cortesía de la entrevistada

«Me incorporé al Contingente Martha Abreu de la UCLV, integrado por 23 jóvenes, que fue creado para responder a una necesidad del Consejo de Defensa Municipal de Santa Clara. Organicé las colas en la Tienda TRD, el Agromercado, el Pescavilla y el Rápido de mi consejo popular. Cuando se demandó nuestra presencia en las bodegas o en farmacias, también colaboramos.

«Nos encargamos del cuidado y organización de las colas, velando porque los consumidores respetaran el metro de distancia, tuvieran correctamente puesto el nasobuco y no se produjesen hechos de indisciplina que provocaran aglomeraciones. También nos correspondió requerir a embarazadas, ancianos o a adultos que se presentaron en las filas, pues constituyen grupos vulnerables a la COVID-19, y la compra de sus insumos debía realizarse por otro miembro del núcleo familiar.

«Fue un desafío lidiar con las personas. Algunas se mostraron alteradas, poco receptivas; pero fueron más las que agradecieron nuestra presencia pues se sintieron seguras.

Cuando se ha demandado nuestra presencia en las bodegas o en farmacias, también hemos colaborado, afirma Jenny Janet. Foto cortesía de la entrevistada

«Gracias al avance de la informatización en el país utilizamos la  apk Porter@, desarrollada por la Universidad de Ciencias Informáticas. La aplicación es un organizador de colas y se usa desde los dispositivos móviles. Permite que se mantenga el orden en los establecimientos comerciales y evita el acaparamiento y la reventa de productos de primera necesidad.

«El trabajo fue extenuante a ratos. Estuvimos de pie, enfrentamos el sol, a veces se nos acabó el agua o no almorzamos a la hora que se debía. A pesar de ello, considero que lo que hicimos causó un bien en la población. Sabemos que las colas son un peligro potencial para la transmisión del virus, pero si se asumen con disciplina y observancia de las medidas, no deben ser motivo de preocupación. Por eso estuvimos ahí. Si fuera a vincularlo con mi profesión, diría que contribuimos al logro de la justicia en las colas.

«Ahora que ya vemos la luz al final del túnel solo pienso en graduarme. ¡Ah!, y planeo disfrutar al máximo mis últimas vacaciones como estudiante, ir a la playa, salir con amigos, viajar. Estoy deseosa de que entremos en la tercera fase de la primera etapa de recuperación pos-COVID-19, pues sería una clara señal de que lo estamos haciendo bien e implicaría un retorno a la normalidad, aunque sabemos que nada debe ser igual que antes».

Evelio de la Sota Ravelo (Billy): segundo año de Comunicación Visual, Instituto Superior de Diseño (ISDI).

Cuando se detuvo la impartición de docencia en las aulas del ISDI, la profesora Mayte Fundora Iglesias supo que debía idear un proyecto en el que sus estudiantes pudieran, desde la cuarentena en el domicilio, elaborar carteles e infografías para mantenerse creativos y aplicar las habilidades adquiridas en el salón de clases. Lo que comenzó con pancartas tipográficas llamando la atención sobre el peligro que representaba la COVID-19, pronto se convirtió en una campaña, que permitió unificar a todo el instituto en la creación de mensajes sobre el distanciamiento social y el cumplimiento de las medidas higiénicas.

Evelio de la Sota cree que el diseño y la comunicación social han sido claves para mantener en alto la percepción de riesgo y el cumplimiento de las medidas sanitarias. Foto cortesía del entrevistado

Evelio fue de los primeros en diseñar carteles con mensajes de prevención contra la COVID-19. Se los envió a unos amigos por WhatsApp «a ver qué le parecían», luego los adjuntó en «uno que otro grupo»; percibió la respuesta positiva de sus contactos: «ñooo está volao, me funciona»; así que terminó por colgarlos en sus estados y otros también los replicaron en los suyos.

