Jueves
09 de Abril de 2020
Humor

¿Y yo dónde me siento?

Fotos: Ilustración de Yaimel
¿Y yo dónde me siento?

Primero fue la idea de pasar un rato agradable. Era el cumpleaños de una amiga y todo el grupo decidió festejarlo.

Como el fin de todos los planes en una noche habanera, llegó el momento de sentarse a conversar y a desempolvar los chistes y vivencias que entre las clases de la semana se van acumulando.

Ahí estaba el problema: sentarse. Imposible acudir esta vez al solidario muro del Malecón. El aire impetuoso anunciaba que nuestro asiento de siempre estaba más que mojado. Salimos en busca de un parque. Y ninguno mejor que el que recorre la Avenida de los Presidentes. La iluminación, la concurrencia y el ambiente juvenil prometían ser el escenario ideal.

Para un grupo de seis personas se precisa más de un banco pero el asunto de los que son dobles es bastante complicado a esa hora del sábado. Ante la falta de lo que exige el bolsillo para acceder a algún lugar del agrado de la juventud, no quedan más opciones que salir a tomar aire fresco en compañía de los socios.

Así que nos resignamos a la idea del piso. ¿A quién le importa la comodidad cuando se está en compañía de buenos amigos? Alguien donó su bufanda para cuidar la pulcritud de los pantalones ¡y listo!: las tres muchachas afortunadas en el banco y los caballerosos jóvenes al suelo. Todo estaba bien.

Cinco minutos después supimos que nuestra noche no sería tan mágica como habíamos planificado.

«Tienen que levantarse», nos dijo una oficial de la Policía. «No se puede estar sentado en el piso» ¡¿?!.

«Y… ¿qué hacemos?», —preguntó un valiente—. «Permanecer de pie… o buscar otro lugar» fue la respuesta y la despedida de la encargada de cuidar el orden de ese parque tan «demonizado» últimamente por las actividades no tan sanas que muchos especulan parecen producirse allí.

Si bien es cierto que algunos de los asiduos al sitio no muestran el mejor de los comportamientos, ¿cuál puede ser la razón para que se prohíba acomodarse en el suelo de un parque? ¿Adónde vamos los jóvenes a compartir un rato en la noche que nos queda libre de entre tanto estudio o trabajo toda la semana?

Los muchachos cubanos apostamos por apoyar las estrategias que diseñe el país para garantizarnos la más tranquila recreación. Pero ¿son necesarios estos extremos? ¿Se tiene en cuenta la diversidad de caracteres, posibilidades y estilos de pasarla bien? ¿Es más recomendable prohibir sin fundamento que potenciar la educación y disciplina dentro de los márgenes de la normalidad en cada entorno?

A la casa no podemos ir. Nuestros padres ya duermen.

El centro de recreación más próximo solo oferta baile y regueetón. Queremos conversar. ¡Pero no tanto para hacerlo de pie!... Mejor nos vemos mañana.

Comentarios

Imagen de Karoline Ast. Glez.
11 Mayo 2014 - 6:41pm
Extremismo cívico. He escuchado cosas raras, pero esta es una de las más insólitas y comunes últimamente. Supongo que evitaran que los estudiantes mancillaran a Don Suelo en el acto de sentarse sobre él. Qué envidia! Ya el suelo tiene más autoridad que nosotros. K

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