23 de julio del 2009 |
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Meditar fortalece el cerebro |
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Por Míriam Zito |
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Específicamente, los meditadores mostraron volúmenes significativamente mayores en el hipocampo y en áreas de la corteza órbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior, regiones conocidas como reguladoras de las emociones. La doctora Eileen Luders, a cargo del estudio, afirma que los que meditan regularmente tienen una habilidad singular para cultivar las emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y comportarse de manera cuidadosa. Los resultados confirman aspectos beneficiosos de esta práctica milenaria, ya que además de ganar un mayor grado de concentración y controlar con mayor eficacia sus emociones, las personas registran niveles de estrés por debajo de lo normal y un sistema inmunitario reforzado. En el estudio, Luders analizó a un grupo de individuos que habían practicado la meditación por un promedio de 24 años mediante distintos sistemas, incluyendo Zazen, Samatha y Vipassana, entre otros. Más de la mitad de los meditadores sustentaron que la concentración profunda era una parte esencial de la práctica, y la mayoría meditaba entre 10 y 90 minutos cada día.
Debido a que esas áreas del cerebro están estrechamente vinculadas con la emoción, esos rasgos físicos de su órgano pensante podrían ser los cimientos neuronales sobre los que se asienta la capacidad extraordinaria para regular sus emociones y reaccionar ante cualquier situación. Las investigaciones no se detendrán en aras de conocer exactamente en el ámbito microscópico cerebral en qué consisten esas mejoras, ya sea un mayor número de neuronas, su mayor tamaño o el patrón de interconexión particular, que hace a los meditadores las desarrollen en mayor grado en comparación con otras personas. |