En breve distintos colegas del ISDI se sumaron a la confección de carteles, se articuló la campaña «Quédate en casa», que trascendió por varios sitios digitales de redes sociales, portales web entre los que destacan Cubadebate y Cubahora, y encabezó portadas de diarios impresos como Juventud Rebelde.

«La campaña se centró en la importancia del cumplimiento de las medidas orientadas por las autoridades, el respeto al aislamiento social, el agradecimiento al personal sanitario y de servicios, la responsabilidad de los ciudadanos en el aplanamiento de la curva de la enfermedad, y la necesidad de controlar la transmisión de arbovirosis como el dengue.

«Tuvo el alcance esperado, y en ello favoreció la proximidad de los mensajes emitidos con la tecnología y la utilización de formas novedosas, atractivas y dinámicas de comunicar, desde lo visual y lo audiovisual, para evitar la saturación de los públicos.

Carteles cortesía del entrevistado

«Lo que hicimos los estudiantes del ISDI no fue más que contribuir desde nuestros saberes. Hay que seguir dando cada vez más valor a la comunicación visual y al diseño, pues constituyen métodos efectivos para informar, educar, persuadir y generar consenso en las audiencias. En este contexto el diseño influyó en resaltar la percepción de riesgo y advertir que la única vacuna posible contra el contagio es el acatamiento de las disposiciones adoptadas por el Ministerio de Salud Pública».

La noticia de la declaratoria de La Habana en fase uno lo tomó por sorpresa, pero podrá realizar sus planes pendientes, encontrarse con sus amigos del ISDI y disfrutar de la etapa estival. Añade que el sostenimiento de las medidas y el cuidado de la higiene son esenciales para evitar rebrotes.

«No podemos pensar que los casos desaparecerán de un día al otro, la confirmación de pocos positivos va a formar parte de las nuevas etapas por venir hasta que llegue una vacuna; el uso del nasobuco en todos los espacios públicos con gran cantidad de personas, el lavado sistemático de las manos y el distanciamiento físico estarán entre las acciones que podemos hacer nosotros para que la nación alcance resultados superiores y arribe a otras etapas».

Gretel Gómez González: primer año, Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

Gretel sintió algo así como un «llamado del deber» cuando contactó a un grupo de amigos y les propuso enrolarse en tareas de impacto durante la cuarentena. Ella cree en la máxima martiana «subir montañas hermana hombres», por eso junto a sus coterráneos se involucró en actividades de siembra y recolección de hortalizas y vegetales, recogida de tamarindos e higienización de entidades de la agricultura.

Gretel Gómez González sintió algo así como un «llamado del deber» cuando contactó a un grupo de amigos y les propuso enrolarse en tareas de impacto durante la cuarentena. Foto cortesía de la entrevistada

«Fue una contribución muy modesta pero necesaria. Lo sentí como una retroalimentación. Ayudé a mi provincia y a mi país en una época compleja de la situación epidemiológica y alimentaria, a la vez que sentí la satisfacción de ser una joven revolucionaria consecuente.

«La UJC y la Feu desempeñaron un papel fundamental. Demostraron capacidad de movilización, agilidad para dar respuesta a las crisis, y sobre todo un excelente ejemplo a todos los cubanos y al mundo.

«No fue fácil incorporarnos a las tareas de impacto, realizamos trabajos voluntarios en los que nos financiamos el viaje, y buscamos el lugar dónde hacerlo. Pero eso no nos detuvo. Aunque creo que se debe continuar perfeccionando la organización de estos trabajos para que mayor cantidad de jóvenes se motiven en lo adelante.

«Aunque algunos medios trataron de difamar la voluntad de los jóvenes en contribuir, cada trabajo, cada meta que se alcanzó y cada paciente que se recuperó desmintió la infamia contra nosotros.

«A los que, como yo, estudian fuera de su provincia de origen, animarlos a que no se queden rezagados y continúen participando, pero ahora en la recuperación. Esta etapa requiere de todas nuestras fuerzas.

