2 de abril del 2009

Nada nuevo

Por Tamara Roselló

De crisis se oye hablar con más frecuencia en estos tiempos. La financiera parece que causa mayor alarma porque en ella están implicados directamente los del norte y los del sur. Claro los efectos no tocan por igual una realidad y otra. ¿Acaso los que vivimos  de este lado del hemisferio no podríamos afirmar que hace mucho estamos inmersos en situaciones de crisis? 

La caída económica global pone en tensión el modelo imperante, pero lejos de revertirse con un cambio de paradigma, las alternativas una vez más, tienden a reforzar la exclusión, el desempleo y los recortes en sectores fundamentales, como la educación. Nada nuevo. Vivimos en la selva y la ley sigue siendo «sálvese quien pueda y como pueda».

Las universidades no son la excepción. Instituciones públicas y privadas, muestran descensos en las aportaciones que reciben de los estados, bancos, empresas o ex alumnos. Esto ha empeorado la falta de infraestructuras, las condiciones de trabajo, los servicios básicos y las posibilidades de acceso a matrículas. Por otra parte el mercado laboral tampoco ofrece posibilidades esperanzadoras.

En este contexto, incluso, las casas de altos estudios europeas han dejado de ser un referente por su estabilidad y buen funcionamiento. Durante este curso se han intensificado las propuestas del movimiento anti-Bolonia o contra el llamado Espacio Europeo de Educación Superior.

Los estudiantes tanto en el Viejo Continente como en el nuestro, abogan por ir más allá de transformaciones docentes. Se cuestionan el modelo de gestión del campus y aspiran a estrategias integrales para frenar (o poner punto final a) la privatización de la enseñanza superior. Ocupaciones, protestas, manifestaciones y debates, son algunas de las vías que ponen en práctica para socializar sus ideas y exigir ser escuchados.

Los universitarios cubanos no pueden ser espectadores ante esas realidades que difieren de la suya. Es preciso tender puentes solidarios con otros movimientos estudiantiles. El pasado Encuentro de Economía y Problemas del Desarrollo y el Consejo Nacional de la FEU, dieron espacio a la polémica entre quienes consideran a la universidad un escenario fundamental para acercarnos a ese otro mundo cada vez más urgente. Alma Mater se hace eco.

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