¿Vigilancia Tecnológica?
Suena suspicaz la pregunta, pero lo cierto es que vigilancia tecnológica es nada más y nada menos que un proceso sistémico y selectivo, con carácter proactivo que permite captar información del entorno. Cuando selecciona, examina y socializa la información, posibilita convertirla en conocimiento con el fin de tomar decisiones adecuadas en el momento justo.
Por J. Sebastián
«Un conjunto de datos no es información. Un conjunto de información no es conocimiento. Un conjunto de conocimiento no es sabiduría. Un conjunto de sabiduría no es la verdad».
Alvin Toffler
Esta frase del intelectual norteamericano explica la urgencia de encontrar un cauce en el gran río –a veces revuelto– de la información moderna. Toffler, considerado un escritor «futurista», parece haber entendido mejor que nadie lo que se ha dado en llamar el efecto «sobrecarga de información». Y en verdad la información no ha desbordado.
Estar al tanto
La actividad fundamental de un sistema de Vigilancia Tecnológica es la de actualizar a los participantes de una comunidad especializada ante la presencia prolija y a veces caótica de datos, información, contenidos y temáticas relacionada con disciplinas heterogéneas.
Entonces Vigilancia tecnológica es un servicio enfocado fundamentalmente a la obtención de información procedente del entorno de una determinada entidad, sea académica, investigativa o empresarial, para indagar dónde están y cómo pueden gestionarse conocimientos o tecnologías necesarias para satisfacer las necesidades profesionales o deseos del mercado. El resultado de este servicio es lo que permite la conexión de las necesidades y con las posibilidades de la tecnología.
En suma es un conjunto de acciones coordinadas de búsqueda, filtración, clasificación, análisis y distribución de la información, obtenida de forma legal, útil para distintas personas de una organización en su proceso de toma de decisiones y para alimentar su reflexión estratégica.
¿Qué hace la vigilancia tecnológica?
▪ Obtiene y procesa información en interés a fin de enfrentar los cambios tecnológicos.
▪ Capta e informa puntualmente de ciertas cuestiones en cuanto ocurren eventos o en cuanto se publiquen artículos, documentos o investigaciones por todo el planeta.
▪ Analiza las informaciones que van apareciendo con criterios y objetivos definidos. Comprende con antelación la evolución de los acontecimientos y las fuerzas que mueven el entorno, de modo que se pueda reaccionar con tiempo.
▪ Detecta los cambios tecnológicos, el comportamiento de los competidores y otras señales que sean indicadoras de oportunidades y encrucijadas, de forma que ayuden a una empresa a evaluar su propia competitividad.
Sin embargo un sistema de vigilancia tecnológica debe tener claro varios aspectos que definen su carácter sistémico y científico: esto es, finalidad, alcance y destinatario, para enfocar los objetivos. Se supone que focalice en primera instancia los aspectos a vigilar, la procedencia o tipos de fuentes necesarias.
Para el desarrollo de un buen sistema de vigilancia tecnológica es imprescindible:
▪ la vigilancia del entorno, gestión y uso de las fuentes de información
▪ análisis y evaluación de la información relevante,
▪ difusión y uso de la información para la toma de decisiones
▪ la evaluación de la propia vigilancia tecnológica.
Ser ojos y oídos del Campus
¿La universidad no tiene mecanismos para la difusión de la información?
Pues debería tenerlos. Una universidad que se respete no puede prescindir de tales aspectos, de trascendental valor para el desarrollo.
¿No tiene un responsable encargado de orientar sobre el uso de los criterios y los métodos para el análisis y tratamiento de la información?
Imperdonable. Seguramente no posee un procedimiento que norme los tipos de información que se deben compartir ni tampoco la forma en que debe llegar los diferentes niveles de dirección.
Probablemente no utiliza la información adecuadamente para la toma de decisiones.
Es decir, le falta instrumentar una adecuada actividad sistémica que le permita otear el horizonte del saber.
En los albores del tercer Milenio un centro de investigación, una universidad, un centro cultural, una transnacional o una pequeña empresa fabricante de spaghettis no puede, para su bien, prescindir de su propio sistema de vigilancia tecnológica. |