«En el día uno del fin de la cuarentena llevé a mi perrita a la consulta veterinaria. Me percaté que las calles no lucían muy diferentes de los días previos: había pocas personas fuera de sus casas, pero algunas no usaban correctamente el nasobuco en las arterias públicas. Percibí que el transporte mejoró considerablemente en cuanto a organización de la entrada al interior de los ómnibus y de la regularidad de las rutas.

«Lo más difícil del recogimiento en casa ha sido desvincularme de la Universidad por tanto tiempo porque, aunque he realizado autoestudio no lo he hecho con la misma intensidad y presión necesaria. También quisiera volver al ISRI para ver a mis amistades y a mi novio que no lo veo hace tres meses porque es de otra provincia».

Para Gretel el desescalamiento entraña nuevos retos a nivel social «porque se puede percibir menos riesgo ante el contagio. Es un paso crucial que determinará cuán cerca o lejos estaremos de la nueva normalidad y debe servir para aprender a convivir con la enfermedad, evitando que se convierta en endémica».

Roberto Antonio González Pérez: primer año de Derecho, Universidad de Granma

El contingente juvenil «Victoria de Girón», del municipio Manzanillo en la provincia Granma desarrolló acciones de saneamiento ambiental a costas y playas, limpieza e higienización en instituciones claves para el desarrollo económico, trabajos en polos productivos, y preconizó la atención a los sujetos vulnerables a la COVID-19.

Ser parte del contingente demanda consagración, responsabilidad y compromiso, afirma Roberto González Pérez de la Universidad de Granma. Foto cortesía del entrevistado

Su coordinador Roberto González explicó a Alma Mater que «el contingente se conformó a partir del llamado que hiciera el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la Feu y la UJC a incrementar las labores sociales para el combate a la epidemia.

«Ser parte del contingente demandó consagración, responsabilidad y compromiso; fue diario. Siempre estuvimos dispuestos a brindar nuestra ayuda al Consejo de Defensa en todo lo que haga falta. Crecimos y aprendimos el valor de la solidaridad.

Roberto González es el coordinador en Manzanillo del Contingente Juvenil «Victoria de Girón». Foto cortesía del entrevistado

«Ahora estamos inmersos en responder a la nueva convocatoria de contribuir a la soberanía alimentaria de nuestro país. Sin que nos lo pidieran, ya habíamos hecho del campo y las plantaciones nuestro principal radio de acción; en el presente se suma el estímulo de acompañar a la Patria en su mayor batalla: la producción de alimentos».

Beatriz Infante López: tercer año de Medicina, Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Los lunes, miércoles y viernes cerca de 30 jóvenes (la mayoría universitarios) de la Comunidad de Sant´Egidio llevaron alimentos a ancianos de distintas barriadas de la urbe santiaguera. Tiempo atrás cuando el confinamiento era un hecho, la organización (que no está integrada únicamente por cristianos) de la Iglesia Católica, en estrecho vínculo con el Arzobispado de la provincia y autoridades locales del Poder Popular, alcanzaron a más de 200 ancianos en repartos como Flores, Tivolí, Mariana de la Torre, Martí, Chicharrones, entre otros.

Los lunes, miércoles y viernes cerca de 30 jóvenes de la Comunidad de Sant´Egidio llevan alimentos a ancianos de distintas barriadas de la urbe santiaguera. Autor: Rubén Aja Garí.

Beatriz fue de las que se vinculó a esta actividad, pues afirma tener vocación de servicio comunitario. «Pertenezco al movimiento hace dos años. Impartía clases a niños de la periferia los fines de semana en la escuela de la paz. Cuando se estableció la cuarentena, Sant´Egidio  no cerró sus puertas; sino que fuimos a abrazar los corazones de los adultos mayores que vivían solos y que al formar parte de grupos sensible por la COVID-19 no podían salir de sus moradas.

