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20 de agosto del 2009

Agua, imprescindible para la vida

Por Míriam Zito
Fotos: Internet


Agua, imprescindible para la vida
Más de tres mil millones de personas –la mitad de la población mundial- sufrirá la escasez de agua en el 2025, alertó la Organización de las Naciones Unidas, de continuar las tendencias climatológicas actuales.

Para nadie es ajeno que fenómenos como el aumento poblacional, la creciente urbanización, el cambio climático, las sequías, la proliferación indiscriminada de basura y la pésima administración de los recursos conducirán a una situación de catástrofe.

Sobre estos hechos y sus consecuencias fatales para la humanidad se han levantado voces autorizadas en el Quinto Foro Mundial del Agua, que se realiza en Estambul, Turquía.

Ger Bergkamp, director general del Consejo Mundial del Agua, afirmó que el uso de los recursos renovables de agua creció seis veces mientras la población del planeta se triplicó en el siglo pasado.

En los próximos 50 años, agregó, la población mundial crecerá en un 40 ó 50 por ciento, lo que sumado a la industrialización y a la urbanización provocará una mayor demanda de agua, con serias consecuencias para el ambiente.

El alerta resulta valedero y no debe caer en canasta vacía para que las naciones adopten las medidas necesarias en aras de limitar o paliar el desenfreno en el uso de este recurso vital.

Voluntad hidráulica
Lejos de esta problemática, en Cuba continúa priorizándose el desarrollo de la voluntad hidráulica, iniciada a raíz del paso del ciclón Flora en octubre de 1963 por gran parte del oriente de la Isla y que dejó una gran secuela de pérdidas humanas y económicas.

Vale recordar que al triunfo de la Revolución en el país existían solo 13 presas y la capacidad de embalse era de 43 millones de metros cúbicos de agua.

La infraestructura hidráulica creada a partir del triunfo de la Revolución, impulsada por el máximo líder Fidel Castro, ha permitido que el país cuente hoy con 969 embalses, que pueden almacenar nueve mil millones de metros cúbicos, el 94,4 por ciento del total en 239 embalses y el resto en 730 pequeños.

Sobresale entre los 20 con capacidad superior a los cien mil metros cúbicos la presa Zaza, la mayor del país, con un volumen total de un millón 20 mil.

Aunque usted no lo crea, para la producción y entrega del transparente líquido desde las fuentes hasta los sistemas de entrega a los usuarios funcionan 61 derivadoras, 759 canales magistrales y ocho grandes estaciones de bombeo.

Su creación no ha sido festinada ni mucho menos, sino responde a la necesidad de preservar agua suficiente ante posibles períodos de sequía, y garantizar su suministro tanto a labores agrícolas como a la demanda poblacional.

Investigaciones realizadas por expertos cubanos permiten planificar cada año el uso de más de siete mil metros cúbicos, lo que equivale a más del 50 por ciento de los recursos disponibles para la explotación.

Según fuentes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), de este volumen utilizado casi el 52 por ciento corresponde a riego, el 3,1 por ciento a la industria, el 23 por ciento al abasto a la población y los servicios y un 8,4 por ciento a otros consumos, en tanto un 5,6 responde a requerimientos ecológicos.

A lo anterior se suma el aprovechamiento del potencial hidro-energético, con un total de 176 instalaciones de este tipo y una capacidad instalada de 57, 3 MW, 28 de las cuales están conectadas al sistema electro-energético nacional.

Por su parte, la Red Nacional de Observaciones de la Calidad de las Aguas, creada en 1982 por el INRH, posibilita monitorear el estado de las aguas naturales terrestres, e identificar, evaluar y controlar las descargas de fuentes contaminantes, a fin de conocer las causas de la pérdida de calidad de los recursos hídricos y determinar acciones para solucionarlas.

Con estaciones distribuidas en todo el país y ubicadas teniendo en cuenta las diferentes cuencas hidrográficas y acuíferos, posibilitan evaluar los niveles naturales de calidad, el estado de los cuerpos hídricos y sus tendencias, única forma de preservar el agua, ese líquido vital que todos necesitamos.

 

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