27 de agosto del 2009 |
|
Identifican los nervios del placer
|
|
Por Míriam Zito |
|
Según los científicos, para activar la sensación de placer, las personas deben ser acariciadas a una velocidad específica: entre cuatro y cinco centímetros por segundo. Durante años, se han investigado los mecanismos de cómo el cuerpo experimenta el dolor, así como los nervios que participan en el envío de esos mensajes al cerebro, mecanismo que quizás explicaría la reacción contraria. La investigación, en la que participaron expertos de la Universidad de Gotemburgo en Suecia y de la Universidad norteamericana de Carolina del Norte, registró las reacciones nerviosas de un grupo de personas que respondían a caricias sobre la piel del antebrazo a diferentes velocidades. De esta forma, pudo identificarse las fibras nerviosas "C-táctiles", que se estimularon cuando los voluntarios dijeron sentir una caricia placentera, pero el grado de placer también dependía de la velocidad óptima y variaba si era más lenta o más rápida. Estas fibras nerviosas sólo están presentes en piel con vellosidades y no en la mano. Explica el profesor Francis McGlone, que las caricias del antebrazo resultan placenteras es la misma que la que una madre utiliza para consolar a su bebé, o la que las parejas usan para demostrarse afecto. Afirma McGlone que se trata de una parte del mecanismo evolutivo que sostiene las relaciones entre adultos o con menores. "Nuestro impulso primario como humanos es la procreación, pero hay algunos mecanismos asociados con el comportamiento y la recompensa que están presentes para asegurar que las relaciones perduren", concluye el experto. |