Además de las provisiones, también entregamos nuestra sonrisa, conocemos sus historias, los hacemos sentir acompañados y les explicamos que tomen conciencia sobre la propagación del virus. Autor: Rubén Aja Garí.

«Además de las provisiones, también entregamos nuestra sonrisa, conocimos sus historias, los hicimos sentir acompañados y les explicamos que tomaran conciencia sobre la propagación del virus. Lo más gratificante fue ver la felicidad en los rostros de los abuelo»s.

Luis Carlos Gómez Abreu: segundo año de Ingeniería Informática, Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI).

En la UCI funciona uno de los 20 centros de aislamiento habilitados en residencias estudiantiles para pacientes sospechosos de la COVID-19. El 23 de abril se inauguró el hospital «Ernesto Guevara», ubicado en el campus de la institución y destinado a la atención a pacientes con la enfermedad.

Los alumnos de esta casa de altos estudios se descentralizaron hacia sus localidades a partir de que se tomó la decisión de suspender las actividades curriculares. Luis Carlos Gómez Presidente de la Feu en la UCI expuso que «en sus territorios cada estudiante situó sus competencias profesionales a disposición de las zonas y consejos de defensa. Los capitalinos, por su parte, formaron parte de brigadas y grupos de voluntarios que trabajaron en el centro de aislamiento y en la institución hospitalaria de la UCI».

Luis Carlos Gómez participó en la atención de la base de datos de la aplicación Pesquisador Virtual. Foto cortesía del entrevistado

Luis Carlos fue uno de los que desde sus provincias auxilió en el manejo de las bases de datos de la apk Pesquisador Virtual, desarrollada por la UCI para mantener la vigilancia epidemiológica a las personas que notifiquen síntomas, prestarles un servicio sanitario más rápido y apoyar a los estudiantes de Ciencias Médicas en sus pesquisas diarias.

«Profesores y estudiantes de la UCI nos movilizamos voluntariamente en las Direcciones Provinciales de Salud para contribuir desde nuestra experiencia a la lucha contra la COVID-19. Fue una oportunidad para aplicar nuestros aprendizajes y devolverle al país un granito de arena por lo mucho que ha aportado en nuestra formación académica».

Actualmente Luis Carlos lleva más de 20 días en la Tienda Virtual de San José de las Lajas, en Mayabeque, facturando las órdenes de los clientes, contribuyendo a subsanar errores de la tecnología y llenando bolsas y combos con los pedidos.

Ahora Luis Carlos trabaja en la tienda virtual de Mayabeque en el llenado de las bolsas y combos. Foto cortesía del entrevistado

«El comercio electrónico es una necesidad. Digamos que ha dado sus pasos sustanciales no en el mejor escenario que esperábamos por causa de la COVID-19. Pero es loable reconocer la voluntad del Gobierno cubano de impulsar esta modalidad comercial en el país.

Junto a estudiantes de la Universidad de Ciencias Pedagógicas participan de labores de impacto en las tiendas virtuales de San José. Foto cortesía del entrevistado

«Desde las Universidades podemos hacer mucho para potenciar el comercio electrónico: los que cursamos la carrera de Ingeniería Informática podemos brindar mantenimiento al software de la página virtual, los de contabilidad pueden apoyar en el chequeo de las facturas y también se pueden constituir brigadas de apoyo para empaquetar los productos y módulos que se solicitan por los usuarios. Nos corresponde darle un espaldarazo al comercio electrónico pues es el futuro de la informatización en la Isla».

Amanda María Rojo Romero: segundo año Agronomía, Universidad Central Marta Abreu de las Villas (UCLV).

«¡Cómo no iba a estar pegada a la tierra si hoy lo que el país más necesita es producir alimentos!», así reflexionó Amanda y sin atisbo de duda se fue a prestar servicio en el organopónico «El Minero» de la ciudad de Santa Clara.

