Martes
23 de Julio de 2019
Humor

Zumbado: el cuarto descubridor

Autor: Duanys Hernández Torres
Fotos: Ilustración de Carralero
Fecha: 19 de Octubre de 2016
Ilustración de Carralero

Un gran periodista me decía que Héctor Zumbado había sido el cuarto descubridor de Cuba. Y tiene razón Charly Morales: el Zumba palpó como nadie la realidad cubana a través de sus Riflexiones. El término, desde luego, lo inventó el propio escritor. Se trataba de un juego de palabras donde combinaba el acto de pensar, la reflexión y la crítica.

O sea, disparaba contra todo lo que se movía, incluso él mismo.

Su muerte, a los 84 años, el 6 de junio de este 2016, nos quitó al primer Premio Nacional de Humorismo y al hombre que con su pluma creó magistrales términos para fustigar contra los males que aquejaban a nuestra sociedad  hace  más de treinta años, y que todavía están allí, como el famoso cuento del dinosaurio.

Miren esta joya en tiempos de mosquitos y enfermedades. Su definición del Asere Aegypti: «Es polivestuárico y también multifacético, porque tiene muchas caras, aunque la de lata es la más usual. En otras palabras, es carelático por esencia y antiproletárico por definición. Se alimenta de la sangre de la producción y araña. No hay quien arañe tanto la economía como el Asere Aegypti. No hay área inmune a la picada del Asere Aegypti. Por eso la campaña para erradicar a este chupóptero es mucho más compleja».

Fue un maestro del juego de palabras y su definición del mal gusto es inmortal: «el mal gusto es el buen gusto de la gente de mal gusto», como su afirmación de que «el humor anda de mal humor» o aquel texto que tituló «Lo crítico de la crítica de los críticos».

En la obra de Zumbado aparecen varios términos creados  por el ingenio del autor que llaman la atención y provocan una risa cómplice. No podía comenzar esta enumeración de otra manera que con el Prílogo: «Sirve lo mismo a los lectores postprologosos y preepilogueros; a los lectores normales, que son los menos, y a los críticos como yo, que se empeñan en ver un prólogo donde hay un epílogo y viceversa. Con el prílogo no hay problemas: se puede leer antes o después, o no leerlo, que es siempre lo recomendable y, por otra parte, inmune a la crítica».

Suya también es la definición del sinflictivo: «es un gallo en el que predominan atributos tan incoloros como la indiferencia, la inacción, la inapetencia, la displicencia, el desgano y la sanguanguería.

«El sinflictivo es eso. El acomodamiento pasivo y sabrosón. No se mete en nada. Nunca se busca una galleta. Es inmutable. No tiene sangre. ¡Refresco de guachipupa es lo que le corre por las venas! Es un tipo absoluta, total y completamente chato, inexpresivo, antipolémico y conformoso». ¡Y como existen sinflictivos en la Cuba actual!

Y como un gran descubridor de Cuba su definición del Vedado no tiene desperdicios: « (…) o más acá, en la aldea diseñada, proyectada y concebida por el Conde de Pozos Dulces: el noble, elegante, sofisticado, superficial y profundo, snob, trascendente y areavérdico Vedado, sector habanero donde se concentran y pululan coppelianos y habanalíbricos, icaicos, uneacos, casadelasaméricos, upecos, iceérricos, rampianos y malecónicos».

Nos abandonó un grande de la cultura y el humor cubanos, pero sus textos siguen fustigando con vigencia a la burocracia, la chapucería, la desidia y la ineptitud.

¡Cuánta falta hacen cubanos como Héctor Zumbado! Le zumba la ausencia del cuarto descubridor.

 

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