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17 de septiembre del 2009

Secretos de un beso

Por Carmenchú
Fotos: Internet

Un par de labios pegados contra otros no solo estimula los sentidos, sino también revela claves sutiles sobre la idoneidad como pareja, afirma un estudio a cargo de la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey.

La saliva de un hombre, por sí sola, tiene un cóctel químico que da indicios de su fertilidad y condiciones evolutivas, señalaron los investigadores en el encuentro de la Asociación Estadounidense de Avances de la Ciencia, en Chicago.

Besar es una poderoso mecanismo de adaptación y más del 90 por ciento de las sociedades humanas lo hacen, afirmó la Fisher, y ejemplificó cómo los chimpancés y los bonobos se besan, los zorros se lamen sus hocicos entre sí, en tanto las aves se picotean y los elefantes colocan sus trompas en las bocas de los otros miembros de su manada.

El beso, dijo, no es más que una herramienta de evaluación hacia la pareja, pues cuando besas, puedes tocar, ver, sentir o probar a alguien.

En un estudio efectuado al efecto, el 66 por ciento de las mujeres y un 59 por ciento de los hombres habían experimentado un primer beso que anuló la relación.

No obstante, la doctora Fisher sustenta que besar estimula lo que describe como los tres sistemas clave del cerebro para la unión y la reproducción, entre ellos el apetito sexual y el amor romántico.

Lo cierto es que besar es algo nuevo, al menos en el inicio de una relación, y lo novedoso estimula la dopamina, que está asociada con el amor romántico, explicó la doctora.

Para estudiar la química que participa en los besos y en el establecimiento de lazos amorosos, la neurocientífica Wendy Hill, de la Facultad de Lafayette, experimentó en un grupo de 15 parejas de estudiantes, que voluntariamente se besaron o quedaron con las manos entrelazadas.

Al medir los cambios en los niveles de cortisol -hormona del estrés- en sus salivas, los niveles bajaron en todos los jóvenes en el que hubo besos y mientras más larga era la relación, más disminuía ese elemento.

También tomó muestras de sangre para determinar los niveles de oxitocina, una molécula asociada con la confianza y la intimidad sexual.

Después de 15 minutos de besarse, en los hombres se observó un significativo aumento en el químico relacionado con el "lazo de pareja", y disminuyó en las mujeres.

Al llevar a cabo su experimento en un ambiente más romántico, las jóvenes que estaban tomando la píldora anticonceptiva registraron mayores niveles de oxitocina, incluso antes de empezar a besarse.

Todo parece indicar que las investigaciones continuarán para desentrañar los secretos del beso, a estas alturas imprevisibles hasta para la ciencia médica.

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