Amanda Rojo, futura ingeniera agrónoma, con las manos puestas en la tierra. Foto cortesía de la entrevistada

«Me alisté a partir de una convocatoria de mi facultad. Estuve a cargo de la atención a los cultivos que ahí se producen, y la experiencia me sirvió para ampliar mis conocimientos como futura ingeniera agrónoma.

«La producción interna es prioridad estratégica del país; urge potenciar la exportación y lograr el abastecimiento local. En medio del cruel bloqueo genocida que se nos impone desde los Estados Unidos, obtener alimentos y garantizar la soberanía en ese renglón es complicado, pero no imposible. Para apoyar, aunque fuera un poco, estuvimos también los universitarios con las manos puestas en el sembradío y lo estaremos cuando haga falta».

Más de 5000 estudiantes en todo el país se han vinculado a la producción de alimentos. Foto cortesía de la entrevistada

Margarita Montes de Oca Carmenaty: tercer año de Medicina, Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Para Margarita «donar sangre es un acto noble que deberían realizar todas las personas que cuenten con las condiciones físico-biológicas, pues así se pueden salvar vidas. Las donaciones no sólo se usan en transfusiones; también se emplean en la fabricación de medicamentos como el Interferón».

Margarita Montes de Oca es de las jóvenes activas que ha participado en más de una tarea de impacto. Foto cortesía de la entrevistada

En la cuarentena Margarita donó sangre más de una vez. Fungió como mensajera llevándole los mandados a los ancianos del barrio. También cumplió con sus pesquisas y se convirtió en parte del equipo de realización de la revista audiovisual santiaguera «Quédate en Casa» comandada por la productora Lía Vídeos. El programa se transmitió por Streaming Cuba y en vivo por más de 100 páginas de Facebook. La revista matutina se realizó en coordinación con el Consejo de Defensa Provincial y el telecentro Tele Turquino.

«Estuve al frente de un segmento diario dedicado a reflejar la participación de los jóvenes, especialmente los de Ciencias Médicas, en la lucha frente al virus SARS-CoV-2. Fue una experiencia relativamente nueva para mí; nunca pensé ser locutora alguna vez, pero agradecí la oportunidad y adquirí muchas experiencias interesantes.

«Mostramos imágenes al mundo sobre los frentes de acción de los estudiantes santiagueros durante el confinamiento: las donaciones de sangre, el pesquisaje, las jornadas de trabajo productivo, la promoción y prevención de salud, así como la participación de dos estudiantes de otras nacionalidades en las pesquisas. Esos vídeos quedaron como fiel testigo de la contribución de nuestros estudiantes durante la lucha sin tregua contra la COVID-19.

«Recibí la desescalada con júbilo, era un día esperado por todos los cubanos, fue señal del triunfo de nuestro sistema público sanitario el cual demostró una vez más su fortaleza para enfrentar situaciones de este tipo. Ese día volví a casa de amistades, fui a estudiar con mis compañeros y sobre todo pude caminar por las calles y respirar más tranquila sabiendo que vivo en Cuba: un pequeño país con el que ningún otro contaba para contener el brote y sin embargo dimos lecciones al mundo».

Ginet Guerrero Porras: cuarto año de Arquitectura, Universidad Tecnológica de la Habana «José Antonio Echeverría» (CUJAE).

Ginet comenzó como voluntaria en el municipio Cerro llevando alimentos cocinados, medicamentos y productos de la canasta básica a ancianos del Servicio de Atención a la Familia (SAF). A la par se unió a labores productivas en organopónicos de la capital y donó sangre en más de una ocasión.

Ginet fue mensajera en el Cerro como parte del Servicio de Atención a la Familia. Foto cortesía de la entrevistada

«Me reconforta lo que hice, pues puse en alto a mi CUJAE. Los beneficiados reconocieron cada acción, y eso nos engrandece, pero sobre todo evidencia que la juventud cubana está pensando como país y se puede contar con ella. No dimos paso al individualismo, pusimos de moda el humanismo y la fraternidad».

