29 de enero del 2009 |
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Por Carmenchu |
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Desarrollado en la Universidad de Londres y publicado en la revista de la Biblioteca Pública de Ciencia, PLoS One, el estudio abarcó encuestas a varios voluntarios observando fotos de personas a quienes odiaban. Al estudiar las reacciones, resaltó que se activaban una serie de circuitos cerebrales en un área del cerebro que comparte ciertas estructuras asociadas al amor. El profesor Semir Zeki, del Laboratorio Wellcome de Neurobiología de la Universidad de Londres, enfatizó en que igual que el amor, el odio a menudo parece ser irracional y puede conducir al individuo a conductas heroicas o malvadas. ¿Cómo es posible que dos sentimientos tan opuestos conduzcan al mismo comportamiento? Zeki y su equipo se concentraron específicamente en el odio que siente el ser humano hacia otro individuo, en un experimento en el que participaron hombres y mujeres, que dijeron sentir profundo odio hacia otra persona. Cuando miraban el rostro de esa persona -señalaron los autores- se detectó actividad en zonas cerebrales consideradas como el "circuito del odio" e incluyen estructuras en la corteza y la subcorteza cerebral, con componentes que se activan cuando se genera una conducta agresiva. Lo más sorpresivo fue que el circuito del odio origina actividad en dos estructuras de la subcorteza cerebral: el putamen y la ínsula, que también se activan con el amor. Pero, mientras que el amante pocas veces es crítico o juzga a la persona amada, en el contexto del odio, se torna calculador para hacer daño, herir o vengarse. Otra diferencia radica en que el amor romántico está dirigido a una sola persona, pero el odio puede ser experimentado contra varios individuos o grupos, como en el caso del odio racial, político o sexual. Ahora, el profesor Zaki y su equipo planean centrar sus investigaciones en esas diferentes variedades del odio, nueva vía para descifrar las contradicciones entre el odio y el amor.
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