3 de septiembre del 2009 |
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Diamantes en el espacio |
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Por Míriam Zito |
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Enormes cantidades de diamantes diminutos, cada uno con menos de un micrómetro (mucho menos que el grosor de un cabello humano) se encuentran en los discos de material que rodean algunas estrellas. Las huellas dactilares de los cristales de diamante son ciertas líneas características en la franja infrarroja del espectro electromagnético, y la primera se descubrió en 1983 en el disco de materia en torno a Elias 1, una estrella del tipo HAEBE. Se trata de estrellas jóvenes y muy brillantes, con masa mediana, de aproximadamente entre 1,5 y 10 veces la masa del Sol. Luego de más de 15 años de especular sobre las razones de esas líneas características, han concluido que los portadores de estas emisiones son los diamantes, entonces, ¿por qué existen tan pocas estrellas con diamantes a su alrededor?
Es raro, sostienen, que las estrellas de masa intermedia, como Elías 1, presenten emisiones fuertes de rayos X, y más aún llamaradas de rayos X. Las pistas para encontrar una respuesta se obtuvieron al comparar cómo se forman los diamantes en la Tierra y su surgimiento en el espacio. Pequeñas partículas de diamantes pueden formarse en el núcleo de "cebollas de carbono" al vacío cuando se les disparan haces de electrones de alta energía. La clave para la formación del diamante es que la cebolla de carbono, compuesta de capas múltiples, actúa como un contenedor natural de presión. Otro experimento de laboratorio demostró que se necesita una temperatura alta para sostener el crecimiento de partículas de diamante en la superficie de la cebolla de carbono, y encontraron paralelismos entre los resultados del laboratorio y lo que ocurre en el espacio interestelar. |