A la mañana siguiente del Día de los Padres Ginet se fue a la zona roja del Hospital Universitario Dr. Salvador Allende (conocido popularmente como La Covadonga) junto a amigos de la CUJAE y otros «valientes» de la Universidad de La Habana y de la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte «Manuel Fajardo». Allí estuvo por 14 días como personal de servicio usando un ancho pijama rosa y un asfixiante vestuario verde. Apenas le alcanzó el tiempo para contestar mis mensajes en el chat de WhatsApp. El ajetreo fue constante.

Ahora Ginet ubica una de las literas en el centro de aislamiento del Hospital Universitario Dr. Salvador Allende donde labora como personal de servicio. Foto cortesía de la entrevistada

En este instante sus días los pasa como paciente cumpliendo la cuarentena a la que son sometidos todos los que pisan la línea roja. Dice que se siente agradecida por la vivencia y que en lo adelante seguirá allí y donde se sienta más útil.

Ginet comparte la tarea en La Covadonga con sus amigos de la CUJAE. Foto cortesía de la entrevistada

Aunque la entrada de La Habana en fase uno la sorprendió internada, Ginet sólo piensa en cuando salga «amarrar» cualquier pormenor en el SAF de su municipio, pues dice que ese programa debe continuar funcionando, si bien ya estamos en recuperación. Luego planea abrazar a sus amigos cujaeños e irse a la playa.

Luis Rafael Pérez Peña: quinto año de Medicina, Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas.

En el momento justo en que fueron diagnosticados los primeros casos del (entonces nuevo) coronavirus a la brigada de Luis Rafael se le solicitó la incorporación de todos sus miembros en la pesquisa activa. «La considero de vital importancia porque facilita la detección temprana en la población de síntomas asociados a la enfermedad y el posterior tratamiento por parte del médico de la familia o por el sistema sanitario. Para los Médicos General Integral (MGI), la pesquisa es una contribución a nuestra formación, fortalece los principios éticos y ayuda establecer lazos de confianza en la interrelación con la comunidad».

Actualmente Luis Rafael se halla inmerso en una faena que requiere elevado nivel de bioseguridad y apego estricto al cumplimiento de protocolos de protección: forma parte del equipo que recolecta las muestras como parte del Estudio de seroprevalencia y prevalencia de la COVID-19 en Cuba. Foto cortesía del entrevistado

Luis Rafael también formó parte del equipo que recolectó las muestras como parte del Estudio de seroprevalencia y prevalencia de la COVID-19 en Cuba. En asentamientos costeros de la zona norte de Puerto Padre, el futuro galeno realizó el exudado nasofaríngeo a habitantes escogidos al azar.

«Estuve todo el día arriba de las medidas (se refiere al cumplimiento), usé guantes, máscara, traje verde, nasobuco y me lavé constantemente las manos con soluciones a base de alcohol. Cuando se está en plena labor el temor no desaparece, pero la concentración y la preparación previa fueron determinantes para evitar fallos que pudiesen conducir a contagios.

«Todo cuanto hagamos para erradicar la pandemia y evitar que se transforme en una endemia será poco. Cuando comience el nuevo curso escolar iniciaré mi internado en MGI y desde ahí también trataré de aportar en todo lo que pueda al Ministerio de Salud Pública».    

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Las experiencias compartidas por Alma Mater en este trabajo convierten en letra viva lo expresado en reiteradas ocasiones por el Presidente Miguel Díaz- Canel Bermúdez: «las tareas de impacto demandan sacrificio, demandan echar un poquito a un lado lo individual por cosas que son colectivas, nos sacan del elitismo porque se está en contacto con los problemas de la población, son vinculadas al pueblo. (…) Participar en ellas compromete, incentiva la capacidad de esforzarnos, saca y tensa la fibra revolucionaria».

Cuando se cuente la historia de cómo un país bloqueado y cercado económicamente pudo sofocar una de las pandemias más mortíferas de la humanidad, habrá que hablar también del esfuerzo de sus jóvenes y estudiantes.

 

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