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12 de Noviembre de 2019
Universidad

XIV edición Congreso Pedagogía 2015. Comprometerse con la Universidad

Rodolfo Alarcón, ministro de Educación Superior, aboga una vez más por una Universidad integrada e integral, en plena sintonía con las realidades de los países de América Latina y el Caribe.

Autor: Damepa
Fotos: Internet
Fecha: 29 de Enero de 2015
Rodolfo Alarcón, ministro de Educación Superior, aboga una vez más por una Universidad integrada e integral, en plena sintonía con las realidades de los países de América Latina y el Caribe

¿Hasta qué punto los paradigmas tradicionales de la Educación responden a los desafíos de hoy?

El Dr. C. Rodolfo Alarcón, máximo representante del Ministerio de Educación Superior en Cuba (MES) convoca, con esta interrogante, al replanteamiento oportuno de nuevos modelos de enseñanza.

Ante las cambiantes estructuras de la sociedad, las distintas organizaciones familiares y la evolución tecnológica, advierte Alarcón que el acceso a la educación deviene cumbre de la realización personal y clave en el desarrollo de los países.

Se debe apostar, señala el Ministro, «por una Universidad creativa, científica, tecnológica y de calidad; que responda al Cómo y no al Qué». Una institución que proyecte nuevos métodos y objetivos, sin despreciar los conceptos ya probados como eficientes.

Propone entonces incorporar, junto a la educación presencial, elementos de la modalidad a distancia, así como recursos virtuales y otros que enriquezcan el concepto de la clase. Cambiando, de una vez por todas, los esquemas lineales por los patrones interactivos, en los cuales educadores y educandos resultan protagonistas.

A partir de cifras tomadas del Compendio Mundial de Educación de 2010 sobre el vertiginoso crecimiento del conocimiento, Alarcón explica la necesidad de cambiar la búsqueda, asimilación y apropiación de los saberes. Los alumnos, más que dominar los contenidos, deberán adquirir las competencias para gestionarlos, asumiendo como indispensables las materias asociadas a las finanzas, a la historia y a la electrónica.

«Es nuestro deber ―resalta el directivo― entrenar a los estudiantes para aplicar métodos científicos como respuesta a cualquier problema que se le plantee en su rutina escolar».

Si bien se alude a centros de formación excepcionales, otros retos coexisten en el camino, listos para mellar el proyecto.

Junto a las oportunidades para acceder a la Universidad viene una explosión de la matrícula, se precisan nuevos espacios y sobre todo, urge contar con más personal docente. En estas demandas inmediatas se corre el riesgo de atentar contra la virtud.

¿Cómo entonces promover una Universidad innovadora si desde los detalles más cuidados de su accionar no funciona como objeto y sujeto de la creación?

Es aquí donde salta la idea de, además de fomentar un patrimonio humano, acompañar el contexto de la enseñanza superior con proyecciones verdaderamente tangibles. Es necesario progresar en las integraciones, alimentando los procesos de extensión universitaria, con tal de aspirar a la integralidad.

Los egresados nunca responderán a las demandas productivas de un país si el sector empresarial no pule estas solicitudes desde la formación de sus futuros empleados. El trabajo tardará más en ser eficiente, si la teoría no se acompaña de una práctica coherente y real.

Las Casas de Altos Estudios que se pretenden en Cuba y Latinoamérica, como bien acota Alarcón, deben transpirar pertinencia, productividad e impacto social.

 

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